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2 Minutos suicidas

mosca

Pasó el ROCK SALTA 2009, pero aún quedan cosas por compartir. Los invitamos a leer la entrevista completa que hizo Fede Anzardi con algunos protagonistas.

Domingo 2 de agosto. “La Estación Mega Disco”, uno más de los cientos -¿miles?- de reductos cumbieros que abundan en el país, fue el lugar donde se llevó a cabo el festival “Rock Salta” (organizado por la página del mismo nombre). El slogan del sitio es “Uniendo estilos” y eso fue lo que pretendieron lograr los organizadores al convocar a bandas con propuestas y público tan distintos como O´Connor, Dos Minutos y Los Gardelitos.
A las diez y media de la noche terminó el primer set del festival. Seguramente fue difícil tocar después del show que dio Dos Minutos.
Sí, después de Dos Minutos.
¿Alguien daba un peso por los de Valentín Alsina cuando debutaron en el 94? ¿Alguien da un peso por ellos ahora? El Mosca, a los cuarenta y dos años, sigue al frente de una banda a la que le pueden faltar muchas cosas pero que le sobra actitud, y con eso les alcanza. Porque, para hacer punk, la actitud te tiene que salir por los poros. El resto, después lo vemos. Si a eso le sumás canciones que más o menos todos conocen, listo.
Una hora y media después de haber subido a tocar y dar el mejor recital de todos -O´Connor brindó un gran show pero no alcanzó, Los Gardeles aburrieron un poco de tan correctos- los Dos Minutos estaban en el back improvisado en el VIP del boliche y su líder y Pablo Coll, uno de los guitarristas, le contaron a FR lo que les costó llegar al norte del país:

– Arrancaron para atrás. ¿Viniendo los dejó la combi?
– Mosca: Nos quedamos tirados en un campo en Rafaela, Santa Fe.
– Pablo: Yo fui muy bueno todo el viaje -y no soy nunca bueno- entonces ahora quiero volver a ser malo porque me fue mal siendo bueno.

 
– ¿Habían tocado en Rafaela o venían de Buenos Aires?
– Pablo: Veníamos de Buenos Aires. El productor no quiso pagar la combi con la que viajamos nosotros siempre. En esa combi ya sabemos como acomodar las cosas, el chofer nos conoce. No es una banda fácil para llevar y era un viaje largo. Había un solo chofer, encima. Cuando estábamos subiendo para salir uno me dice “Mirá la puerta, mirá la puerta” y la puerta tenía un cartel que decía: “Jesús, en ti confío”. Y de ahí para adelante imaginate las cosas: “No me fumen”, “No me hagan esto ni lo otro”. “Bueno, está bien ¿no querés que fumemos? -porque ya ni cigarros nos dejaba fumar- Bueno, paremos a fumar cigarros cuando tengamos ganas. Jodete, porque vas a parar cada quince minutos“, y nos jodíamos nosotros también. Y se hacía el ortiva y venía y decía (hace como que habla por teléfono): “¡Se están matando con la blanca! Están chupando mucho”. Entonces le digo: “Pero, ¿qué problema tenés? ¿qué te importa lo que yo hago?”. Yo soy siempre el bocón, el pelotudo. Una la emboco, las otras diez bardeo al pedo. Esta vez iba tranquilo atrás y el chabón cada vez que hablaba decía (otra vez el teléfono): “¡Se están matando con la blanca!” y en una se me salió la cadena y le digo “Pero, escuchame una cosa: vos sós un prejuicioso de la concha de tu madre, boludo. Estamos frenando acá porque a vos te molesta el cigarro y cada vez que abrís la boca…
– Mosca (acotando): Es verdad, es verdad…
– Pablo (embaladísimo): “Yo acá no viajo más. Que bajen mis cosas. Me voy a mi casa. Me chupa la pija este forro”. Y nos decía: “No, yo laburé con bandas de rock” y no sé qué. “¿Y con quién laburaste?”, “Con El Bordo”, nos dice. Con El Bordo… ¡qué querés, boludo! Entonces le dije: “La concha de tu madre loco, bajá las cosas” y ahí medio que nos tomó el tiempo como diciendo “Estos qué se van a quedar acá”. Canchereaba. Y nos bajamos y le dijimos “Andate a tu casa porque te vamos a cagar a trompadas y te vamos a romper todo”. Era eso o cagarlo a trompadas. Eso fue en Santa Fe. Imaginate si seguíamos viaje.
 
– ¿Y dónde pararon?
– Mosca: En Rafaela, Santa Fe.
– Pablo: Nos bajamos en el medio del campo, en la ruta, estación de servicio cerrada.
 
