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Entrevistas

Reggae militante

La Yugular Reggae, abanderados del género en el NOA, repasan su carrera y su dedicación a la música en una profunda entrevista publicada en el número 13 de la revista Rock Salta.

Reggae Militante

Desde Jujuy, La Yugular se ha transformado en una de las bandas más importantes de la región; imprimiéndole al reggae identidad y pertenencia. Sus integrantes cuentan cómo es cantar contra la megaminería, los esfuerzos para viajar por el país, el apoyo del Perro Santillán y cómo generar cambios importantes mediante música, compromiso y trabajo.

Galo pregunta apurado “¿No tenés algo de Stevie Wonder?”. “No”, responde Mula, sentado y listo para ejercer de operador de radio; con la computadora y la consola delante de él. Arqueándose a la pequeña puerta que los comunica, el conductor va por otro rumbo musical “¿Y Madness?”. “Tampoco”, indica el lungo oriundo de Perico, mientras mira la pantalla y mueve el mouse. Los dos se quedan mirando unos segundos, mientras el calor que se siente en el estudio es casi inaguantable. El techo de chapa del galpón está a unos pocos centímetros y el ardiente sol jujeño no se va a ir hasta dentro de cinco horas. “¡Ya sé! Vamos con Cultura Profética en el Luna Park, hacen un tema de Cerati: ‘Bocanada’”, dice el musicalizador. “Dale”, asiente el rapado conductor, mientras le da a su pequeña hija una botella de licuado de frutillas casi congelado, para que se refresque.

La charla que Sergio Mula Saracho, vocalista de La Yugular Reggae, tiene con Galo Maidana (guitarrista, cerebro musical de la banda y en las dos horas siguientes, locutor) es el arranque de Melodía Rebelde, el programa que ambos llevan adelante en una radio comunitaria, a sólo unas cuadras de la plaza central y las peatonales de San Salvador de Jujuy. El humilde estudio está ubicado en el entrepiso de un sector de los Galpones Recuperados, donde operan dos movimientos sociales. La Radio Rebelde (91.9 MHz), pertenece al Tupaj Katari. En las paredes del estudio hay cuadros con imágenes del Che Guevara, Madres de Plaza de Mayo y algunos saludos escritos con fibra y lapicera. Las firmas son de Cristian Aldana, Bruno Arias, los Karamelo Santo y otros músicos de distintos géneros.

Durante el programa, que difunde la música reggae, llegarán un par de amigos; todos transpirando y quejándose del fuerte calor (el termómetro pasa los 30 grados). Más tarde se presentará Demián Salerno, el bajista de la banda. Junto con el cantante son los dos miembros originales del grupo, fundado en 2005 en la ciudad de Perico, a 35 kilómetros de San Salvador. Demián  llega justo en la sección de covers, cuando suena la versión de Cultura Profética. Entre los tres músicos discuten y analizan la base del tema, se quedan callados y concluyen: esta buenísima.

Un fuerte olor a pan invade el estudio, sucede que en los galpones también funciona una panadería y los hornos no están muy lejos, por lo que el calor ahora también viene de abajo del entrepiso. El bajista se muestra alegre y ansioso por el show de esta noche: “Todos los años tocamos el 24 de marzo y para el cierre del festival de cortos”, cuenta. Justamente el show de esta noche es el evento cierre del festival Video Jujuy Cortos, que ya tiene once ediciones. Comenzó pequeño y hoy en día es una parte importante de la agenda cultural jujeña. Está organizado por Wayruro Comunicación Popular, un colectivo de trabajo cuyos miembros siempre estuvieron cerca de la banda. Existe un gran intercambio: La Yugular toca en algún evento suyo, y ellos los ayudan con algún trabajo audiovisual que necesite el grupo. “Gente que no”, de Los Auténticos Decadentes y el hit “Arde la ciudad”, de Mancha de Rolando; son algunos videoclips muy rotados en su momento, y que pertenecen a estos realizadores.

