Reflexiones en la Chevy

Barrotes invisibles

Obsoleto, antiguo, viejo, pasado de moda, consumir. Índice de pobreza basado en lo que una persona puede comprarse. ¿Ya dijimos consumir? Son caminos que forman una cárcel de barrotes invisibles con el único fin de enjaularnos, endeudarnos para pagar cosas que quizás no se necesitan, que nos hacen creer que necesitamos.

Y así somos blanco fácil para el contínuo bombardeo de los medios o cadenas de negocios. Black Fridays que nos someten a una dictadura de mercado donde los mismos que te vendieron la TV te prestan plata para que puedas pagarla. Se nos obliga a consumir todo lo que el mercado ofrece, pareciera que cuanto más artefactos, ropas y marcas tengamos nuestro valor como personas se va a incrementar (“Cambiá el auto, es re viejo”, jajaja).

¡Basta!

Tus pares hasta parecen extras pagados por este maldito sistema. Esta es lamentablemente la idea de persona humana que nos miente el sistema capitalista, se trata de estupidizar las cabezas de la sociedad poniendo vendas en los ojos, haciéndonos marchar de manera ordenada hacia la boca del lobo.

Al mismo tiempo, mientras el mensaje es consumir, tenemos una economía inestable que impide darse tantos gustos por el simple hecho de que lo que uno gana o junta no alcanza para comprar eso tan deseado e imprescindible.

Entonces, ésta invitación insistente al consumo se convierte en una invitación al delito, porque se crea la falsa idea que “el que no tiene no vale”. ¡Y sí! ¿Qué esperaban? En estos gustos capitalistas que nos quieren imponer todo tiene un precio y quien no pueda pagarlo se queda afuera. ¿Ustedes creen que podemos terminar todos así?

Tenemos chicos que tienen que dejar el cole para hacer unos mangos porque sus familias ya no los pueden mantener, postergando su futuro. Jubilados que se rompieron el lomo laburando durante años hoy se mueren de hambre y tristeza.

Somos un número y el capitalismo es el mayor genocida del mundo. Es por todo esto que la salud, la educación y la vivienda, derechos innegables del pueblo, se han convertido en un privilegio de quien pueda pagarlos.

Y ante este panorama los derechos sociales de la gente son utilizados políticamente: “Te doy pero conseguime votos”. Cuando son elegidos, a la hora de decidir, se bajan los pantalones mostrando su verdadera cara, blanquendo el desinterés por lo que la gente reclama a gritos, dejando la vida por una vida más justa para todxs.

De eso no podemos olvidarnos y siempre seguimos hablando de plata, maldito sistema. ¿Alguna vez será esta vida hermosa para todxs, lejos del materialismo y el consumismo alocado? ¿Algún día será todo más simple, algún día no nos importará cuánto hay en el bolsillo, nos reiremos y celebraremos estar de paso, porque nada nos llevaremos?

Será mucho más lindo cuando nuestra riqueza sea interior.

Publicado en la revista Rock Salta Nº27, en el mes de enero de 2018.

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