– ¿A qué hora?
– Mosca: Una… dos
– Pablo: Una de la mañana.
 
– Cagados de frío…
– Pablo: Hacía un frío de la concha de la lora y andábamos con todos los equipos en el medio de la nada. Pero manteníamos nuestro orgullo. “Gil, vos no me vas a maltratar porque no me estás haciendo ningún favor”, le dije. “Vos no me estás haciendo ningún favor, la concha tuya y de Cristo”. Así que hicimos ahí un pequeño fueguito. Entramos a arrancar los palos de madera que tienen las estaciones…
– Mosca: En un camping del A.C.A.
– Pablo: Los entramos a sacar a los troncos, hicimos un fuego hasta acá (se señala el pecho) y nos quedamos ahí.
 
– ¿Hasta qué hora?
– Pablo: Y hasta la mañana, pasadas las diez.
– Mosca: Diez, diez y media, once, doce…
– Pablo: Y después volvió el chofer. Se ve que habló con el productor y volvió.
– Mosca: Volvió el chabón, a pedir disculpas.
– Pablo: Se ve que venía pensando -hacía una hora y media que se había ido- “Estos se cagaron de frío una hora y media, van a venir tranquilitos todos”. Cuando llega con la combi estábamos nosotros así (se pone a bailar cual piel roja alrededor de la fogata), bailando entre nosotros, cagándonos a palos. Vino y dijo “Ehhh pero bueno, basta de no se qué”… “Tomatelás, hermano. Andate a tu casa, puto”.
– Mosca: Lo echamos, es verdad.
– Pablo: “Andate a tu casa porque si no te vamos a romper toda la combi y la cabeza”.
– Mosca: Creo que fue la determinación más suicida de Dos Minutos.
– Pablo: Nos cagamos de frío de verdad, eh. Pero a mí no me va a tocar el culo un gil.
 
– ¿Nunca habían tenido problemas con un…
– Pablo (interrumpiendo): Siempre. Siempre tenemos problemas, pero por culpa nuestra. Acá no tenía la culpa nadie.
– Mosca: No lo tratamos mal, nada.
– Pablo: O sea, si nosotros venimos bardeando, bueno.
 
– Y llegaron y dieron un buen show.
– Pablo: Estuvo re divertido. Pero si nosotros nos hubiéramos quedado ahí, calientes, cagados de frío y nos íbamos a otro lado, la gente no iba a decir: “Tienen la culpa el productor y el de la combi”. No, iban a decir: “Estos Dos Minutos son unos putos”. Y nosotros somos siempre centrados mentalmente y sabemos que estamos acá o allá por la gente.

Durante todo el set de la banda, el Mosca gritaba “¡Festivaaaaal! ¡Festivaaaal!”. Cuando los seguidores más cerrados del grupo empezaron a cantar “el que no salta es un stone” seguido por todo el repertorio facho/futbolero que se apropió de cierto sector del público rockero; el cantante decía que estaba todo bien con todos.
“Yo arriba del escenario decía: “Festivaaaal” (cuenta el Mosca después de la catarsis contra el de la combi) porque somos todos iguales. Si yo soy re loco y te corto el cogote, a vos te va a salir sangre roja igual que la mía. Es igual. No importa si vos escuchás Beatles y yo escucho Sepultura o Rolling Stones. Es lo mismo“.

 
Algo parecido dijo Eli Suárez, el hijo de Korneta, que heredó el puesto de líder de Los Gardelitos después de la muerte de su padre, en 2004: “Está buenísimo esto, y más que pase acá en el interior. Uno a veces ve que, quizás en Buenos Aires nos cruzamos, nos llegamos a conocer entre los grupos y está todo bien. Pero acá en el interior al no darse eso de una forma muy evidente puede llegar a estar la idea que existen rivalidades entre las bandas como si fueran equipos de fútbol y justamente la idea de hacer este festival, con tres palos distintos, como son el heavy, el punk y el rock que hacemos nosotros es de apertura. Está bueno. A nosotros nos parece sano. Dentro de todo es como que, de a poco, se van dando cuenta los pibes que la cosa no pasa por el bardeo a otras bandas. Entonces está bueno repetir esta movida en todo el país“.

El festival terminó bastante bien, sin ningún problema entre los seguidores de las distintas bandas. Aunque muchos decían que se trataba del “Cualquiera Fest”, por los distintos grupos que participaban y la cierta incoherencia inicial, la movida fue un buen ejemplo de que la música une siempre, a pesar de las determinaciones suicidas.

 

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