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Perro Ciego

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Perro Ciego va a festejar sus veinte años con un concierto gratuito pero antes repasó su historia. Además, le adelanta a RS el título de su próximo disco.

Pelafustanes persistentes.

“Veinte años no se cumplen todos los días. Además para nosotros tiene un significado especial. Va a ser uno de los shows más grandes de los últimos tiempos. Creo que desde la presentación de Peón de Luna que no hacíamos un recital así. Motivos sobran para hacerlo”. El que habla y despliega toda la ansiedad y expectativa que tiene junto a sus compañeros de banda es Marcelo Dique, más conocido como Salchi, líder, voz y guitarra rítmica de Perro Ciego, la banda más importante del rock salteño. Esa misma banda que el 2 de julio pasado cumplió dos décadas de vida y que los va a festejar con un recital gratuito en la Balcarce. Veinte años, cuatro lustros, doscientos cuarenta meses, siete mil trescientos días recorridos que sirvieron para conocerse, aprender, tocar, crecer, ganar y perder. Siempre haciendo lo que más les gusta.

“Estamos prácticamente los fundadores del grupo. Seguimos firmes”, señala el Gamba –Martín Aguilera-, guitarra principal de la banda. Y continúa repasando en pocos segundos todos los años vividos: “No hubo grandes peleas, más que las que por ahí se pueden dar por perseguir el mismo proyecto durante tanto tiempo. Nos llevamos bastante bien, somos amigos del secundario y de la misma escuela de música”.

La escuela mencionada fue el “Taller de Instrumentos Eléctricos”, que se formó en 1987 y sirvió para que todos los integrantes del grupo se conocieran y sepan cuál sería finalmente su camino en la música.

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“Yo no era metalero -aclara Salchi, recordando los primeros años-, pero me gustaba escuchar heavy e ir a los recitales. En la época de la escuela de música empecé a tocar blues y rock and roll. Pero mis gustos, antes de tocar la guitarra, eran bandas heavy, más que nada, por esa energía que tenían. Después tuve una banda de hard rock, que se llamaba Nash”.

“En esa escuela nos conocimos, incluso con el Pibe”, relata Gamba. “Tres de nosotros (Pablo, Marcelo y yo) íbamos al mismo colegio secundario pero nos conocimos con el Pelado en la escuela de música”.

Pablo Zenteno, Jopo, se encargó desde un primer momento de los parches. Desde el comienzo menos que humilde con un redoblante y un bombo legüero hasta hoy. El Pelado Carlos Vega ingresó un poco después, reemplazando a Carlos Aguilera, el primer bajista del grupo. El Pelado y el Pibe, Federico Acosta, en armónica y coros; fueron los que más tarde se acoplaron.

Desde ese momento, la banda tocó cada vez más, luchando todo el tiempo con lo que significaba –y sigue significando- ser del norte del país. Los años pasaron y las canciones se fueron acumulando, hasta que por fin, en 1997, pudieron registrar su primer disco: Rocabola.

“En ese entonces hacer un disco y más acá en Salta era algo prácticamente imposible”, cuenta Gamba. “Fue una jugada ésa, porque los estudios de grabación disponibles eran bastante caros”. El Pelado agrega: “grabar un cd hoy es mucho más fácil que grabar un casete en esa época”.

“Los temas de Rocabola eran casi todos míos. Algunos del Pelado. Las letras eran mucho más livianas, mas rocanroleras, mas viejita. Con el tiempo fue siendo un poco más poética la cosa. Va cambiando con el crecimiento de cada uno. No es lo mismo cuando teníamos 18 años que ahora. Hay diferencia. Igual nos gusta tocar todo. No es que alguna canción está olvidada” recuerda Salchi y se ríe junto a sus compañeros por los inocentes comienzos.

El segundo disco fue Letras Rojas, grabado entre el 2001 y el 2002 pero recién editado en 2003. “Los discos siempre se demoran en salir. Tardan un año más de lo que vos pensabas”, se resigna Salchi, ya experto conocedor del paño de editar discos de manera independiente y –encima- en Salta. Gamba agrega: “siempre nos agarran las crisis económicas”.

