Hablamos con Horacio Corimayo sobre El Señor de los Cerrillos, el nuevo disco de su proyecto solisa. Un disco de indie folk con temas que pegan directo.
El Señor de los Cerrillos es el nuevo disco de New Rusia a la Vinagret, el tercero del proyecto solista del salteño Horacio Corimayo. Con 48 años, Horacio lleva 32 haciendo música y acá logró su mejor material. Hermosas canciones indie folk con buenos estribillos. Esas de amor/desamor con sentimiento que te pegan directo. No importa tu edad, porque después de todo, siempre te pueden romper el corazón.
Lo importante es hacer buenas canciones. Cuando las hacés y tocás las vidas de las personas con ellas, no se olvida tan fácil. Te perdonan mucho. Incluso podés asesinar a alguien y que la gente te defienda diciendo que sos inocente. Sólo si tenés buenas canciones.
Pero pasar ese concepto al rock de las provincias, al rock salteño, es bastante difícil. Después de todo, las buenas canciones también llevan su cuota de masividad y popularidad, dos palabras esquivas para el rock local.
Con Luka Makonia, trío punk alternativo que tuvo su pico de popularidad en la escena local hace tres lustros atrás, Horacio dejó varias canciones que al día de hoy se recuerdan. Hay gente que tiene tatuado el logo de la banda y que se sabe sus letras más que las de algún grupo nacional de esos años. Eso le permitió a la banda regresar en diversas oportunidades y hacer shows convocantes cada cierto tiempo.
“Folk cerrillano sad”, así autodenominó Horacio al género musical que hace con New Rusia a la Vinagret, sin nada de distorsión. El camino inicio en 2010 tocando solista, aunque tuvo varias etapas en formato banda, incluso tocando con su hermano Rupert. Este segundo semestre de 2026 lo encuentra con una banda estable y varias tocadas en vivo de El Señor de los Cerrillos. Diez canciones, lanzadas en mayo y junio. «Un álbum nostálgico en esencia, con letras que tocan diferentes etapas del proceso de un duelo amoroso, el quiebre como una derrota, los recuerdos que inundan, la aceptación», analizó Agostina Aisha, joven comunicadora de Mala Maña, inquieto programa salteño de stream que sale por YouTube.
San José de los Cerrillos, o simplemente Cerrillos, está en el centro del Valle de Lerma. A poco más de veinte kilómetros de la ciudad de Salta. El SAETA 5 Cerrillos tiene tres ramales para llegar desde esa localidad al centro capitalino. Tarda poco más de una hora. “Este pueblo fue cuna de poetas destacados como Marcos Tames, autor de la zamba ‘La Cerrillana’, y Manuel J. Castilla, compañero de poesías y aventuras del Cuchi Leguizamón. Seguramente sus letras y canciones acompañan en más de una guitarreada”, dice el sitio Visitsalta del Ministerio de Turismo de la provincia sobre el lugar de nacimiento de Horacio, al que ya le dedicó dos discos y planea uno más para completar la trilogía. “En Cerrillos es imperdible vivir la magia y el encanto del auténtico carnaval en estos bailes populares, en donde el juego con agua, harina y pintura no puede faltar”, informa el sitio web, que por el momento no incluye a Horacio entre sus ciudadanos ilustres. Tal vez suceda cuando termine la trilogía.
En los discos Canto Hereje Vol 1 y Vol 2, Horacio versiona al Cuchi y a Daniel Toro respectivamente. Escuchaba mucho folclore de chico, junto a todo lo que salía por MTV, señal que llegó a la tele de su casa a mitad de los noventas y le voló la cabeza. Pero no recuerda cuándo le comenzaron a gustar los Beatles, esos están desde siempre y en distintos momentos de su vida.
