Entrevistas

El Barco del Abuelo

Antes de tocar en Express Arte, en su última presentación del año, la banda habla sobre su presente, el nuevo disco y la sensación de ser uno de los referentes de Salta.

“La banda fue cambiando, esta formación nos encanta”

Hacia finales de octubre del año 2003 en esta provincia se empezaba a gestar un proyecto musical un tanto ambicioso y otro tanto innovador dentro de la escena rockera local. Sólo hicieron falta ocho personas, ganas de banda y una mezcolanza de influencias personales para terminar de desembarcar y empezar a flashearla desde arriba de escenarios alternativos. Quizás sólo ellos vieron a la escena inundada y por tal motivo empezaron a refugiarse dentro de un barco, de un abuelo que antes era confundido por todos por la extraña “V” en vez de la actual “B”: El Barco Del Abuelo te lleva de paseo y te deja en el mismo lugar en donde te subiste.

Empezaron siendo ocho en la formación inicial y con el tiempo ellos mismos fueron testigos de grandes cambios internos dentro del barco: algunos se fueron, otros entraron y otros muchos pasaron así nomás, como solapaditos. Hoy, como si fuera ayer, son de nuevo ocho tripulantes.

El barco tiene eso, en su interior todo se parece a un enorme camarote donde lo que más se respira es música, y ahí están ellos como siempre, tocando y formulando nuevas ideas, nuevos temas, locuras a proyectar en una canción. El ambiente es muy amable e, instantáneamente, invita a quedarse hasta el próximo encalle en alguna parada. Ahora entiendo porqué van y vienen personas con ganas de jugar a la música en medio de este gran camarote.

Hace mucho calor en la tarde de un lunes primaveral y la banda se junta a ensayar, casi como por milagro, los ochos juntos. Están por realizar la última tocada del año este fin de semana y quieren tenerlo todo previsto. Hasta ensayar les cuesta por ser tantos integrantes pero, prometen, hacer todos los deberes. La fecha la van a compartir con los cordobeses de Tiembla Delirio Orquesta y la agrupación de candombe local Atalachurti.

el barco del abuelo

Estamos en el patio interno de una casa y todos miran hacia el sol quejándose del insoportable calor, motivo por el cual luego llegarían unas cervezas para amenizar la cuestión. Pasan los primeros minutos de la juntada y uno de los primeros temas de conversación general que salen es la lista de temas: van a tocar muchos temas nuevos más los ya conocidos de Siete Sentidos, el primer álbum de estudio de la banda. Ahora solo quieren confirmar posibles invitados y, de paso, hacer un cronograma de actividades para organizar los ensayos con los invitados. “Siempre pasa, tenemos invitados que alguna vez pasaron por el Barco y la cantidad de gente metida en esto se agranda entonces por ahí es más complicado organizarse”, me comenta Pablo Margherita (bajo) mientras, con lapicera en mano, va modificando el orden en la lista de temas. Pablo El Flaco Rodríguez (percusión), Darío Casavilla (segunda guitarra) y Cecilia Espinoza (percusión) están parados del otro lado del patio y analizan la posibilidad de un nuevo opening del show: que los Atalachurti hagan el pase sin dejar de tocar, como una placentera transición entre el candombe y la experimentación del Barco. Proponen la idea y todos los presentes parecen quedar de acuerdo. Adentro de la sala están Martín Sartor y Quique Silva, los teclados y sintetizadores del grupo, enchufando sus instrumentos y encendiendo unas notebooks Mac. El tiempo en un momento parece ajustar y los chicos deciden apurar el paso. Llegan parte de Atalachurti colgando tambores junto a dos de los invitados a cumplir el rol de cantantes y ahora el patio interno de la casa parece haberse extendido y achicado a la vez. Alejandro Rodriguez (batería) y Mauricio Mr. Delay Velazquez (primera guitarra) son los primeros en acomodarse en la sala y el espacio pequeño ya estaba congestionado de gente así el calor no iba a querer parar por lo menos hasta la noche.

Cuatro son los integrantes originales que siguen pisando el Barco desde sus comienzos, Alejandro, Pablo, Mauricio y el Flaco Pablo. De todas formas, los ochos están tan mimetizados al momento de tocar que parecen ser una misma cosa, sin años de antigüedad que cuenten. Después de ensayar casi la mitad de la lista (“la otra mitad la vamos a hacer otro día, no da ahora” dicen) hacen un parate y todos salen a tomar aire fresco al patio, como un pequeño naufragio en medio de tanto ensayo y calor.

el barco del abuelo

– Están a muy poco tiempo de cumplir 10 años de banda, ¿qué diferencia encuentran entre el barco viejo y el de ahora?

