Coberturas

Babasonicos en Córdoba

La banda presentó Romantisísmico en la Plaza de la Música. Viejos clásicos y canciones profundas de amor en un disco que se escucha de a poco. 

Foto: gentileza Babasónicos

La Plaza de la Música cordobesa fue el lugar donde Babasonicos presentó su nuevo disco. Romantisísmico apareció la semana pasada simultáneamente en 17 países y ya trepó a los primeros puestos de diversos rankings latinoamericanos. Marcó el regreso de la banda a su antiguo sello, Sony Music.

En la noche del viernes 27 sonaron varios de los temas que en poco tiempo inundarán las radios y las fiestas (“Runrun”, “Los burócratas del amor”), y los clásicos, repartidos entre los que hace tiempo se destacan en los conciertos de Dárgelos y compañía (“El colmo”, “Putita”, “Yegua”), y los que sorprenden cada tanto por reaparecer tras mucho tiempo guardados en la memoria (“Desfachatados”, “Patinador sagrado”, “Malón”).

Pasadas las nueve de la noche, Alfonso Barbieri abrió la noche con las cancionísticas obras de su etapa solista. El show fue prácticamente a oscuras (“me gustó”, reconoció después el músico, que no había elegido esa puesta en escena) y sirvió para reencontrarlo con el público cordobés, que ya no lo tiene tan seguido desde que abandonó a los locales Cocineros y se radicó en Buenos Aires.

A las diez, las luces se apagaron aún más para que Babasonicos comenzara con “Humo”, la minisuite dulce fuerte grave de Romantisísmico. El álbum, de doce canciones, remite a distintas etapas del grupo: desde las guitarras metaleras que añoran los fundamentalistas de las épocas pre Jessico (“El baile de Odín”), hasta la canción pop más FM preferida de la fan que pide “Putita” en todos los conciertos. “La lanza”, primer corte, es un ejemplo de esto último: el tema es más pegadizo que “Get Lucky”, de Daft Punk. Aparece y no se va más del playlist del celular.

En el escenario, Adrián Dárgelos es un sex symbol inexplicable. El Turco García del rock argentino. El que no la hubiese puesto nunca sin ayuda de su oficio. Más feo que pegarle a la madre, pero con atractivo intelectual, actitud, soltura y, especialmente, talento. Un tipo capaz de escribir letras que hablan de lo mismo que cualquier cumbia berreta, sin dejar de lado una elegancia suficiente como para conmover. La suma de todos esos elementos atrapa a las chicas, que siempre son mayoría en los conciertos sónicos, y aúllan su encantamiento ante cada gesto del cantante.

“Los calientes”, “Tormento”, “Cómo eran las cosas”, “Puesto”, “Estertor”, “Sin mi diablo”, “El ídolo” y “Carismático” aparecieron en la ex Vieja Usina, actual reino de José Palazzo, organizador del Cosquín Rock. Allí también funcionará la versión cordobesa de Vorterix.

Ante poco menos de tres mil personas, Babasonicos presentó un disco que, según dijeron los propios músicos en la conferencia de prensa previa al show, necesita varias escuchas para ser apreciado del todo. Un álbum para descubrir, como el amor a largo plazo.

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