Como anécdota, el primer material grabado por el grupo fue justamente la música para el videoclip de “Pasta base”, en cuyas imágenes se cuenta una pequeña historia que ya tiene más de 40 mil visitas en You Tube. El sonido de ese tema es precario, pero deja ver a una banda que estaba aprendiendo de los ritmos jamaiquinos: los vientos todavía eran los clásicos del género y tenían mucha importancia en el grupo. Es su primera canción y fue la ventana para que los conocieran.

El sello del grupo, la idea de usar vientos andinos, surge en uno de los primeros viajes de la banda. El destino era Buenos Aires y el motivo era ir a la Rock & Pop para participar del programa La de Dios, conducido por Santiago Palazzo, histórico referente radial del reggae en nuestro país. Esa aventura se encuentra fácilmente en la web: ahí está grabada la pregunta de por qué no sonaban “más jujeños”. Algo que caló hondo en la banda, y fue la puerta para que al volver decidieran meterse de lleno en esa historia: cambiaron las trompetas y trombones por quenas, flautas y sikus. Luego de algunos cambios, ese lugar hoy en día lo ocupa Milton Colque, que es de Humahuaca y toca desde los cinco años. “Entonces tiene ese aire”, dice Demián. En este aspecto, el grupo sobrellevó hace poco el alejamiento de Gabriela Quiroga, quien era una parte importante del grupo, ya que acompañaba al humauqueño en los vientos andinos y brillaba con la flauta traversa. Todavía es difícil de remplazar en el vivo, ya que los matices que lograba eran bellos; pero la banda decidió cambiar e ir por otro lado. Actualmente ingresó Claudio Rojas en charango y coros.

El pequeño Milton, quien hace unos años subió al escenario para acompañar a Resistencia Suburbana en su primer show en Salta, llega al estudio haciendo chistes y ruidos. Siempre tiene buen humor, y se muestra contento expresando que el proyecto de la bloquera avanza en los galpones, donde también da clases de sikus. Entre las tantas actividades que se realizan en el lugar, hay clases de cocina, boxeo, teatro, circo y funciona una biblioteca. Allí también se realiza gran parte de los shows de rock de la ciudad. En 2011 tocó Carajo, y este año pasó Karamelo Santo (ver Rock Salta Nº 10), mas varios festivales que se hacen con bandas de Jujuy y de provincias vecinas.

Los chicos le piden a Milton que vaya a buscar agua fresca. Cuando regresa, el vital líquido se vuelca en un termo que ya estaba vacío y ayuda a soportar las elevadas temperaturas hasta que el programa llega a su final. Los cuatro miembros arreglan encontrarse más tarde en la casa del bajista y su mujer Jimena (manager de la banda), donde funciona la sala de ensayo. Mula tiene que esperar al otro operador, pero promete llegar temprano para ayudar a llevar los equipos de la sala al show. Para esa tarea la banda tiene por costumbre dividirse en dos grupos: uno es el encargado de armar todo y probar sonido; el otro desarma y guarda luego de la fecha.

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Combat Rock

Caminando por las calles de la ciudad de Jujuy, muchas pintadas repiten la consigna en contra de EJASA, la empresa que brinda el servicio energético en la provincia. Demián cuenta que unos días atrás una brutal represión se llevó a cabo en el barrio Malvinas Argentinas. Sucedió porque había operarios trabajando allí para aumentarle la potencia a la planta generadora ubicada en ese lugar, y los vecinos del barrio temen que eso empeore la difícil situación que tienen con la empresa; a la cual ya han denunciado muchas veces por generar problemas graves de salud en los habitantes de la zona. Tanto el sikurero Milton, como el charanguista Claudio y su familia fueron heridos en la batalla campal entre policías y vecinos, un tema candente que los medios de difusión no trataron y la banda vivió en carne propia.