– Flaco: Y ahora tenemos mucho más amigos que antes…

– Pablo: Si, hubo muchas formaciones además y siempre el que vino trajo lo suyo. O sea, no es que se iban adaptando a un estilo sino que aportaban lo suyo. El barco siempre fue cambiando de acuerdo a los integrantes: nunca se sintió que el nuevo se tenía que adaptar a un estilo sino que  es como que ya lo entendía, ya lo conocía. Nunca nos enfocamos en buscar a alguien que sea muy virtuoso sino que veíamos más en la onda de la persona y el cómo nos llevamos tocando y creando, porque el proceso de creación es siempre grupal….La banda fue cambiando de acuerdo a los integrantes, esta formación nos encanta. Y no hay una gran diferencia entre el barco de antes y al de ahora: siempre hubo un solo teclado, después no hubo teclado y ahora tenemos dos y eso te cambia la banda.

– ¿Sienten que les falta algo actualmente?

– Pablo: Dinero, ¡nos falta dinero! (risas)

– Mauricio: Nos hace falta un cantante…O sea te encontrás con mucha gente flashea porque justamente no tenemos cantante y te topás con muchas otras gentes que les gusta la banda pero después te terminan diciendo “che, estaría bueno que tengan un cantante…” Yo creo que esencialmente la banda es igual desde un principio: todos los que pasaron por la banda hicieron del barco una banda muy libre. El compromiso que asumimos todos los que hacemos el Barco es lo que es más todos lo que ya pasaron, esta todo re bien con todos.

– Pablo: Generalmente los ex integrantes siempre están invitados a tocar en vivo.

– Que es lo que hicieron en la fecha en Junio en el desaparecido Beelzebul…

– Mauricio: Claro, y seguramente va a volver a pasar muchas veces más.

– Pablo: Si, ya pasaron varios invitados en vivo que son gente de la vieja camada.

– La gente opina que les falta cantante, ahora, ¿ustedes creen que verdaderamente les falta eso?

– Pablo: Personalmente creo que no.

– Darío: No. Cortantemente creo que no nos hace falta alguien que sea la voz… y lo digo como público también ya que yo antes era parte del público del Barco Del Abuelo: las letras te las imaginás y el viaje te lo comés sin cantante. Si hay un invitado que canta es eso, sólo un invitado.

– En este año vienen tocando cuatro veces en Salta: La Caldera Del Rock, la fecha en Beel Zebul, la tocada con The Wailers y en la última fecha de M.I.A.S en la sala mayor de la Casa De La Cultura hace poco. Después tocaron en el Tilcara One Love en enero y en agosto se fueron para Bolivia…pero en Salta sólo cuatro veces, ¿Están satisfechos con el ritmo de la banda o se ven un poco lentos?

– Pablo: El ritmo de la banda obedece a las obligaciones que tenemos cada uno de nosotros ocho: si nosotros nos pudiéramos dedicar las 24 horas a la banda, el ritmo sería otro, pero lamentablemente hay que hacer otras cosas para sobrevivir.

– Dario: Este es el ritmo que hay, pero esta bueno porque si te ponés a pensar tocamos como diez veces en Bolivia este año, más todas las fechas de acá sumale que vamos a sacar un DVD más el disco nuevo.

– Flaco: Claro, también está todo el trabajo del laburo del disco, del DVD y eso te lleva tiempo.

– Entonces, ¿cómo se administran los tiempos?

– Pablo: El laburo del disco y el DVD lo hacemos todos nosotros. Por ahí si fuera posible económicamente por ahí agilizas ese laburo pagando a otro para que lo haga, pero como no es así, lo hacemos cuando tenemos tiempo y nos podemos juntar. Y eso hace que le restemos tiempo a los ensayos por ejemplo.

– Darío: Por ejemplo ahora estamos laburando mucho por las siestas, en el estudio de FM Natura. Y ahí vamos grabando de a poco, graba el que tiene tiempo y así lo vamos haciendo.

el barco del abuelo

– ¿Qué se puede decir del sucesor de Siete Sentidos?

– Darío: Le tenemos mucha fe. Creo que el último show del año el público va a ver lo que se viene en el Barco porque vamos a hacer muchos temas nuevos. Y lo nuevo está buenísimo, muy viajero y con un estilo mucho más definido.

– ¿Cuántas canciones tienen listas?, ¿Pensaron en algún nombre para el disco?

– Darío: Ya grabamos trece, que son las que van a ir a parar al nuevo disco.

– Pablo: Disco que no tiene nombre pero el otro día nos pasó algo muy loco: un diario local muy conocido le había puesto de nombre: “Inspira-Zion”, porque por ahí nosotros jugamos con el nombre y el agregado “Zion” y quedaba como “Inspiración”… quizás se los dejemos al nombre, pero nosotros ni lo habíamos pensado (risas).

– ¿Ya tiene fecha de salida el nuevo material?

– Darío: No todavía, pero es pronto….

