Coberturas

Eterna adolescencia

El Otro Yo protagonizó shows intensos en su regreso al NOA. Con más de 20 años de carrera, los hermanos Aldana siguen contagiando energía.

Desde el “hazlo tú mismo”, de las épocas de los casetes, hasta las canciones online en You Tube; El Otro Yo construyó (y construye) una de las historias más ricas del rock argentino. Gracias a la gira presentación del disco 5ta Dimensión (2012) y renovados con dos ex Los Brujos; Cristian y María Fernanda Aldana recorrieron Santiago, Tucumán, Salta y Jujuy en cuatro días.

El show en Salta planteaba el regreso del grupo luego de cinco años, cuando tocaron en Niceto, un desaparecido boliche de la zona sur de la ciudad. Desde entonces, EOY editó un disco en vivo y dos de estudio. Debido a esa ausencia tan prolongada, la fecha era muy esperada; en especial por la franja comprendida por adolescentes (que fueron gran mayoría en este regreso), ya que ésta fue la primera oportunidad que tuvieron de gritar y poguear clásicos como “Alegría” y “No me importa morir”.

tommyknockers

A las 22.40 Tommyknockers abrió la noche en Kaetano 2 y ½, que (a pesar de sus grandes limitaciones  y debido al constante cierre de locales) es uno de los pocos lugares donde actualmente se pueden realizar estos shows. Como es su costumbre, el grupo de los hermanos Araya sonó muy ajustado a lo largo de su set de media hora. Con algunos temas de El secreto de la Muerte (2011), fueron lo más pesado de la noche. Se notó que la banda se toma en serio los ensayos y el trabajo de las canciones.

Luego siguió 14 Shaka, cuyo sonido punk rock remite indudablemente a EOY. En poco tiempo, estos pibes van logrando cosas importantes. Se mostraron muy emocionados y agradecidos “por la oportunidad de tocar” junto a sus ídolos. Por su estilo sería bueno que le prestaran atención a bandas tucumanas como Volstead, para así lograr un buen disco debut.

14shaka

Luego de las bandas locales y antes de los hermanos Aldana, los porteños de Buenos Aires Karma, invitados en la gira, salieron con un sonido dinámico, en especial en el bajo, a cargo de Gregorio Martínez y una de las patas fuertes del grupo que completan Emanuel Sáez (voz y guitarra), Juan Carlos Ruiz en batería y Pablo Passano también en voz y guitarra. Quedó claro el oficio adquirido por tantos shows: la banda toca muy seguido en Capital Federal y ya cuenta con una base importante de seguidores. Su estilo es algo complicado pero huele mucho al rock estadounidense de los 90. Con temas en inglés y otros en castellano (a pesar de que las voces se entendieron muy poco), más una buena versión de “Malón”, de Babasónicos, se ganaron al público, que comenzó gritando por EOY y terminó pidiendo otro tema de BAK.

bs as karma

A la 1.15, luego de una importante espera en la que un par de técnicos probaron rigurosamente el sonido de todos los instrumentos; los leds que formaban EOY y colgaban sobre el portón del local (que servía como fondo del escenario) se encendieron en rojo, y la banda de punk pop rock pisó el escenario armado para la ocasión. Antes de decir sus primeras palabras, María Fernanda ligó un par de regalos del público, que se amontonó bien adelante, formando la primera línea de batalla. “Dinero 666” apareció y sirvió para iniciar los pogos en un suelo que era de cemento pero iba desprendiéndose, formando una niebla de tierra que dificultó el trabajo de las cámaras y que dejó su huella en pelos, ropas y narices.

el otro yo

“Una alegría estar nuevamente por aquí, después de tantos años”, fueron las palabras de Cristian, vocalista principal y guitarrista, quien ya luce la clásica panza de rockero cuarentón. Acto seguido, viajó hasta Traka Traka (1994), en plena época grunge, para detonar a todos con “Corta el pasto”. Entonces, más de 300 personas (casi todos) se pusieron a saltar. Así se notó al instante lo que fue a buscar la mayoría: temas viejos.

