Entrevistas

El nuevo libro de Gustavo Sala | Buenos Aires como una contradicción irresistible

Hablamos con el humorista gráfico, que acaba de publicar Buenos Aires en pelotas, un trabajo en el que retrata luces y sombras de la gran ciudad.

Buenos Aires en pelotas es el nuevo libro del dibujante y humorista gráfico Gustavo Sala. Se trata de un trabajo que retrata luces y sombras de la gran ciudad. Páginas que muestran los contrastes, las contradicciones y los mitos de nuestra capital nacional, que vive mucho de lo que ya fue y todavía intenta reconfigurarse para encontrar su nueva identidad. Sala logra mostrar esa incertidumbre general y lo hace con crudeza, humor absurdo, escatológico y hasta ingenuo por momentos, sin dejar afuera una fuerte crítica social explícita, siempre en contra de la Buenos Aires moderna, «de autor», que deja de lado a sus habitantes sin privilegios.

Quizás la mirada completa haya surgido de la condición de foráneo. Sala es marplatense, nació en 1973 y hace apenas nueve años que se instaló en Buenos Aires. Sin embargo, pudo crear un mundo completo en el que los porteños y porteñas son pincelados con exactitud en todas sus facetas.

“Buenos Aires es una ciudad que tiene lo bueno y lo malo en términos proporcionales. Es todo muy salvaje, con lo bueno y lo malo que pueda incluir”, dice el autor, que se hizo conocido a nivel nacional a mediados de los 2000 con su tira Bife Angosto, publicada en el suplemento No de Página 12. Desde allí ayudó a quitarle solemnidad al rock, una tarea que lo equipara con Diego Capusotto y Pedro Saborido. Desde entonces, colaboró con muchos medios especializados, desde Rolling Stone a Rock Salta.

Pero en el libro Sala va más allá del rock. En Buenos Aires en pelotas percibe a una ciudad que todavía vive para el afuera, presentando como propias costumbres ya no muy presentes, tradiciones que en realidad están perdiéndose y sólo se encuentran en las postales turísticas mientras un nuevo lugar se construye como puede.

“El presente no es muy parecido a la Buenos Aires ideal que vimos en las películas argentinas”, coincide Sala. “Hay como una situación utópica o idealista, de postal porteña, que tiene que ver con esto de la avenida que nunca duerme, el Obelisco, la farándula, la calle Corrientes, los teatros, las librerías abiertas toda la noche, los cafés, el movimiento artístico, la bohemia permanente”, sigue. “Todo eso existe pero en una especie de mutación hacia lugares o espacios más decadentes. Con la crisis que te pisa los talones, con la basura, con los negocios que cierran, con pocos cafés que todavía resisten abiertos las 24 horas. Ese imaginario porteño ideal se va un poco diluyendo y la ciudad aguanta como puede”, completa.

En el libro, Sala resalta mucho esos contrastes. Muestra los “bares notables” que pasan música indigna para su historia, muestra una feria del libro llena de gente que no está interesada en los escritores. Sala percibe una Buenos Aires que nos venden y una Buenos Aires real que está por lo bajo.

“Podemos decir que Buenos Aires incluye varias ciudades adentro, con barrios y espacios que ofrecen muchos contrastes. Incluso dentro de barrios en sí mismo. Por ejemplo, el universo de San Telmo: tenés el San Telmo for export, pensado en dólares, para turistas; y un San Telmo que tiene más que ver con las reuniones de Enrique Symns en el Bar Británico. El lumpenaje, la merca, la bohemia real y la mugre, contrastada con el brillo y el tango y la situación de espectáculos para turistas”, dice.

Para Sala, “lo interesante de Buenos Aires” es “el itinerario turístico preestablecido” mezclado con “el recorrido alternativo” de pequeños espacios donde se desarrolla el underground.

En el libro, publicado por Sudamericana, Sala también escribe. Cuando realiza las descripciones de los barrios porteños es implacable, durísimo, tanto como lo es con sus dibujos. No ahorra críticas y dice lo que piensa de manera directa. “Es que no vi un libro que mostrara la Buenos Aires oscura y podrida”, explica. Sala consigue retratar esa podredumbre de manera visual y también con palabras.

El autor cree que “probablemente pueda haber una especie de síndrome de Estocolmo” en muchos habitantes de la ciudad. “Esta cosa de ‘me maltratan pero me enamoro al mismo tiempo’. O de ‘la paso mal pero no podría estar en otro lugar’. Creo que una palabra que podría definir Buenos Aires, entre muchas otras, es ‘contradicción’. Si la pasás como el orto, ¿por qué no te vas? Hay como un enamoramiento casi inconsciente en algunos casos”, asegura.

Buenos Aires en pelotas es un trabajo totalmente Sala pero también tiene sus influencias. El título es un guiño a Buenos Aires en camiseta, de Calé (“Una joya, una obra mortal que debería tener una reedición”), que retrató la ciudad en los 60. Además, Sala se inspiró en su día a día, en el contacto con gente común en bares, algo que forma parte de su rutina (su serie armada en servilletas del Café Martínez es maravillosa y merece un libro aparte).

“Muchas de las ideas que aparecen en el libro, y en muchos de mis trabajos en general, tienen que ver con estar en cafés, en bares, anotando ideas, escuchando conversaciones -cuenta-. Prendo como un radar donde escucho qué hablan en la otra mesa, qué le dice el proveedor al tipo de la caja. Situaciones de la sociedad, de la fauna, o microhistorias en un subte, en un colectivo o en la calle cuando voy caminando. Creo que todos esos pequeños datos de la sociedad te dan guiones e ideas que tenés que salir a buscar. Me interesaba más trabajar sobre la cultura porteña que sobre los edificios y los barrios. Aparte dibujar edificios cuesta un huevo”.

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