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De todos modos, la segunda placa –donde el Pelado y el Pibe comenzaron a participar en mayor medida en las letras y en la composición- entregó clásicos como “Azabache” o “Letras Rojas” que ayudaron a establecer a la banda como una de las más importantes de la provincia y del norte.

En 2005 comenzó la grabación de Peón de Luna, el tercer disco de la banda y el último editado hasta el momento, un álbum grabado en condiciones técnicas mucho mejores que sus antecesores y en el que se notó con mayor claridad el crecimiento del grupo.

“En Peón… se notó más la apertura musical. Siguen las raíces bluseras, pero mostramos todas las influencias”, indica Salchi. El disco está formado por canciones que se convirtieron en infaltables del grupo, como “Dormilón x 8”, “Lo peor” o “El gran peón”, canción que le pertenece al Pibe.

Precisamente, el Pibe fue el protagonista del capítulo más triste de la historia de la banda, la única etapa que todos quisieran no haber tenido que atravesar. En septiembre de 2007, Acosta falleció dejando devastados a sus compañeros, que si bien sabían lo que estaba pasando, mantenían una esperanza.

“Se lo veía venir de alguna manera, pero nunca pensamos que iba a suceder en ese momento. El ya venía mal hace tiempo, dos años antes. Pero siempre tuvimos la sensación que seguiría en esa situación y no pasaría nada. Finalmente pasó y te lleva tiempo acostumbrarte a que no está más. En realidad nunca terminás de acostumbrarte, pero de alguna manera aprendés a seguir” recuerda Gamba y el Pelado agrega: “había veces donde él no podía ir a tocar. En la última época ya no podía ir a ensayar. Eso a la fuerza te va amoldando a la realidad, a que las cosas son así”.

Salchi coincide: “Cuando pasó lo de la muerte fue muy duro, por más que la viniéramos masticando. Cuando pasa te golpea igual”.

Las últimas semanas encontraron a la banda ensayando poco aun cuando tenían que tocar junto a Los Gardelitos. El 18 de agosto de 2007, los cinco Perro Ciego subieron juntos a un escenario por última vez.

“El último show, con Los Gardelitos, fue un desastre. No sólo por él, sino por toda la banda. Estaba muy mal y esa semana creo que ni ensayamos y nos encontramos para tocar. O quizás habremos ensayado nosotros y le dijimos “vení Pibe, toquemos”. Con él teníamos esa flexibilidad. Siempre la tuvimos. Quizás entre nosotros no, pero con el sí. Al tocar la armónica podíamos ensayar igual. No es lo mismo que por ahí falte Jopo, así se pincharía el ensayo. Y, aparte, le hacíamos el aguante. No le dijimos dos años antes “Pibe, si no dejás de chupar no tocas más” o “andá a rehabilitarte y volvé”. Lo conocíamos, sabíamos como venia la mano” recuerda Salchi.

Gamba recuerda el empuje que tuvo Acosta, hasta el final: “el siempre fue de la idea de seguir para adelante. Me acuerdo de que dos días antes teníamos un viaje a Buenos Aires con fecha confirmada y él quería darle para adelante. Nosotros le decíamos que no, que estaba enfermo y nos decía “no, vamos”. Siempre fue para adelante, en ese sentido. Que la banda tenía que seguir, que teníamos que seguir tocando. Siempre tuvo esa vitalidad, de alguna manera y por eso también tenía el apodo de Pibe, porque de alguna manera eso era”.

Salchi cree que lo que hicieron fue exactamente todo lo que estaba a su alcance: “no sabíamos que esa era la última parte. Ahora lo sabemos. Veíamos que la cosa estaba complicándose pero nunca creímos que podría pasar. Dos meses pasan volando y ahí se desencadena todo y en esos dos meses tuvimos seis ensayos y él por ahí iba a uno entonces no lo veías por tres semanas. Hablábamos por teléfono, nada más. En ese momento se empezó a dar todo. El quería tocar hasta el último día, aun sabiendo, el más que nadie, lo que se le venía, y fue su decisión seguir tocando hasta que pudiera”.

