Libros

Que cien flores florezcan, de Norberto Cambiasso

Crítica musical que se escapa de los radares habituales.

Gourmet Musical es nuestra editorial favorita. Sus libros poblarán esta sección a medida que avancen las semanas. Una de las virtudes que posee es que trabaja a partir de una evidente y bienvenida pasión por los temas que aborda. Con ediciones impecables, bien ilustradas y detalladas, nunca las verás en las mesas de saldo. Por eso logra publicar trabajos como el que vamos a presentar a continuación.

Que cien flores florezcan – Innovación musical y experimentación social en América Latina compila textos que Norberto Cambiasso escribió entre 1993 y 2017. La mayoría apareció en Esculpiendo Milagros, publicación de culto de los 90. Una revista que los habitantes de las ciudades chicas de provincia no veíamos en los quioscos ni por casualidad. Y se entiende: Cambiasso y sus compañeros habían decidido escribir sobre lo que el periodismo musical de la época dejaba de lado. Grupos, escenas y artistas que no sonaban en las radios ni aparecían en otras publicaciones de Buenos Aires. Mucho menos en el resto del país.

Cambiasso escribió sobre doo wop, la banda alemana Einstürzende Neubauten o rock post industrial. Pero una vez que la revista dejó de publicarse siguió trabajando con material poco frecuente para los medios especializados: rock checo, jazz europeo. Si hablaba de rock argentino se inclinaba por Polifemo y no por Serú Girán.

Que cien flores florezcan provoca un efecto doble. Si uno es un lector melómano podrá alimentar su curiosidad y descubrir música que no está en los radares habituales. Si además es periodista va a obtener algo que se volvió una rareza en los medios convencionales: textos argumentados, no necesariamente “a favor” del artista, sobre música que no suele estar esperando en la gacetilla. Un estímulo para trabajar mejor.

Le pedimos a Cambiasso que nos hable sobre la crítica musical, sus características generales y su estado actual. Además, le preguntamos cómo hubiese trabajado hoy esos textos de los 90 que fueron escritos sin internet a mano. Y cómo es que la música y los artistas que aborda siguen siendo algo fuera de lo común a pesar de que ya todo se puede escuchar con la misma facilidad:

En el periodismo musical de hoy día se da una paradoja extraña. No tengo dudas de que hay una generación más joven que está haciendo cosas interesantes. No quiero dar nombres porque se enojarán otros que seguramente olvidaré mencionar. Sin duda, podemos atribuirlo al hecho de que, gracias a la revolución digital, la información hoy se ha vuelto mucho más accesible que en la época de Esculpiendo Milagros. Ya no es necesario esperar meses para dar con el disco o la revista necesarios, sin hablar de la abundancia de libros sobre los más diversos temas musicales que antaño ni siquiera existían. Pero también ocurre que mucho de lo que leo o escucho sobre música en la actualidad no tiene lugar en revistas especializadas de música sino en libros o programas de radio, amén de alguna cosa que cada tanto los medios gráficos mainstream se dignan publicar. Me encantaría hacer una cosa como Esculpiendo con toda esta gente nueva. Además hoy es posible una conexión más directa con otros periodistas de la región. Y aquí sí puedo mencionar gente como el chileno Iván Daguer o los peruanos Luis Alvarado y Fidel Gutierrez, Sergio Calero en Bolivia, etc. En fin, lo que quiero decir es que hoy no encuentro una revista de música en papel que me satisfaga. Sería una buena oportunidad para tender un puente generacional entre los viejos Esculpiendo y esta gente más joven.

Entiendo que hay muchos criterios que podrían caracterizar a una buena crítica musical. Pero admito que tengo cierta predilección por las críticas cuidadosamente argumentadas, que defienden algún punto y no temen entrar en polémica, y que son cuidadosas de los contextos de aparición y desarrollo histórico de los objetos acerca de los que trata esa crítica. Y sigo pensando que la erudición debería ser atributo de toda buena crítica. Y por supuesto, que esté escrita en un lenguaje comprensible, sin necesidad de ninguna jerigonza académica. Respecto de algunas de mis viejas notas de los 90, trataría de respetar mejor estos criterios que menciono. Además de que la información con la que se cuenta hoy sobre ciertas cosas (por ejemplo Neubauten o el posindustrial) me obligarían a rehacer esas notas por completo.

Finalmente, que casi todo hoy esté disponible con cierta facilidad puede también impulsar cierta forma de pereza intelectual. Tal vez se haya perdido aquella excitación de antaño por lo que resultaba tan difícil de obtener. Y esa vocación a ultranza por la investigación de las músicas más disímiles. Creo que el problema actual consiste en cómo dar cuenta de esa información prácticamente inabarcable. Por eso sigo pensando que las características mediadoras y los criterios ordenadores de una buena crítica son hoy incluso más necesarios que antes.

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