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Coberturas

Gardenia en el ciclo M.I.A.S

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El Ciclo M.I.A.S se está convirtiendo, poco a poco, en un lugar clásico para escuchar rock (con un sonido que zafe) en la capital. RS estuvo presente en una nueva fecha y te lo cuenta.

Texto: Fabián Gleyzer (especial para Rock Salta) | Fotos: Eduardo Pece- [email protected]

El viernes 7 en la Sala Mecano de la Casa de la Cultura, Gardenia y Brothers and the Ego fueron las encargadas de ofrecer una noche cargada de guitarras distorsionadas y flashes psicodélicos.

Comenzó impuntual. Pasadas las 22:30 largó Brothers and the Ego con un punk juvenil influenciado por Green Day o cercano a Blink 182 que sonó un poco desprolijo. Entretanto cada vez más gente iba llenando la sala, y lentamente la cita iba tomando mayor fisonomía. Aunque faltaban luces y, tal vez, una pantalla más grande, el lugar mantenía un clima cálido: el público sentado en el piso y los músicos casi al lado de ellos (onda intimo-interactivo).

brothers and the ego

A las once y media la joyita del rock local comenzó a tocar. Los Gardenia repasaron durante menos de una hora temas de su LP Invocación a los Pájaros, del DVD UMMO y adelantaron un par de canciones nuevas. Sonaron, en el primer tramo del set, “Viento y viajar”, “Mil veces”, “Donde el mar”, y estrenaron “Acuario”: un tema con influencias de The Mars Volta.

Para el final quedaron “Un punto azul” (de UMMO) y “Nace”, otra canción inédita que presentaron en los recitales de este año. Pese a que algunos esperaban que la banda siguiera, rápidamente, Iván Luis dio las gracias a los que se habían quedado hasta el final (muchos se fueron en los primeros veinte minutos del show) y todo se diluyó sin mucha mística.

Gardenia toma la punta en la escena rock ascendente, además es el que mas rápido gusta a la incipiente crítica especializada. No están atados a estructuras; sino más bien, sus canciones suenan como cuidadas melodías extendidas y contundentes distorsiones catárticas con letras alejadas de cualquier compromiso. El grupo nada por las aguas del rock progresivo y se desplaza hacia tintes psicodélicos sin prejuicios. Y cumple con el inusual profesionalismo en la escena local.

A destacar: el viernes, la voz se diluyó con el efecto eco utilizado; el sonidista en vivo al parecer no se percató. Además, la impuntualidad naturalizada de los recitales de rock y la humorada de Iván Luis al compararse con el cantante de Mi Karma González.

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