Reflexiones en la Chevy

Viejos vinagres

El talibán que uno tiene adentro se niega a escuchar nuevas propuestas o fusiones musicales. Rechaza esos trabajos donde pareciera que el productor toma un lugar, en muchos casos, más importante que lo artístico; y donde el sonido logrado supera lo humanamente posible. Estoy convencido de que “lo de antes siempre fue mejor”.

Dicho esto, los invito a seguir en este viaje imaginario: transcurrían mediados de los setenta. Nuestro país estaba inmerso en largas noches de proceso y reestructuración. Las huestes se movían de forma clandestina (“Algo habrán hecho”, jaja), el combustible encarecido tornaba difícil el llamado de la ruta.

Para ese entonces, nuestro rock atravesaba un periodo fecundo: músicos jóvenes y talentosos copaban lo mas under de la ciudad. Temas como “El extraño de pelo largo” y “Mujer de carbón” ya comenzaban a marcar una nueva tendencia.

Comparando con la actualidad, no creo que “Larga vida al rock” o “Un pacto” se conviertan en verdaderos clásicos, porque el fútbol llegó a los escenarios y los fans con una mirada subjetiva apoyan cualquier cosa, jajaja.

Hoy en día se realizan grandes festivales de gran prestigio, con buen sonido y de una gran masividad, por ejemplo Lollapalooza Chile, pero la bola en la ingle es la bola en la ingle y para todos aquellos que nos hemos subido en este viaje imaginario en los distintos tramos de la ruta, es un largo y fascinante camino, un camino que sigue su curso.

Y no se olviden que siempre se puede estar peor…

Publicado en la revista Rock Salta Nº15, en el mes de junio de 2013.

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