El material del nuevo disco fue trabajado a dúo con Marcelo Shaka en Rocko Studio durante varios meses. Cuenta con canciones compuestas en los últimos años. Algunas ya se habían mostrado en reels de Instagram o sesiones para YouTube. Pensando la forma de lanzar el material para generar impacto, Horacio habló con la IA Gemini. Le tiró la palabra vintage como guía. Entre todo lo que le dijo, se quedó con lo de lanzarlo en dos partes como los lados de un vinilo o un casete. Así pensó la tapa de disco dividida en dos partes y con la influencia del Abbey Road de sus omnipresentes Beatles.
Horacio, también fotógrafo, contó con la ayuda de su madre para la foto de portada y fotos de prensa que ilustran esta nota. Fueron tomadas en el barrio donde vivía en Cerrillos.
– ¿Qué devolución hay del disco y de las presentaciones en vivo?
– La devolución estuvo buena. Un par de personas me decían algo más técnico. Otros me dijeron que esperaban algo más eléctrico. Pero que de una sola canción te manden mensajes ya te dice mucho. A los shows fue gente que no me conocía, después se me acercaron, les gustó cómo sonó. Pasa que los pibes, el batero que tengo (Marcelo Shaka), el bajista (Ezequiel Koss) y el guitarrista (Canai Ushén), suenan bien sólidos, los locos. Encima ya venimos tocando hace rato juntos. De hecho, una amiga llevó a una amiga suya que vive en Cerrillos y no sabía de mi existencia, y le gustó. Así que yo feliz.
– Ninguna canción de New Rusia pasa los 2 minutos y medio de duración.
– Con furia.
– ¿Y eso viene por el lado del punk?
– Se me ocurre, mirá, estamos haciendo terapia (risas). Yo creo que sí, che, capaz que tiene que ver con eso, con que me gustan las estructuras. Cuando siento que se resuelve, ya no quiero hacer más canción, ¿viste? Y, por lo general, las resuelvo así, bastante cortas. Pero me gusta también que no canse. Hay algo a propósito también. Sí bien yo soy compositor, también me gusta el lado de la producción, de jugar un poquito con eso. Hacerla más, más corta, ver que la guitarra tenga algo de gancho.
– ¿Cómo sentís este disco comparado a los anteriores lanzamientos de New Rusia? ¿Qué tiene de diferente?
– Capaz que fue más grabado, más prolijo. No en el sentido de cómo lo grabé, de cómo lo ejecuté, sino, más que nada, cómo lo encaré. Hice una lista de las canciones y en cada canción iba anotando cuál era la instrumentación, y fui así al estudio. Entonces, todas las batas que están las grabé ahí, las grabé con Marce. Todo lo grabé ahí. En cambio, en el disco anterior, Cerrillos siempre estuvo cerca (2020), todo fue grabado más desordenado. Más como venga, o como se pueda. Pero el Marce me dio la posibilidad de no tener que pagar todo de una, me hizo un precio re zarpado, justamente porque iba a grabar un álbum. Y por lo general son cosas que ahora, por ahí los pibes o las bandas actuales, no hacen. Como que no encaran un disco. Entonces eso lo cebó a él también.
Todo con los mismos micrófonos, la misma sala. El Marce perillando es un capo. Yo siento que todo eso le da un color. En ese sentido, es distinto. Y las canciones también, si bien el Cerrillos siempre estuvo cerca es bien autorreferencial, este es como más desnudo, por decirlo de alguna manera. Metí mucho nombre. Hay como tres o cuatro nombres por ahí, dando vueltas. Cuando lo encaré al disco, al principio fue como ya tengo estas canciones hechas, simplemente me voy a divertir haciéndolas. Como es New Rusia un poco, es como un capricho. Voy a hacerlo yo, voy a producir yo, y disfrutando el proceso. Lo más divertido es eso. Como preproducirlo, grabarlo. Si bien es divertido salir a tocar, extraño un montón la parte creativa, que me re gusta.
Pero creo que este disco tiene como una madurez en lo que refiere a producción también. Como más cuidado de lo anterior. Pero igual siempre le corregiría algo, eso no puedo evitarlo.
– Hablaste de nombres, de estar desnudo en el disco. Tiene mucho corazón, son muchas letras de amor, desamor, y está el costado de humor que siempre tuvo tu proyecto. Hay una melancolía, una tristeza, un anhelo y siento que este disco es el que más claro deja eso.