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Desde la edición de su tercer disco, los eventos se precipitaron para Perro Ciego. Además de la tragedia del Pibe, el grupo atravesó grandes momentos, que siguieron alimentando su carrera y su nombre dentro del rock de Salta. De tocar ante un estadio de Ferro repleto, como teloneros de La 25, o en el escenario principal del Cosquín Rock a ser respetados por todos sus pares y crecer musicalmente, con un disco a casi listo.

Pelafustán, el nombre del cuarto y flamante álbum del grupo, es un paso más en la búsqueda y el crecimiento de cada uno de los integrantes. “En los temas de este disco, como en Peón…, se nota la participación de todos. Hay una evolución”, cuenta orgulloso, Salchi.

Las canciones son todas “del Siglo XXI”, excepto “Ceniza”, un tema que el Pelado viene trabajando desde 1992. Esta vez, la canción encontró su lugar y forma parte del disco. También incluyeron una nueva versión de “Viejas ganas”, una canción que incluyeron en un compilado reciente y que fue la última grabación que hicieron con Acosta. “Boogie del Café” es de 2003. El resto de las canciones fueron compuestas después de la edición de Peón de Luna. Son canciones frescas, que reflejan el momento actual de la banda.

“En este disco hay otra producción. Trabajamos de otra manera. Los arreglos de voces se mejoraron un montón”, cuenta Jopo, remarcando aún más el crecimiento que siente que tuvo el grupo.

La fecha de edición del disco es incierta. Si no se logra publicarlo antes de fin de año –que sería lo ideal para el grupo- esperarán hasta marzo o abril. La placa tendrá una tirada de mil quinientas unidades. Mientras tanto, el Pelado se encarga de explicar el origen del título: “es por el significado de la palabra. No está de moda esa palabra, pero es porque se desconoce el significado. Es la definición más exacta de la gente que quiere hacer otra historia. El sistema calificaba a las personas que desarrollaban su propia historia de esa manera. Un ejemplo perfecto serian los Redondos: ellos hicieron una historia paralela. Perro tiene mucho de eso y en cierto modo el Fede también lo tenía. Porque si bien era un tipo que tenía problemas con el alcohol y todo eso, se adaptaba, encajaba en el ambiente en que lo pusieras. Nunca era mal visto. No lo podías clasificar. Por su veta artística entraba donde sea. Le iba bien donde sea. Eso es lo que te mantiene y te hace valioso. Es lo que no hay hoy: tipos irremplazables. La gente que rodea a la banda también tiene mucho de eso”.

El concierto que realizarán el próximo viernes 18 va a estar muy relacionado con el disco nuevo y con lo que mostrarán en la presentación oficial del mismo. El festival comenzará a las 19 hs. y serán de la partida Santuario, Luca Makonia, Mi Karma González, Esencial y Suburbio, banda invitada desde San Fernando, provincia de Buenos Aires.

“Vamos a tocar unos siete temas nuevos y a repasar canciones de todas las épocas, va a ser un show de dos horas, más o menos”, adelanta Salchi antes de ponerse a pensar en lo que su banda le dio al rock salteño en estos veinte años de existencia: “Creo que abrimos el camino a otras bandas. Demostramos que una banda independiente, con ganas, puede lograr lo que se propone. Eso valoran mucho los músicos de otras bandas. Mantenerse tanto tiempo es un laburo”.

Gamba también agrega: “Sentimos mucho reconocimiento de los músicos, no solo del rock, sino de otros géneros. Gente que admirábamos, nos reconoce. Está muy bueno eso. Los músicos de Salta siempre nos han reconocido. Cosas así te hacen seguir adelante y pensar que lo que haces está bueno. Lo que hacemos es algo que se puede lograr mientras se crea en uno mismo. Hay que ser persistente y creer”.

Y Jopo concluye: “Hay que tener el proyecto en claro. A medida que pasan los años y los discos uno trata de tener nuevos proyectos y dan ganas de seguir adelante. Así que hay Perro Ciego para rato”.

Para ROCK SALTA. Federico Anzardi[email protected]

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