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Calmaniño 7 años

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La banda de Horror Ska festejó su 7° cumpleaños en Beel Zebul, con mucha fiesta y amigos invitados. RS estuvo presente y te cuenta que pasó.

Niños por Hoy

pablo choke torramorell Por Pablo Choke Torramorell – [email protected]

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Un gran trapo deslizado en la entrada de Beel Zebul indicaba que adentro la noche sudaba pogo y que mucha gente iba a decir presente llenando el local. Los que pudieron sentarse se dedicaron a estirar las piernas durante gran parte de la noche mientras, de a ratos, estiraban sus miradas hacia la escena para distinguir algo y después seguir con lo suyo. Los parados sólo cumplían su tarea de público apoyándose en algún soporte para charlar con el de al lado. Dando vueltas uno podía distinguir a los miembros cumpleañeros de Calmaniño y de los soportes dando vueltas antes del arranque.

Pizza, birra y faso fue la consigna de la noche del viernes, madrugada del sábado, noche y medianoche dedicada a los amigos de la música que de a poco iban entrando al lugar reservando sus guaridas o sino apartándose de pie sobre algún zócalo. La pantalla ubicada por sobre las cabezas de todos los presentes sólo se dedicaba a mostrar pedazos de algún que otro video clip de alguna que otra banda acompañada de muchas (pero muchas) repeticiones de la propaganda del regreso de Lacrimosa a nuestra ciudad, pero también se podían apreciar los videos producidos por los Calmaniño de vez en vez.

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Después de que el tiempo sea consumido en grandes cantidades de vasos vacíos sobre manos y mesas, la gente de Madre T-Rezo ya estaba ubicándose en el escenario aprovechando de ajustar el sonido. Empezaron a tocar y todos se despertaron de la espera ya habitual en todo show y giraron sus cabezas/sillas hacia la escena. Desde el principio el sonido molestó porque no se ajustaba bien a lo que la banda exigía, situación que se mantuvo hasta el final de la noche: Facundo “El Facha” Castaño, cantante a todo vapor de la banda, pidió aplausos para el sonido que empezaba a hacer su “mal” protagonismo. Después pidieron pogo y lo tuvieron, pidieron que la gente se cope y lo lograron. La noche arrancaba de a poco, con buenas energías por adelante y con mal sonido por atrás.

Terminado el repertorio de los Madre fue el turno de los dos invitados desde Tucumán: Los chicos de Ustedes, un trío básico (guitarra, bajo y batería) con arranques punk y ritmos un tanto acelerados, vinieron como balde de agua fría al ambiente calentito que dejaron los Madre T-Rezo. La gente optó por sentarse de vuelta, seguir vaciando vasos y seguir las charlas casuales mientras el trío desde arriba intentaba que el festejo no se derrumbara: pasó un bajista invitado, pasaron temas con intentos de medio enganche con el público, pidieron pogo pero no lo tuvieron y, por sobre todas las cosas, pasaron muchos temas al voleo: decían que se despedían pero después amagaban con otro tema y así hasta que un video en la pantalla apareció sonando con lindo volumen avisándoles que su turno ya había terminado. Desde abajo la gente de Cabala Ska ya esperaba por su turno con los instrumentos en mano y apenas pudieron largaron con su baile ska al ritmo de una trompeta sonando desde el fondo de todo. Recién acá la gente aprovechó para volverse a parar y así empezar el carnavalito ska. El pogo llegó solo y pronto iban a llegar más invitados a saltar: todos tenían invitación a hacerlo

“No sé que pasa en esta ciudad, no sé que pasa, no puedo entender. Estoy a punto de morir de sed, porque no encuentro algo para beber, díganme, quiero saber, ¿quién se ha tomado todo el vino?” se escuchó como enganche de un tema y fue el momento más hitero de entre las bandas soportes: la canción del maestro Jiménez sonó muy bien acoplada a un ritmo ska con una muy buena interpretación del cantante. Todos fuimos, todos somos testigos que el ska se nutre y bien de las raíces del cuarteto.

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Se terminaba el show de los Cabala Ska y desde la pantalla se podían apreciar otra vez los videos de la banda horror-ska. Un enorme trapo colgado en las barandas del piso superior indicaba que todos estaban presentes. Subieron a tocar y de vuelta el mal sonido hincó a la banda a tal punto que volvieron a arrancar con el primer tema. El “¡que los cumplas feliz!” no se hizo esperar y empezó a ser tarareado por los presentes. Al mejor estilo del Mundo Del Revés, en este cumpleaños los cumpleañeros fueron los que repartieron regalos a los presentes: piercings y lencería erótica, “para las hembras alocadas” según las consignas del Gnomo Sagar.

Traje y corbata, pintura sobre los pómulos y con una excelente actitud para con el público, la banda invitó a todos a soplar la mejor torta de la noche al ritmo de sus ya conocidas canciones coreadas y saltadas por todos. Faltó una canción, sólo una, que fue pedida por todos pero que por cuestiones horarias ya no se pudo pero que, seguramente, va a resonar por largo tiempo. No cabe duda de que el quinteto ya se estableció como gran exponente del rock local del género y eso quedó a la luz en el festejo de sus 7 años de vida. Pasaron miembros, épocas, nombres, rótulos, pero la esencia de la banda sigue intacta, ahí donde los muertos y los duendes se ríen juntos de la mano mientras se escuchan ecos de la protesta social de nuestra época bajo un inconfundible horror-ska que pega tan bien que no te da tiempo ni siquiera de terminar de pintarte como ellos.

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