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Rock Salta
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Tucumán | LaRuth presentó “Cabrona”

La artista lanzó un nuevo single de adelanto del disco El Camarín de la Maquinaria. “Busqué crear un encuentro humano”, declaró.

Por Pablo Yñiguez y Ana Cappiello
Fotos de Ana Cappiello

Octubre llega y se hace sentir de la mano de LaRuth, seudónimo de la artista tucumana Ruth Pláate, quien el 1 de octubre lanzó “Cabrona”, el séptimo sencillo adelanto de lo que será su disco El Camarín de la Maquinaria.

La preescucha del álbum se realiza en un escenario con tintes barrocos, donde se respira arte en cada rincón y detalle. LaRuth no deja nada al azar. Piensa en la música, la siente, la expresa y no de manera aislada, porque mientras las ideas y los sonidos nacen y conviven en su mente y en su cuerpo, al mismo tiempo va creando una muestra en escena donde coexisten lo musical, lo visual, la escenografía, el vestuario, las luces. En fin, su arte. Un arte que nace en el mundo de las ideas y ella sabe perfectamente llevarlo al plano de lo concreto.

“Este material que he trabajado tiene que ver con mi vida, con todo el teatro que me atraviesa y con el cual convivo en el día a día, porque constantemente estoy rodeada de artistas provenientes de diversas ramas del arte. Por lo tanto, con este disco busqué crear un encuentro humano, donde se conecte todo, el lugar donde vivo junto con las personas que me rodean”, declara. Por ese motivo, mientras analiza su reciente proyecto, LaRuth no deja de lado el trabajo colectivo. “En este disco trabajaron muchísimas personas. Rasuk Producciones tuvo un aporte considerable, su laburo es lo que se necesita que exista siempre para impulsar el arte tucumano”, agrega.

Ese trabajo de llevar a cabo un arte cohesivo donde convergen múltiples artistas, músicos, productores y vestuaristas, es un escenario donde LaRuth se siente cómoda. Su creatividad nace de la mano junto con el divertimento. “Me divierte mucho tratar de vincular todas las áreas que pueden involucrarse dentro de un proyecto, porque siento que cada una de ellas se conectan en algún punto”, dice, mientras sonríe. Sin lugar a dudas, si Ruth Pláate se divierte, el arte también sonríe y juega junto a ella.

– ¿Cómo fue el laboratorio de El Camarín de la Maquinaria desde que se empezó a gestar en tu mente como una idea hasta que lograste materializarlo en la grabación?
–
Desde el primer momento, la banda se tomó muy en serio y de manera muy consciente el trabajo de crear algo conceptual, algo que transmita cómo la música nos atraviesa y nos hace conectar con el lugar donde vivimos. Hicimos muchísimos encuentros para laburarlo al disco, donde, por supuesto, nos divertimos mucho, pero siempre desde un lugar serio, responsable y consciente de lo que estábamos creando. Por ejemplo, para crear el videoclip de “Cabrona” hicimos entre 24 y treinta encuentros.

– Más allá de todo el trabajo que demandó su creación, en líneas generales, ¿con qué clase de disco se encontrará el público una vez que salga completo?
–
Por empezar, con un disco de ocho canciones que se grabó prácticamente “en vivo”. Digo esto porque la grabación se hizo tocando todos al mismo tiempo, formato banda. Obvio que se podría haber microfoneado cada instrumento por separado, pero como la intención era transmitir el sentimiento de un encuentro humano, lo hicimos de esa manera y la energía se mantuvo de principio a fin. También queríamos hacer algo donde lo artificial no meta la mano, en este contexto de tanta inteligencia artificial nosotros queríamos reencontrarnos con el lado humano, la música y el arte.

– Teniendo en cuenta esta conexión con tu lugar de origen y con todas las personas del arte que te rodean, ¿crees que el arte de Tucumán y del Norte se encuentran en un buen momento?
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Siento que el Norte y Tucumán siempre están en un buen momento por la calidad de artistas que tenemos, quienes somos los que sostenemos la actividad. Todos sabemos que el país no está atravesando un buen momento, pero en esos escenarios es donde más se hace sentir el arte. Por ejemplo, siempre se está cuestionando el lugar de la escena, por lo tanto, los y las artistas nos apropiamos con más fuerza todavía de cuestiones culturales que atraviesan a nuestra escena. Elementos tales como el lenguaje, porque la palabra es muy importante. Siempre que digo “soy una artista norteña” no necesito tener el poncho para demostrarlo, porque hay múltiples elementos que convergen, nos construyen y representan. Justamente por eso es que trato de buscar el punto de unión en lo que hago.

“Más que expresar un mensaje, la banda en su totalidad quería que se vea, que se muestre el alma; que se sienta con todas las intenciones y las intensidades que entran en juego a la hora de vivir la música. Incluso la música fue como un medio catalizador de todas esas alteraciones del estado que buscamos expresar y que reflejen lo que es Ruth Plaate como artista”, declara uno de sus músicos. Y agrega: “Sin embargo, no fue algo forzado, sino todo lo contrario, algo totalmente relajado, porque todos conectamos con la energía ‘pulenta’ de LaRuth. Hasta te diría que fue algo telepático, porque todos (músicos, vestuaristas, productores) conectamos, y creemos que eso se debió porque confiamos en el otro. Nos sumergimos en un contexto de aprendizaje mutuo”.

– ¿Por qué “El Camarín de la Maquinaria”?
–
Es un lugar que realmente existe en el Teatro Estable, que es donde trabajo. Hay un lugar donde se guarda toda la “porquería”, es la pieza del monstruo. Es un espacio donde podes encontrar cualquier cosa, elementos que te permiten conectar con lo más elevado y lo más oscuro de tu ser, porque también depende mucho de cómo estás vibrando cuando abres esa puerta. Entonces, creo que en mis canciones hay un camarín de la maquinaria.

Mientras LaRuth habla con Rock Salta, el escenario para la preescucha del disco se va nutriendo de una colorimetría fuerte que contrasta y conecta. Cada detalle de su vestuario pareciera que fue coordinado con cada una de las personas que se reunieron para la presentación. Porque cuando hablamos de su arte, lo aleatorio parece coordinado, lo desconocido de repente es conocido por todo el mundo, porque eso es LaRuth: un lugar de encuentro entre los seres, las almas, el arte, la música, el teatro, la escenografía, las luces, el vestuario. Por eso, LaRuth sonríe ante las vibras que se van gestando a su alrededor, siente que las puertas de El Camarín de la Maquinaria se abrieron, sobre todo cuando empiezan a sonar las primeras melodías del disco. Los presentes bailan, ríen, es el fluir de la consciencia libre materializado en los cuerpos, porque cada canción te sumerge en un trance hipnótico que impulsa a moverte. El arte de LaRuth no es para quedarse quieto.

A lo largo de las ocho canciones suenan guitarras con una fuerza coincidente con la voz, mientras que los bajos y sus graves explotan junto a la batería y al teclado. Cuando entra en escena un sonido similar al jazz y al R&B, de repente empieza a sonar “Cabrona” para mantener las vibras bien arriba y no bajar ningún cambio. Al final, la última canción suena pero te invita a seguirla de after, porque las puertas del camarín no se cierran.

– ¿Cómo te sentís luego de la presentación?
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Bien cabrona.