– Pablo: Quien te dice, entre a fin de año o sino los primeros meses del año que viene.

– Darío: Si tenemos demoras es por el ritmo que venimos grabando: Si bien lo hacemos bastante rápido, somos ocho personas así que todavía algunos tienen que terminar de grabar sus partes individuales así que no nos vamos a apurar, calculo que como máximo vamos a tenerlo en mediados del año que viene.

– Pablo: A parte vale muchísimo que Natura se cope y nos preste lugar, el estudio y las grabaciones porque por un lado te relaja el hecho de no tener un apuro por presiones económicas…eso está bueno.

– ¿Creen que le hace falta definir un estilo a la banda?

– Darío: Es que al juntarse estos ocho integrantes fijos desde hace casi un año y medio es como que nos ayudó.

– Pablo: Claro, o sea, antes era como que teníamos muchos cambios, había mucha rotación entonces no podíamos tener algo fijo, en cambio ahora es como que hay una estabilidad entre todos.

– Cuando empezaron innovaron con los ritmos y las melodías en la escena local. Hoy en día, ¿creen que siguen siendo innovadores de lo mismo acá?

– Flaco: Quién lo diría….

– Darío: Yo no me quiero agrandar  pero los ritmos que usamos nos dan una esencia que no se puede comparar…Y eso no lo hace nadie, no solo en Salta.

– ¿Y es bueno que sean los únicos en ése estilo?

– Darío: Y si…

– Pablo: Por ahí no…Igual hay cosas parecidas por ahí; dentro de cosas raras, de cosas nuevas, el otro día escuché en vivo a los Nagoba en formato dúo en una manifestación: eran un cajón peruano con platos y el otro tocaba una guitarra criolla con pedal…y era increíble ver que sólo esos dos instrumentos generaran lo que estábamos escuchando, además sin sonido, sólo tenían un amplificador y se escuchaba hasta en la mitad de la Plaza 9 de Julio: eso a mí me sorprendió y eso está buenísimo porque son cosas relativamente nuevas y salen de lo común, no los asocias directamente con Salta. En un momento empezaron a hacer un tema con un ritmo como de chacarera y siguieron en ese ritmo pero con el estilo de ellos y eso es muy bueno, porque te remite a la región y es rarísima la música.

– Ustedes son ocho personas que se mueven sobre los escenarios, ¿es jodido llevar adelante una banda con tantas personas?

– Darío: En realidad somos 12 personas en total, sumando a los que nos manejan luces, sonido, etc…

– Pablo: Y bueno, discusiones siempre hay. Una de las cosas que creo que está bueno es que nunca son personales esas discusiones, siempre son del Barco; cuando terminamos el ensayo está todo bien porque lo sabemos separar. Después, sigo insistiendo, tiene mucho que ver lo económico porque eso genera una cierta presión: que hoy inviertas tantas horas en algo que no te de un rédito económico no esperado es difícil de sostener.

– ¿Les pasó de tener ganas de tirar todo a la mierda?

– Mauricio: Yo creo que de hecho nos fuimos muchas veces a la mierda. Siempre hubo momentos difíciles pero es como que la seguimos remando…

– Pablo: Fueron momentos de descanso…

– Darío: Hay un compromiso con el público que hay que mantener. Hay que pensar en el público que le gustamos y que disfrutan de nuestras canciones, porque siempre fue bueno tener al Barco ahí para disfrutar de una propuesta diferente. Entonces está bueno que esto se mantenga y que cada vez que pasemos situaciones complicadas, como que se la partida de integrantes, que rememos como lo venimos haciendo.

– Cecilia: Yo que también fui público ahora te puedo decir algo, que también el otro día hablábamos lo mismo con el Flaco, todas estas mutaciones tienen que ver con que unen trayectorias individuales bien diferentes en el Barco y por eso los vaivenes en la navegación.

– Darío: Creo que eso se ve y se aprecia en el show que el Barco hoy en día brinda: la unión de todas las cuestiones personales, lo que hace cada uno hace que un show de la banda requiera de más gente que de los ocho que trabajamos.

– Pablo: Claro, se sumarían cuatro personas más: un iluminador, un VJ, un sonidista propio y un asistente.

– ¿Les jode que la gente diga que es preferible verlos en vivo que escucharlos en el disco?

– Pablo: A mí personalmente me gusta mucho más la banda en vivo, y para eso tiene que sonar perfecta.

– Darío: Yo creo que todo bien pero también hay que tener en cuenta que de ese disco solamente hay cuatro músicos que siguen tocando ahora. Entonces para mí no es relativo.

– Pablo: Es verdad… es otra banda la de ahora. La gente tendría que hacer la comparación de si sonamos mejor en vivo o no cuando saquemos el nuevo disco porque ahí vamos a plasmar lo que sonamos en vivo ahora.

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