Coberturas

Maceo Parker en vivo

maceo parker

El Padre del Funk y el Soul se presentó en Salta, en un show inolvidable y con muy buena cantidad de público. RS estuvo presente y te lo cuenta.

pablo coke torramorell Por Pablo Choke Torramorell – [email protected]

violeta gil Fotos: Violeta Gil – [email protected]

MACEO IS PARKER

Creo que todo el mundo de nuestra provincia se ha enterado de la tocada de Maceo Parker el 20 a la noche en el Teatro. El negro de anteojos de sol y campera de cuero (en el afiche, claro está) aterrizaba en el piso salteño y a más de uno se le encendía el gran signo de interrogación sobre la cabeza al preguntarse (o tratar de recordar en los casos más excepcionales) quién era el tal Maceo que hace ya dos semanas y monedas se encontraba, en versión afiche, parado, solo y mirándonos a través de los polarizados con una leyenda debajo de su torso que invitaba al concierto. Me atrevo a afirmar que, por lo menos, el 90% de los que fuimos parte del público el día del show no teníamos – me incluyo – ni una concisa idea de quién era el tal Maceo; empezaba la investigación googlera casi obligatoria por parte de todos los curiosos y afines para conocer un poco más de lo que se venía:  se sabía que era groso (acompañar a James Brown en los escenarios lo apetece), que venía dentro del marco de una gira mundial, que ya había tocado en la República Oriental del Uruguay, en el Gran Rex y en la capital de Córdoba. Wouw, “¿y éste tipo va a tocar acá nomá’ en suelo de chaqueños y nocheros por doquié’? yo me mando”  seguramente habrá pensado más de una vieja y/o lector presente.
 
maceo parker

El tipo, a pesar de poseer un gran haber siendo parte de las líneas musicales de James Brown, tiene más que merecido el reconocimiento que viene teniendo en esta gira. Grabó unos de los pocos mejores tributos al mítico Ray Charles en versión semi-instrumental, formó parte del set de Vernon Reid & Corey Glover de la fantástica banda yanqui Living Colour allá por principios de los 90’s, tocó junto a Prince por las escenas más grooves de New York y también fue compañero de gira junto al mismísimo Mick Jagger. Como para perdérselo, imagínense.

Parker llegó a Salta el mismo día del show y una hora antes del show estaba ingresando por el hall principal al Teatro Provincial con su bolso personal a paso lento: momento en el que el Subsecretario de Cultura, Claudio García Bes, aprovechó para entregarle la placa del “Ciudadano Ilustre” topándose con un Parker de un fino saco negro y anteojos de sol que sólo se dedicó a agradecer en su idioma natal y a sonreír para las fotos de los presentes. Con el pasar de los minutos iba cayendo gente al baile y también parte de la crew de Maceo: fue sorprendente y raro a la vez encontrarse con un Greg Boyer (trombón) intentando entrar por el hall principal y desviado por gente de la producción para que haga su ingreso por la otra puerta, la de los artistas. El resto del equipo de músicos se completó momentos más tardes con los coristas Carolyn Hall y el hijo de Maceo, Corey. Después les siguieron el newyorkino William Boulware (teclados), el más veterano de la banda, William Hogans (trompeta), Jerome Thomas (batería), Rod’ Curtis (bajo) y el sexagenario Bruno Speight (guitarra).

 
maceo parker
 
Bajo la errónea denominación de “presentación de disco” (Roots And Grooves salió en 2007, esta es una gira más, no una presentación oficial) mister Parker entró a escena rompiendo el protocolo de presentación a cargo de la blondie Natasha Maddison – recorrió la escena por detrás y después empezó a saludar desde los bordes – y así arrancaba tremendo show internacional. Hizo un recorrido por su extenso repertorio musical  pasando por canciones como la pegadiza y bailable Uptown Up, la jazzera Lady Luck (con un gran solo de guitarra) y Born To Wander (con un Maceo en clarinete) entre algunas. RAG no fue tocado íntegramente pero si tuvo su momento cúlmine con la interpretación de Georgia On My Mind, de Charles,  en donde el propio Parker anunciaba a los presentes “tal como lo decía Ray Charles…” para deleitar con una gran dosis de su exquisita voz. Durante todo el show mister Parker sólo se dedicó a pedir a los presentes grandes aplausos hacia el resto de sus músicos largando, en un forzado español, un “gran aplauso”; el “nosotros los amamos, gracias” tampoco faltó ni tampoco los escurridizos pases de baile del saxofonista que, entre tema y tema, movía sus piernas dejando la mejor señal de que en años anteriores su baile dislocaba a todos.

Corey “Charlie Brown” Parker salió de las penumbras de la zona destinada para los coristas y robó por unos minutos el micrófono de su padre para demostrar su gran habilidad del canto. Greg, el del trombón, también hizo su propio mini show al tirarse al suelo con el micrófono y moverse al ritmo de la música. Pero el que, quizás lamentablemente, hizo un show aparte fue el veterano Willie en teclados que a mediados del show notó que su retorno en el amplificador no funcionaba. Gestos desesperados hacia los encargados del sonido iban y venían por parte de William hasta el punto de salirse de su banca para levantar el amplificador con sus propias manos como inspeccionándolo para tratar de encontrar una falla. Sin embargo esto no afectó para nada en las interpretaciones de los temas hasta el punto que, en el solo de los teclados, mister Parker pidió en gran aplauso para el newyorkino.

 
maceo parker
 
Para el momento del bis, Thomas se quedó sólo en el escenario para hacer un pequeño solo de batería que combinaba bien con el clima ya generado y la única luz que iluminaba sus movimientos.  La banda entera regresó para hacer el tema hitero que cierra el RAG, Pass The Peas, haciendo que todos se levanten para terminar el show con una ovación de parados hacia la banda entera. Lo que empezó como un show de Parker terminó siendo el show de Parker más toda la banda que se ganó, merecidamente, el fiel aplauso de todos.

Vaciadas las butacas y cerradas las puertas del teatro, casi todos habían desaparecido ya y sólo restábamos un puñado de locos esperando por la consigna de mister Parker durante la despedida: “en veinte minutos salgo a firmar autógrafos”. Para los más desesperados por conseguir el contacto los responsables de la seguridad del teatro les largaron mentiras del orden de “ya no está en el Teatro (Maceo), se fue hace un rato en su combi”, aún cuando el saxofonista todavía no había salido, y minutos después se hizo presente en las inmediaciones del Teatro para charlar y posar para las fotos. Algo curioso: una chica le regaló una pulsera con los colores de la Wiphala y ayudó a mister Parker a ponérsela con previa explicación del significado de los colores de la bandera indígena; al par de fotos más Maceo identificó a la dueña del regalo y le obsequió sus anteojos de sol a modo de compensación. Lindo gesto que demostró la gran amabilidad del artista para con sus seguidores. Después de las fotos, mister Parker se despidió de todos los presentes, agarró su bolso personal –aquél con el que había llegado – y se fue caminando por la España rumbo a su hotel, inmerso en el gran silencio de un lunes por la noche azotado por la mañana laboral próxima del martes. Quién sabe, quizás algún día lo veamos de vuelta repetir el mismo ritual; Maceo is Parker.

 

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