En la sala de ensayo cuelgan decenas de pósters y flyers con shows de fechas que la banda ha realizado. Antes de salir con los equipos, el grupo repasa su historia. Desde el arranque como banda de covers de Sumo y Las Pelotas bajo el nombre de La Yugular Barrientos (en el 2000 tocaban en Zátiro, uno de los primeros pubs de Salta de la zona de la Balcarce); hasta la siempre presente tocada en 2006 junto a Manu Chao; y la grabación de Plantate, su primer álbum, editado en 2010. El disco fue un trabajo que se hizo esperar. Demián repite lo que le contestaba a la gente que les pedía una grabación incesantemente: “No pará, cuando grabe mi primer disco quiero que sea el disco blanco de Los Beatles”. “Esa es la posta –completa Galo-, y nos dimos con que grabar el disco blanco nos salía una tracalada de plata” (risas). El álbum salió bajo la tutela de Radio Minka, que en palabras del ahora único violero “era una radio comunitaria, que es de la corriente del pueblo, una parte que se separó de un movimiento social”. “Empezaron a armar como una productora comunitaria -agrega. Habíamos tocado varias veces para eventos de ellos, y nos dijeron ‘tenemos un dinero que podemos prestarles a ustedes para que graben tranquilos el disco, y después ustedes lo van a devolver, sabemos que lo van a devolver’”.

Con ese préstamo la banda ingresó en los estudios HEM. “Es el mejor estudio de acá, ahí graban los mejores, y encontramos un productor que supo entender bastante lo que nosotros queríamos. Bah, en realidad íbamos aprendiendo mientras lo hacíamos”, cuenta Galo, y cierra: “No grabamos en Abbey Road, pero lo hicimos cómodamente. Un amigo me prestó una Fender que sale como 12 mil mangos. Usamos lo mejor que pudimos encontrar acá”.

Algo importante para el álbum fue contar con la voz invitada de Raly Barrionuevo, a quien conocieron un 24 de marzo. Desde hace tiempo en Jujuy, para esa importante fecha se arma un gran festival con artistas de distintos géneros y latitudes. Mula cuenta cómo siguió la historia, cuando el santiagueño preparaba una fecha en Jujuy: “Nos llamó y me dijo que tenía un tema reggae que era ‘Cómo danza la esperanza’, y ahí lo acompañé, y canté con él (la colaboración se repitió en Salta, en La Mega Estación), y ahí nos dijo que nos iba a llevar a su Peña Trashumante, en Córdoba”. “¡Y cumplió! Porque varios dicen pero luego no pasa nada”, acota Demián. Mula completa la historia: “Llamó y nos dijo ‘se vienen tal día a Córdoba, ya mi manager los llama para ver los pasajes’; y ahí en Córdoba lo invitamos a cantar en “A cielo abierto”, escuchó el tema y le gusto.”

Justamente el lanzamiento de esa canción, en un momento donde el tema era titular en los diarios, puso a la banda en un lugar combativo, el grupo se expresa al respecto:

– Demián: Lo que pasó, sobre todo con el tema de la megaminería, como que fue mucho tiempo la canción bandera de la banda. Entonces ahí obviamente, la gente que está padeciendo el tema de la megaminería, empezó a acercarse, y terminamos tocando en Cangrejillos, en medio de La Puna, para la comunidad de ahí, que estaba en pie de lucha contra la megaminería. Pero la banda no nació por eso, nació por gente que le gustaba el reggae, tenemos temas que hablan de cuestiones sociales y temas que hablan de otras cosas. Pero catalogarnos como una banda de compromiso social es mucho, por respeto a los artistas que sí lo hacen, como Inti Huayra, o Raly, que también hace un laburo posta de verdad. Por eso nosotros tocamos, vemos lo que pasa y hablamos de las problemáticas que hay acá en Jujuy, pero también hablamos del paisaje y de otras cosas.

– Mula: Aparte el reggae nació combativo, hablando de la realidad de Jamaica, pero puede también hablar de amor y otras cosas.

De su profunda relación con los Galpones Recuperados y de cómo muchas veces fueron tildados despectivamente como “la banda del galpón”, ellos responden certeros, marcando terreno en una provincia con un escenario súper politizado:

– D: Gran mayoría de La Yugular militamos en los galpones porque nos sentimos identificados con las consignas que tienen, y la lucha que llevan los galpones. Si no, no estaríamos ahí. No es un movimiento piquetero clientelar, de decir “Vamos a marchar con la pechera porque nos obligan”.