– Sí, pienso eso. Veía un video donde Messi le dedicaba un gol a su papá. No soy muy futbolero, amigo, pero vi eso y empecé a lagrimear. Creo que tiene que ver con que soy padre. Sí soy una persona sensible. Cuando fue el Mercado de Música (El NOA tiene que andar), el año pasado, toqué “La persiana de Jimena”, que es la que cierra el Lado B del disco. En el medio me quebré. O sea, no fue para nada a propósito. Pero justo había hecho una introducción, contando un poco de qué era, sin contar del todo de qué era (risas), pero como que tiré de mi separación. Y en el medio me re quebré. Y generó eso en el público, una reacción bien copada. Después me dijeron che, yo también me emocioné, boludo, qué sé yo. Siento que este disco también me hace eso. Que no esté tan disfrazado o tan dibujado el sentimiento, va como más al grano.
– Sí, se nota mucho eso, lo descarnado del disco, de las letras en especial, de las relaciones.
– Qué vergüenza (risas).
– ¿Y es lo más fácil qué te sale hablar? Porque también con Luca Makonia has tenido esas letras sentimentales.
– Sí, o sea, cuando era más chico como que no tenía mucho sentido. Si bien hay algunas canciones que son para alguien, siempre hay algo que te inspira. Me gusta la producción y produzco, pero tratando que vaya al hueso también, ¿viste?
– ¿El punk y el folk no chocan? ¿Por qué los tenés tan metidos a los dos?
– Capaz que tiene que ver con mis gustos musicales. Si bien voy como para el lado del rock, al mismo tiempo me gusta de todo. Entonces creo que es como parte de mi personalidad. Es como un refugio tener a New Rusia, porque sé que puedo hacer canciones como “La persiana de Jimena”, por ejemplo, y, al mismo tiempo, tengo un proyecto (Luca Makonia) que aparece una canción como “Los 80”, que es recontra densa, y eso es como tener un lugar para ir a pegar unos gritos y sentir eso, la rockeada, que me gusta un montón. Y lo mismo con Mojando las Nuggets (otra banda de la cual forma parte). Que es otra cosa también, es otro rol el mío. Los proyectos me permiten mostrar otras facetas y sentirme cómodo siendo un poco más “baby, baby” (lo dice poniendo voz melosa) acá, o haciéndome un poco el malo acá.
– En la tapa del Lado A sale Filolo (perra rescatada por Horacio, protagonista de su día a día en redes). Es una continuación del disco anterior, de la canción “Con Filolo”.
– Claro, exactamente, tal cual eso. La continuidad de Cerrillos ¿viste? El barrio ése es el Barrio Antártida. Justo es en la calle Islas Malvinas. Es el barrio en el que crecí. Me estaba ayudando mi vieja a hacer la foto esa. En realidad, mi vieja paraba los autos. Qué grande mi vieja. Pero sí, es todo como una continuidad. Tengo otras canciones que estamos empezando con los pibes de a poquito para un tercer disco cerrillano. Para cerrar la trilogía cerrillana. Hay unas canciones que están esperando ahí.
En diciembre de 2010, El Mató a un policía motorizado llegó por primera vez a Salta. New Rusia abrió esa fecha sin material editado y en formato banda. Horacio dice que esa formación de su grupo fue muy breve y al poco tiempo derivó en proyecto solista. El con su guitarra acústica, sus lentes negros como de feria, por los distintos escenarios de Salta y la región NOA, fue la postal por muchos años.
“Por eso, cuando se separó Luca Makonia yo quedé como de vacaciones, de alguna forma. Dije qué bueno no tener que consultar nada con nadie. Entonces, New Rusia es un refugio, una isla desierta”, afirma Horacio.
– Un refugio, pero también ya le vas buscando obligaciones, porque ahora volviste a armar una banda estable y tiene varias fechas por delante.
