Entrevistas

Diego Capusotto: Kill Gil

Desde hace años que Peter Capusotto y sus videos ayuda a bajar de un hondazo la solemnidad del rock argentino. Con una nueva temporada en el aire de la TV Pública, su mentor habla sobre el poder del humor, la política y la constante necesidad de no pasar por alto la realidad.

Gracias a tipos como Diego Capusotto, Pedro Saborido y Gustavo Sala (y, en menor medida, algunos viejos blogs como Se Está Buscando Una Paliza o Espíritu Rock); podemos reírnos sin culpas del Indio Solari y su personaje solemne súper culto; satirizar hasta el hartazgo la egolatría del Charly García más tóxico o repetir la palabra “tragaleche” cada dos minutos, recordando a Ricardo Iorio. Eso sí: ninguna de estas sátiras podría ser posible si el rock argentino (o el rock, a secas) no estuviera profundamente instalado en nuestras vidas. Para poder parodiar a alguien o a algo, hay que conocerlo muy bien. Y eso sólo puede aparecer con la admiración. Primero, aprendimos las letras; después, las manías y los clichés. Ahora, nos burlamos de todos. “De alguna manera, uno bien parodia lo que respeta”, explica Capusotto, una tarde de fines de septiembre, al comienzo de una nueva temporada de su programa.

Como un monstruo devorador, Peter Capusotto y sus Videos (lunes a las 22.30, por la TV Pública), el ciclo que Diego comanda junto a Saborido; fue también engullendo radio, libros y cine. Al igual que su personaje Juan Estrasnoy, el irritable funcionario del ministerio de Educación (“¡Hablá bien, hijo de puta!”); Diego Capusotto desenmascaró las miserias del rock, mostrándoselas en la cara. De manera brutal, sin anestesia, lo obligó a sacarse la boludez de encima, y lo hizo evolucionar.
En esta entrevista exclusiva, Capusotto cuenta el camino que realizó el programa desde sus inicios en Rock & Pop TV; expresa el uso del humor como herramienta; habla de política, religión, música y, por supuesto, faso.

– ¿Desde qué año trabajás con Pedro Saborido? ¿La afinidad salió al instante con él?
– Del 98, pero yo lo conocía de antes. De alguna manera lo conocía desde cuando él hacía con Quiroga los micros de humor político ahí en Radio Mitre, en los 90. Sabía quién era Pedro. Después nos conectamos en un boliche, nos vimos, digamos que nos tiramos flores hacia nuestros respectivos trabajos. Y una vez me convocó para hacer un sketch en el programa de Tato Bores, donde Quiroga también escribía los guiones con Santiago Varela. Y cinco años después nos juntamos para hacer Delicatessen, programa que fue fallido, porque duró tres meses y luego se levantó. Nos volvimos a juntar para hacer Todo x $2. Luego estábamos haciendo teatro, en el año 2006, y nos ofrecieron hacer algo en un canal de cable, que dio origen a lo que estamos haciendo actualmente.

– ¿Cómo fueron esos comienzos, haciendo el programa en el canal de cable de la Rock & Pop?
– Fue un poco tanteando la cosa, fuimos haciéndolo de a poco. Sin esa sensación de tener que hacer algo que se instale en la televisión sino casi como una especie de recreo, como si estuviéramos ensayando con un grupo de música en nuestra casa. Así fue como el programa pudo crecer y ser lo que es hoy, porque no hubo ninguna presión. Cuando vos hacés algo para ver qué pasa, o finalmente no pasa nada o pasa algo interesante. Y así fue.

– ¿Y la respuesta de la gente fue rápida?
– No, la respuesta fue de a poco. Al estar en un canal de cable, inclusive no tenía publicidad oficial ni mucho menos. De alguna manera nosotros éramos conocidos por nuestro trabajo anterior en Todo x $2, y se fue formando como un comentario de la gente que estábamos en el cable, y eso se hizo más grande a medida que pasamos a Canal 7, que era obviamente mucho más visto que el cable. El programa se fue haciendo conocer, lo cual es más interesante, porque fue un recorrido un poco más natural y genuino, ¿no? La gente se fue enterando, lo fue comentando y se apropió de lo que hacemos. Así fue.