– M: “Porque nos toman asistencia”

– D: Claro. Formamos parte de un área de cultura, que se dedica a producir recitales, son pibes que aman la música y que queremos armar shows en el galpón. Estamos convencidos de que el cambio va por ese lado. Y nos sentimos muy identificados en eso, pero La Yugular se formó en otro ámbito. Eso sí, en temas como “A cielo abierto”, “Pasta base”, “Latinoamérica” eso también se ve reflejado, y ellos al contar con el galpón suelen llevarnos, porque también estamos cantando consignas que levanta el galpón, pero son consignas…

– Galo: Consignas comunes. El comedor de la Boca, los pibes de la boca, son como nuestros padrinos y la relación surge de una canción: “Pasta base”. Lo mismo con Las Madres del Paco, que es una agrupación que lucha en contra del consumo de pasta base. Somos la banda de ellos, y está bueno, porque dentro de todo nosotros tenemos esa rebeldía, no estamos conformes con lo que sucede y usamos la música para expresarlo. Y la gente se identifica con eso, ya sea que hables por un enfrentamiento social, o se identifica cuando hablás de amor en una canción, eso es el sentido de pertenencia, es porque le llegás a la gente y para nosotros es bárbaro.

– D: Por ejemplo, la gente de Palpalá: el Mula, en una Expo Jujuy, comienza a denunciar una fábrica que estaba contaminando un barrio en Palpalá, y justo al frente estaba el stand de la empresa que estaba contaminando con sulfato. Entonces toda la gente de Palpalá se nos acercó y nos dijeron “tienen que ir a tocar al barrio”. Y prefiero eso mil veces antes que ser la banda del gobierno de la provincia de Jujuy, fascista, que tenemos ahora. Eso es un agrado para nosotros.

Una de las cosas difíciles para una banda de reggae, que suele ser numerosa, son los viajes, e irónicamente eso es lo que más caracteriza al grupo: constantemente están saliendo para distintos lugares. Pero con siete años en la ruta, hoy tratan de que la organización del otro lado les cubra mínimamente los pasajes, justamente este tema fue el que los acerca al reconocido Perro Santillán. Cuenta Demián: “Para ir a tocar a la Rock & Pop fuimos a Cultura, y nos dio sólo un pasaje. Y bueno me acerqué yo a decirle ‘Che, Perro, somos esta banda y tenemos que viajar, vamos a representar a Jujuy’. Ahí lo conocimos”. Ni lerdo ni perezoso, el Pero ya los tenía oídos: “El Perro nos había escuchado en la glorieta, en un evento solidario, y le gustaron las letras, esa referencia combativa y social. Desde ahí siempre nos va a ver, nos difunde, nos manda su crítica musical”, cuenta el Mula, antes de imitarlo: “Che, los tiempos son cada vez más lentos, y me gustaban más antes”, dice. Ese cambio de sonido también es explicado por el cantante: “Pasa que antes tocábamos medio onda más Manu Chao, teníamos esa onda de una banda de reggae pero más rockera; porque venimos del rock. Pero después fuimos estudiando, fuimos escuchando; porque pienso que es un estilo que hay que estudiarlo mucho. Por ejemplo, yo los escucho a los Perro Ciego tocar stone y tocan re bien, porque lo han estudiado. Y bueno el reggae también es así.”

Música y trabajo

El intercambio entre La Yugular y su público es constante. Al igual que Santillán, sus seguidores también tienen consejos para el grupo. “Siempre está bueno eso, de gente que le gusta la banda, y que viene y nos dan con un caño. O sea, cuando les gusta lo dicen y si no, también: ‘Tan súper poperos’ o ‘Sí, ahora sí estuvo bueno’. Está bueno escuchar esas cosas, y luego en el ensayo, si nos gusta, tratamos de plasmarla”, dice el bajista.

Plantate alcanzó buena difusión vía la web Disquería-T, algo que la banda agradece. La amistad con grupos de la región se nota en cada fecha, ya que suelen compartirlas con bandas amigas del género, como los tucumanos Gurú y Valores; los ya desaparecidos El Barco del Abuelo, de Salta; o los cordobeses de Tiembla Delirio Orquesta y Demasiados Revueltos. Pero no todo se queda en la música jamaiquina, ya que también hay amistad con los integrantes de Karma Sudaca, con Emilio, de Gauchos de Acero; y la gran admiración y afecto con Perro Ciego. Esto se vio en varias oportunidades sobre el escenario: por ejemplo, en La Caldera del Rock 2010, donde colaboraron mutuamente.