– Sí, justamente estoy en eso, aprendiendo cosas. De cómo vincularte con otros artistas de otras provincias, como para empezar a generar ahí una comunidad, una red. Empezar a codearte con productores, Genaro (Alfarano, baterista de Luca), que me ayuda en eventos. Para poder traer prolijamente algún artista para acá, algo bien hecho, y después poder ir para allá. Estoy gestionando, tirando mensajitos. La estamos buscando. La idea ahora es eso, salir y tocar, tratar de tocar lo más posible. Los pibes están manijas como yo. En septiembre se viene fecha con Bestia Bebé en Amnesia, otra en el Café del Tiempo, y en Tilcara, en el Mercado Regional de Música 2026. Luego ver si llegamos a Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba. Eso sería muy bueno.
– Hablando de tus más de treinta años en la música, hay un chiste muy de rock salteño, de la memoria del rock salteño, que muchas veces se compone de cosas que no fueron. De bandas que no grabaron, que tuvieron un par de tocadas y ya. Ahí está el mito de tu banda Airbag, que algunos conocimos, en esos primeros 2000, ¿Cuándo te diste cuenta que existía esta otra banda que también se llamaba Airbag y que salía en MTV? Hoy en día llenan estadios como River o Vélez y tienen miles de seguidores.
– No, fue re loco, porque encima en esa época estaba de moda el messenger, ¿viste? Los ciber estaban ahí, como en su auge. Y me empezó a agregar un montón de gente de un día para el otro. Pero mucha gente. Y decían “¿Vos sos el de Airbag?”. “Sí”, decía yo. Pero un montón de gente. Hasta que un día ya me parecía raro, porque me decían “Está muy buena tu canción”. Y me decían algo de “la gitana” (risas). Y justo nosotros habíamos sacado el tema “La danza de los Vilcas”. Y ellos me decían “La partida de la gitana”. Yo decía “La danza de los Vilcas, me decís” (más risas). Hasta que me saltó la ficha y dije qué culiao. Pero, bueno, fue re linda esa época. La verdad que para nosotros (junto con su hermano Rupert) esa banda significó salir de Cerrillos y conocer el under de acá de Salta.
– Siguiendo con ese tiempo pasado, con Luca Makonia viviste muchísimo, llegaron a ser una de las bandas más convocantes de Salta. Tocaron por varias provincias y Buenos Aires. ¿Qué lugar ocupa el grupo? ¿Y qué lugar ocupa hoy en día al proyecto? ¿Qué le queda por dar a Luca Makonia a esta altura?
– La verdad que (piensa un rato) amo a Luca Makonia. Pero tengo otra relación. ¿Viste los Backstreet Boys, que ahora cantan en Las Vegas nomás? Bueno, no sé, algo así (risas). No estoy proyectando tanto con Luca Makonia. Si bien estamos haciendo canciones nuevas, estoy muy metido con New Rusia. Pero me divierto con los pibes. Nos juntamos, compartimos, hablamos, tocamos, nos cagamos de risa. Siempre le digo a Genaro que no quiero dejar de tocar, en el sentido de eso, que me gusta salir, tocar, que vaya gente, que vaya mi hijo (Boris). Me parece que es un ambiente re lindo y es una cosa re linda que se arma cada vez que tocamos y, eso también me inyecta vida.
– No sé si en el rock salteño, o en el rock del norte, hay artistas que tengan tantos proyectos paralelos, y encima en todos siendo el cantante.
– Si vos me venís y me invitás a hacer una banda, y a mí me gusta lo que hacés, lo más probable es que lo acepte. De manija, ¿viste? No sé, porque me gusta crear, qué sé yo, me gusta tocar. Capaz que los proyectos se fueron armando solos. Es como cuando conoces a alguien. Como que no se elige, sino que pasa un poco. Capaz que tiene que ver con eso, de poder ser distinto en otros lugares y poder sacar cosas, capaz mías que no sacaría en New Rusia o que no sacaría en Luca y sí en Las Nuggets. Entonces, eso me permite como jugar un poquito.
Entrevista publicada en la revista Rock Salta N° 31, de agosto de 2026