– Este paralelismo que nombrás con las bandas nace, justamente, de un programa que se ríe del rock. ¿Vos sentís que existe ese paralelismo con lo que puede ser una banda under que recién comienza?
– Si, está bueno que una banda que hace música pueda reírse también de su propio entorno, ¿no? Por ejemplo Frank Zappa, que es un tipo que yo no lo definiría como un artista de rock, sino como un tipo que mitigó distintos sonidos y hacía lo que quería; lo que le nacía hacer. Y también se ríe de la propia cultura rock, digamos. De la propia música que le pertenece. Lo más genuino que tenemos nosotros, al igual que las bandas de rock, es encontrarse en un lugar y originar algo, darle vida a algo y la búsqueda de un sonido, algo emotivo. De lo que nosotros nos reímos es de la necesidad del éxito o de esta cosa de hacer música para ser compulsivamente escuchado. Entonces vos escuchás una banda de rock y parecen bandas que tocan música para un programa de Pol-Ka o para una publicidad de chicles. Eso es de lo que nosotros nos reímos, no del rock como idea o como sonido, sino de algunos matices que tiene también el rock. También de alguna manera nos reímos de nosotros mismos y de nuestras posibles convicciones, que muchas veces no lo son y muchas veces estamos nosotros mismos involucrados en esto de reírnos de nuestro lugar en el mundo. No es que estamos apartados del mundo rock y como sabemos del tema nos reímos de todos, de que todo es una farsa y lo nuestro no. Estamos metidos en una farsa que también nos salpica a nosotros mismos. Nosotros somos parte de esto que estamos enunciando, también. No estamos en un lugar privilegiado teniendo todo claro. Al contrario, no tenemos claro un montón de cosas y en eso que ponemos como burla, estamos involucrados también.

– ¿Y los personajes cómo surgen? ¿Ves una banda tributo y al toque te dan ganas de hacer una sátira o una burla de eso, o van juntando el material?
– No, depende. Cualquier cosa que yo veo que me provoca un poco de conmoción así como para parodiarlo, no tiene que estar exclusivamente ligado al rock. Todo lo que vemos, nos permitimos la libertad de poder transformarlo en otra cosa y de alguna manera desmoronar algunas creencias que tenemos, ¿viste? Nosotros nos reímos mucho de los fanatismos, de eso que hace que el ser humano crea que algo es tan importante cuando en verdad no lo es. Esto de creer que se te va la vida en algo porque no tenés nada para decir, de eso nos reímos.

– Y ahí entran algunas pasiones que siempre han expresado, como la política o el fútbol.
– Está todo involucrado, todo es mencionado. El programa hoy, a esta altura, permite cualquier cosa. Ya dejó de estar ligado estrictamente al mundo del rock. Si bien está siempre presente, porque la génesis del programa tuvo que ver con eso, también nos podemos permitir hablar de otras cosas en donde el rock pueda rozar, como cultura o como voz masiva. Quiero decir, podemos estar hablando algo que tenga que ver con el mundo de la política pero siempre vamos a colocar cuál es el lugar del rock dentro de eso que estamos relatando. En Bombita Rodríguez pasa un poco eso, ¿no? Esta cosa del personaje que canta como Palito Ortega y siempre la mención del rock está ahí, porque de alguna manera, lo que cantaban los del Club del Clan era antagónico a lo que cantaba la gente ligada al rock. Eran como dos maneras diferentes de expresarse y dos maneras diferentes de ver el mundo, ¿entendés? Por eso las letras del rock no tenían nada que ver con las letras que cantaban los del Club del Clan. Ahí aparece Bombita, haciendo hincapié en una cuestión más política pero donde el rock también está mencionado. Después, en el caso específico de Bombita Rodríguez, el rock es como una excusa para hacer desarrollar a un personaje que no está tan ligado al mundo del rock.

– En una entrevista que hicimos con Germán Daffunchio, nos dijo que el rock sigue siendo una de las mejores formas para decirle a la gente que le están rompiendo el culo (Ver revista Rock Salta Nº 6). ¿El humor también sigue siendo una buena forma para hacerlo?
– Sí, yo creo que sí, siempre. Lo que pasa es que el humor ha sido menos vendible que el rock, que se ha colocado cómodamente en el lugar establecido y ya molesta menos, ¿no? Para mí, el humor molesta más que el rock. Bastante más. Es como que el humor se deja agarrar menos. El rock comenzó como algo que confrontaba la realidad y hoy el propio sistema tomó al rock como parte de la música que acompaña a la vida, aún la del propio sistema, del propio empresario o del propio tipo que está ligado al poder. Hoy el rock es parte de su sonido cotidiano, cada vez más. En cambio, el humor, en ese sentido, es más bastardo; más anárquico, te diría. El humor como sentido de destrucción de una especie de lenguaje establecido, una cosa que confronta más con el poder. Porque el humor es como que se distancia del poder para decirle “Yo me río de vos”, “Va a ser bastante difícil que me tomes” o “No te creo nada”. En cambio hoy el rock está instalado en todos lados. Está en los Juegos Olímpicos, en cualquier lugar oficial suena rock, digamos. Ya no es más una música que confronte, al contrario, es una música bienvenida. Ahora, eso no quiere decir que cualquier banda que toque rock sea cachorrito del poder, hay bandas que tienen cosas para decir, hay bandas que suenan porque tienen ganas, se colocan en un lugar de privilegio porque es lo que tienen ganas de hacer. Y hay otras bandas que se cagan en todo eso, en la cuestión oficial. Hoy el rock ya es una música bienvenida, ya no es una música que te pica la lengua.