A pesar del buen sonido del grupo, ellos son muy críticos con su música. Galo se sincera y esa búsqueda perfeccionista los va a llevar próximamente a trabajar con Goy Ogalde (ex Karamelo Santo) para grabar el segundo disco. Galo cuenta que Goy se interesó mucho en la posibilidad: “Charlando en un recital surgió la idea de hacer una producción con él, cuando estaba en Karamelo Santo. Después el dejó la banda y nos volvimos a cruzar con su nueva banda (Los Kangrejos) y ahí charlando de nuevo vimos que la propuesta sigue en pie, y vamos con los tiempos que él tiene”. Los grabaciones estaban planeadas desde enero, y se iban a realizar mitad en Jujuy y mitad en los estudios de Goy en La Boca, pero por los compromisos laborales del productor todo se fue demorando. Con todo, la banda ya tiene la idea fija: “Sabemos que él lo hace de onda y por gusto, entonces nosotros tenemos que respetar eso de él. Porque podríamos grabar el disco en Jujuy, en Salta o en Tucumán, pero queremos grabarlo con Goy. Eso es lo que buscamos y por eso se fue retrasando el disco, hasta que dispongamos del tiempo de él para que nos produzca. Sabemos cómo trabaja y sabemos que nos va a hacer bien”, completa el guitarrista.

En los siete años de carrera, La Yugular fue cambiando su formación: varios se fueron y otros llegaron, en un ambiente difícil como lo es hacer rock en el NOA, donde los grupos locales rara vez pasan los cinco años. Demián reflexiona: “Lo más importante que tenemos es la banda. Y de a poquito vamos tomando conciencia de lo que es formar un grupo, poder coordinar, ensayar y hacer música. Hacer nuestros temas y que podamos salir a tocar, por más que haya pocos lugares. Eso para nosotros es muy importante, que nos puedan llamar de Bolivia, Tucumán o Salta. Nosotros tenemos que trabajar y ensayar para estar a la altura, cosa que cada vez que nos llamen estar preparados para eso”.

La noche trajo calma y algo de fresco. Dos horas les lleva armar todo para el show en Zeppelín Bar, donde se suman Jonás Caldano en batería y Mario Rocha en teclados, la última incorporación de la banda y el más joven de los siete. Mario cuenta que lo suyo es un sueño porque antes los iba a ver y ahora toca con ellos. El local es un galpón alargado y angosto, con el escenario dispuesto a un costado y la barra en el otro. En la entrada hay sillas y mesas, dentro de unas horas, con la gente de Wayruro, brindarán y comerán unas empanadas cerrando el festival de cortos. Pasadas las 2 de la mañana y con la manager Jimena en la entrada ofreciendo copias en sobre de Plantate (la tirada original de 300 ya se agotó), La Yugular subirá al escenario. Como se trata de una fiesta especial, deciden salirse de lo acostumbrado e interpretan algunas versiones de otros artistas como Bob Marley, Los Fabulosos Cadillacs y Los Kjarkas. Con estos nombres se puede ver qué música los ha influenciado y que la siguen disfrutando hasta hoy. También hay espacios para temas nuevos y algunos del disco. Pero como explica el cantante después de bajarse del escenario, ésta tocada era para divertirse con amigos. Como siempre, varios se quejan por la falta de algunos temas y Mula, con una remera toda transpirada que dice Martin Luther King Jr., los escucha.

La fiesta termina a las 4 AM, el horario tope en Jujuy. Pero la gente se queda en el bar, que tiene todas sus luces prendidas, esperando que todos se retiren. Mientras, el segundo grupo de logística va guardando todos los equipos en una camioneta que está en la puerta. Algunos del primer grupo, los que armaron antes del show, repiten tarea y ayudan. No pueden dejar de lado el compromiso y el trabajo con los suyos.

Entrevista publicada en la revista Rock Salta N°13 (Diciembre 2012).

Fotos gentileza facebook de La Yugular Reggae.

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