Las entradas se agotaron y al final hubo acústico gratuito para quienes se quedaron afuera. La banda llegaba con las canciones del EP Violencia.
Hace diez años, el 6 de octubre de 2016, El mató a un policía motorizado se presentó en Salta por quinta vez. El show fue en el recordado Arteplaneta, de Alsina 698, y contó con Superpasto (en ese momento llamados Tu Hermana) como banda invitada. Fue organizado por el grupo Clan Fantasy, ya disuelto, que proyectó cortos de cine fantástico. También hubo feria de historietas, discos y revistas, y desafíos de videojuegos retro.
Las anticipadas se conseguían en el recordado local Chaco y fue uno de los primeros shows con venta online en NorteTicket. Costaban 250 pesos.
Ese jueves al mediodía el grupo realizó una larga entrevista de casi dos horas en FM La Plaza y almorzó en el local Cosa E Mandinga en el Paseo de los Poetas.
Las entradas se agotaron horas antes del show. Por ese motivo, la banda decidió hacer unos temas acústicos al final, de manera gratuita, para todos los que se quedaron afuera.
“Como un hermoso recuerdo. Así será conmemorada la noche del regreso a Salta de El Mató a un policía motorizado, los ‘nuevos creadores de rocanrol’. La presentación de su último EP bautizado Violencia (2015) fue la excusa para el desahogo emocional de casi más de 250 personas mediante 27 canciones interpretadas arriba del escenario y festejadas en cada rincón del increíble recinto que es Arteplaneta”, informaba Rock Salta en la cobertura de ese show escrita por Pablo Choke Torramorell.
Ese fin de semana la banda también se presentó en el recordado local tucumano Robert Nesta y llegó por primera vez a Catamarca, donde tocó en Hindú BBC. Unas semanas después formó parte del regreso del Festival Bue en Buenos Aires. El evento fue en Tecnópolis y el grupo se presentó junto a Iggy Pop, Wilco, The Libertines,The Flaming Lips, entre otros.
El show salteño

La previa salteña fue musicalizada por Diego Pérez Torres y fue como debía ser: por los parlantes “Planta eléctrica” de Bort, Barco, Bestia Bebe, entre algo vieja escuela como Oasis y Kula Shaker. Eso fue alisando el terreno que la producción de Clan Fantasy preparó sin dejar detalle de lado. La proyección de cortos independientes con muchas balas y sonidos de estruendo se hizo esperar pero llegó tras el set bien decorado de Tu Hermana, que repasó las canciones de Caliente (2016), el disco debut que tan bien los dibuja.
A esa altura las versiones en vivo de “Astronautas”, “Tímido” y “Chica limón” (este último con agite a lo Burrito Ortega sin censura) eran las muestras que mejor captaban la esencia del grupo salteño, que apostaba fuerte al reciclado pop/rock con mutaciones derivadas de un sintetizador. “Tocar acá antes de ellos es como jugar un fulbito con Mascherano”, decía Lisandro Arranz (cantante y guitarrista), con la emoción de compartir la fecha con quienes eran sus referentes.

Con un marco repleto de gente (el cartel en la puerta de acceso al recinto que rezaba Entradas Agotadas fue sólo un anticipo de lo que sucedió) El Mató comenzó un viaje de ida que pareció durar lo justo y necesario. Con “El Magnetismo” como primer tema, el repaso por La Dinastía Scorpio (2012) fue completo. Un disco que valió la pena volver a escuchar en vivo en su totalidad: “La cobra”, “Nuevos discos”, “Terror”, “El fuego que hemos construido” y un himno como “Mujeres bellas y fuertes” sonaron casi idénticas a como nos las regalaron en el galardonado álbum. La gente acompañó con todo esos colchones de guitarras y letras breves que caracterizan sus por entonces casi quince años de carrera. Entre temas, Santiago Motorizado, lanzaba palabras de agradecimiento casi sin poder mirar al público a los ojos.
Violencia (2015), el que era el último EP, también sonó en su totalidad y se amalgamó al ritmo que por momentos el recital atravesaba: del tema homónimo a la tranquilidad que representaba “Aire fresco”; todos dispersados en una lista que jugó también con viejas épocas: “Sábado”, “Diamante” –de El Mató A Un Policía Motorizado (2004)- y “Navidad en los santos”, “Navidad de reserva” –de Navidad De Reserva (2005)-.

El final estuvo reservado para las canciones que más agite despertaron en el público: “Mi próximo movimiento” y “Chica rutera”. Ellas marcaron un cierre que parecía no serlo del todo desde, incluso, antes de comenzar el show.
La noticia de un recital con entradas agotadas mediante la venta de anticipadas generó una sabia decisión desde el núcleo de la banda. “Lo lamentamos por los amigos y amigas que no llegaron a conseguir su ticket a tiempo”, expresaron a través de su cuenta de Facebook. “A la salida del recital vamos a tocar unas canciones en versión acústica para todos los que no puedan entrar, no es lo mismo, pero puede ser divertido”.
El anuncio repercutió velozmente en las redes sociales y sirvió para tranquilizar a aquellos rezagados en adquirir sus tickets, aunque vale la pena acotar que esto se debió a las conocidas cuestiones absurdas de la legislación municipal ya que en el lugar entraban tranquilamente 400 personas.
Finalmente no se pudo realizar la movida en la vereda, pero “Show must go on” dice el refrán, y así fue cómo Santiago junto al Niño Elefante (primera guitarra de la banda) hicieron sonar “El día del huracán”, “Navidad de reserva”, “Dos galaxias” y “Diamante” en total formato electroacústico a puertas abiertas para el acceso libre de aquellos que no pudieron entrar desde un principio.

Sin pensarlo mucho, el recital se volvió un hermoso e inolvidable recuerdo. Al fin y al cabo, todo estuvo más o menos bien.
Galería de fotos gentileza de Gando Campero:






