Coberturas

Dormilones

Perro Ciego cerró el año a lo grande en una Estación Mega Disco repleta. Sonaron los clásicos de siempre y se animaron a estrenar tema nuevo. La nota de la noche la dió el público por su impuntualidad.

Uno de los principales motivos por lo que Perro Ciego se mantuvo alejado de los escenarios durante el 2012 fue el cierre de la mayoría de los lugares apropiados para llevar adelante un show acorde a la convocatoria y la historia de la banda. La incomodidad de un bar o la enormidad de un Microestadio Delmi obligaron a la banda a esperar hasta fin de año para coronarlo en un show “grande” en la Estación Mega. El lugar cuenta con capacidad para unas mil doscientas personas y por allí han pasado bandas como Luca Makonia, Las Pelotas, Dancing Mood, y años anteriores No Te Va Gustar, sólo por citar algunos.

No fue la primera vez de Salchi y compañía en ese escenario ya que en septiembre del 2010 presentaron Pelafustán, metiendo unas 800 personas. Así que los antecedentes permitían imaginar un mínimo de 500 o 600 personas.

La crisis económica que llevó al cierre de lugares mete miedo al momento de organizar un show y, más allá de cierta experiencia, el peligro de la “poca convocatoria” y eso deben tenerlo en cuenta los fanáticos de las bandas. Si el artista organiza una gran fecha con un buen sonido, buena lista de temas y puesta en escena, hay que valorarlo.

El pasado viernes 28, Perro Ciego brindó un extenso show, con excelente sonido y diversidad en la lista de temas, sumando un tema nuevo. La salvedad la tuvo la impuntualidad, esta vez por parte del público.

¿Cuántas veces vemos afiches remarcando el pedido de solidaridad con el reloj? “Arranca puntual” es, lamentablemente, un pedido que nunca se cumple por un motivo u otro. No hay caso, es muy difícil encontrar shows que traten bien al horario. Antes de partir hacia un show de rock la situación suele ser:

– El afiche dice que arranca a las 20.
– Bueno, vamos a las 21.
– Puede ser, hasta que llegue la gente y todo….
– Que sean las 21.30 entonces.
– Bueno.

Y ojo, la impuntualidad muchas veces es responsabilidad de los mismos músicos o productores que, por diferentes motivos, terminan retrasando el arranque. Esta vez no fue así.

A las 19, dos horas antes de lo pactado, Marcelo “Salchi” Dique (cantante y guitarrista) charló telefónicamente desde la prueba de sonido con el programa de radio de Rock Salta y prevenía lo que siempre se pide: “Vamos a empezar con el show a las 21. Puntual porque después no nos queda tiempo para nada. Por favor, sean puntuales. A las 21 sí o si, ni un minuto más ni menos”.

Las entradas anticipadas vendidas llegaban a las 500 aproximadamente. Eran las 21.15 y todavía faltaba el ingreso de casi todo el público: la banda comenzó el show con menos de cien personas adentro del local. El paisaje era desolador si se lo comparaba con el show de presentación de Pelafustán en el 2010.

Mientras avanzaba la lista de temas la gente siguió accediendo al boliche y de a poco el marco de público fue “llenando” el lugar. Recién para cuando estaban haciendo “Calientes” pareció que estaban todos presentes. Pero ya habían pasado diez temas desde el arranque. Entonces, ¿de qué se quejan si una banda da un show cada seis meses o si directamente deciden disolverse? Estas decisiones son comprensibles si vemos el poco apoyo del público, por lo menos en este caso. Comprar la entrada y caer al recital después del décimo tema implica un grado de desinterés que de cierta manera afecta al artista.

perro ciego

A pesar de los inconvenientes, la banda se mostró muy sólida sobre el escenario, tocando un total de 27 canciones extraídas de toda la discografía. Así sonaron “Rock Del Barrio”, “Volar Con Un Blues” y “No Queda Nada” de Rocabola (1998); “Cuando Nos Vamos”, “Cenizas”, “Calientes”, “El Tiempo No Está De Tu Lado” del segundo disco Letras Rojas (2003), “Paracaídas”, “Lo Peor”, “No Quema Igual”, Macabro” y “Destapado” de Peón de Luna (2005), con los coros y guitarra acústica de Diego “Gacela” Giménez, el único invitado de la noche. De Pelafustán (2010) sonó casi todo: “Amanecido”, “Dejó De Llover”, “Dos Jardines”, “Perdidos”, “Olas”, “Pelafustán”, “Estabas Ahí”, “Boogie del Café” y “Viejas Ganas”.

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El tema nuevo fue el gancho entre las dos mitades del show y sonó pegadizo para memorizarlo al estilo fácil, se llama “Cero Man” y es muestra de lo que Perro Ciego se va a abocar a hacer en este 2013. La idea es volver a la formación clásica del grupo (Salchi, Carlos “Pelado” Vega, Martín “Gamba” Aguilera y Pablo “Jopo” Zenteno), y ya no con tantos músicos sobre escenario. Por ejemplo, en los shows de Pelafustán habían vientos, percusión, teclados y armónica.

Por ahora la agenda marca una enero con 3 shows (el 10 en Macondo, 12 en el Cine Teatro Cafayate y el 17 en el Cachi Rock, junto a La Yugular Reggae). “La idea es presentar el DVD ‘Me Sigue Gustando’ después del Cachi Rock, para luego guardarnos a preparar el nuevo disco. Si sale otra tocada va a ser por invitación porque no creo que armemos otra hasta nuevo aviso” declaró el cantante. 

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Yo quiero a mi bandera

Párrafo aparte se merece la producción de un grupo de seguidores de la banda que en Facebook figuran como El Aguante De Los Que No Esperan Nada. Allá por junio de 2012 comenzaron a fabricar “el trapo más grande de la familia Perro Ciego”. Futbolización del rock en su máxima expresión, las banderas marcan el territorio dentro del estadio, boliche o pub donde toque el artista preferido. Se sabe que cada recital de Perro es adornado con montones de trapos de todos los colores y tamaños. En cada uno de ellos se pueden leer nombres de los seguidores, barrios y agrupaciones que se juntan y con gran esfuerzo arman la insignia que tanto los identifica, casi un elemento indispensable más al momento de ir al show. Hasta Andrés Ciro Martínez, ex Los Piojos, les escribió una canción.

La bandera que hicieron los chicos del grupo “El Aguante…” es hasta el momento la más grande dentro de los seguidores de Perro: durante las canciones más representativas, como “Cuando Nos Vamos” o “Lo Peor” la enorme bandera se desplegó cubriendo la totalidad del público. La banda no sabía del regalo que sus fanáticos extendieron sobre ellos mismos y el Salchi agradeció, sorprendido “Hey, ¡muchas gracias por lo que se mandaron!”.

Los pibes de “El Aguante…” lucen orgullosos el trapo, el cual seguramente van a transportar hacia cada show de la banda. “Cada uno puso lo que pudo: unos la tela, otros pintura, otros su tiempo, otros ganas” comentan en las afueras de La Estación Mega, minutos después de que el show haya terminado.

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