Las canciones del nuevo material (“Voces inocentes”, “Morir con vos”, la más festejada), se fueron mezclando con temas de varias épocas como “10.000.000”, “Hoy aprendí” y “Sígueme”. El pogo karateka (tirando patadas y puñetazos al aire) y el mosh fueron constantes a lo largo de la noche.

Es increíble como María Fernanda sigue generando amor en ambos sexos: muchísimos se apostaban delante de ella y soportaban el pogo para decirle algo, filmarla con sus celulares o cámaras, y hasta le arrojaban besos desde el mosh. La pequeña bajista está totalmente alejada de la clásica sex simbol: es petiza, gordita, aniñada y tiene una particular forma de hablar. Sin embargo, es muy difícil no dejarse capturar por ella y quedarse embobado viéndola tocar el bajo, cantar o aportar en los coros. Pocas veces se la tiene en cuenta cuando se habla de rockeras argentinas y es algo totalmente injusto, ya que es la mitad del sonido de EOY, contando, además, con cuatro discos solistas.

Ricky Rua en batería es el último ingreso a la banda. Si bien se extraña a Ray Fajardo, porque era una postal en el grupo, y en especial en algunas canciones donde ponía su voz; hay que reconocer que Ricky cumple perfectamente su papel, sumándose a Gabriel Guerrisi (otro ex Los Brujos), que está desde el 2005. La banda suena muy bien, con sus pasajes punk rock, noise e incluso en las clásicas canciones punk pop melosas tan características en ellos. Para compensar esto último, tal vez sean una de las bandas de rock argentino que más habla de sexo en sus letras.

el otro yo

Merece una mención el puesto donde se podían comprar los discos en ediciones de packaging especial, a sólo $20. También había remeras, tazas y afiches. Al tener un público tan joven se trató de una gran opción para sostener económicamente a la banda, en especial con el bajísimo costo de los álbumes. 5ta Dimensión se consigue sólo en los shows y no en las disquerías, explicó Cristian desde el escenario. También tuvo su momento comprometido cuando recordó la importancia de la asociación de músicos independientes (UMI en Buenos Aires) y la Ley de la música. Aldana está a full con este proyecto y fue la inspiración para formar MIAS, la rama local.

“Profundidad”, el tema favorito del Flaco Spinetta, según contó Cristian un par de horas antes del show, en una entrevista en FM La Plaza, desató una buena fiesta. Con “69” el vocalista abandonó la guitarra y micrófono en mano emuló a Iggy Pop (salvando las distancias físicas), se subió a las cajas de los equipos y gritó su adicción al sexo. Cumplido con el momento masculino, al toque llegó el tiempo femenino con “Locomotora”, esa excelente muestra de la importancia que tuvo y tiene MFA para darle voz a miles de niñas y adolescentes, que gritan lo que sienten.

El sonido en el local estuvo, dentro de todo, bien, salvo algunos pasajes de las voces, y fue totalmente superior a lo visto cuando tocó Karamelo Santo. No hubo frase contra la cumbia, antes de arrancar con “La Música” y para “No me importa morir” dos Buenos Aires Karma compartieron la canción. El vocalista de la banda invitada terminó su participación con un mosh sobre los salteños, mientras el tema de amor obsesivo sonaba bien arriba.

Antes de comenzar los bises con “Inmaduro”, el mayor de los Aldana prometió regresar más seguido. Finalizaron el energético show de hora y media, 24 canciones, con “Alegría” como es su costumbre.

El DeLorean

En repetidas oportunidades durante la noche se pudo escuchar el famoso “El que no salta es un stone”; realmente algo que atrasa varios años y que hoy en día no tiene asidero. En especial cuando Salchi, cantante de Perro Ciego, disfrutó como pocos el show de EOY.

Galería de Imágenes por Martín Azcárate