– ¿Podríamos hablar de Mancha de Rolando ahí en ese segmento?
– Bueno, sí, puede ser. Yo no tocaría con (Amado) Boudou, no porque tenga nada contra él. El rock puede decir las cosas que están pasando y tomar partido también. Vos podes tocar en una banda y decir “Yo comparto esta estructura política con respecto a otra”. Pero qué sé yo, no sé si formar parte del escenario oficial, me parece. Yo me correría un poco de ese lugar, independientemente de que pueda apoyar o no, porque de hecho es lo que yo también hago, ¿no?

– El Indio Solari decía justamente eso: que el artista tiene que tener más experiencias extraordinarias que ordinarias.
– Sí. Yo creo que uno puede decir lo que está pasando y de alguna manera eso es hacer política siempre. Eso está claro. Pero también me parece que uno no debe formar parte de una estructura de poder, sea cual sea. Independientemente de que yo pueda estar mucho más afín a la estructura política que hay hoy en día que a otras, y que también desde esa afinidad pueda discutirla.

– ¿Existe hoy ese lugar para discutir al gobierno desde la afinidad?
– Sí, claro, ¿por qué no? Yo soy un ciudadano que tengo mis opiniones. Yo discuto cualquier estructura de poder. Lo que quiero decir es que uno ve un panorama y de alguna manera pone énfasis en una estructura más que en otra. Pero sí se puede discutir, es lo que tengas para opinar, digamos. Yo no pertenezco a ninguna estructura de poder, simplemente soy un ciudadano que opina y que también tengo mis contradicciones, porque en realidad ninguna estructura de poder me termina a mi convenciendo del todo. De todas maneras, trato de profundizar en la mirada, porque ya no tengo una mirada adolescente donde cualquier cosa no merece algún tipo de análisis. Yo lo hago al análisis, me comprometo, veo una realidad y opino. Nosotros estamos en el canal oficial, en la TV Pública, y sin embargo no somos un apéndice, como algunos a lo mejor quieren ver, de la estructura de poder hoy en Argentina. Independientemente que yo prefiera discutir al kirchnerismo que al macrismo, ¿no? No tengo nada que discutir con el macrismo porque me parece que está en la vereda del frente de lo que yo pienso. Eso no significa que yo no le ponga atención, no me hago el ofendido como si fuera un adolescente, de no mirar lo que está pasando. Lo miro, lo confronto y a algunas cosas le pongo más fichas que a otras. Ahora, a lo que yo le pongo fichas también lo discuto, no hago partidismo de nada, menos de las estructuras de poder. Evidentemente si yo hablo de discutir al kirchnerismo, es porque me parece más interesante el kirchnerismo que otras cosas. Y no solamente porque está en el poder, sino también porque ha efectivizado algunas cosas interesantes para tomar partido por ellas y discutir lo que a uno le parece que falta o que no está del todo bien hecho.

– Volviendo a la comparación entre el humor, el rock y lo que ya está aceptado; ¿creés que el humor es más difícil de controlar y por eso puede ser que no haya tantos programas de humor? Qué el humor vaya por otro lado donde no tenga filtros, como por ejemplo You Tube, que se ha transformado en un gran compendio de humor.
– Sí, porque el humor es una manifestación primaria del ser humano, que necesitás desmitificar todo lo que le duele y todo lo que le parece mentiroso. Y no hay nada mejor que el humor para desmitificar aquello que creemos que es como una ley sagrada. Lo que pasa es que el humor en televisión es otra cosa, porque eso ya tiene una lógica más empresarial. Son los empresarios los que, en definitiva, quieren o no quieren que haya programas de humor en televisión. Hoy en día hay programas de humor, aunque podría haber más. Si no es así es porque las personas que son empresarios de la televisión no querrán que haya más programas de humor o porque tienen que pagar un elenco o porque prefieren que el humor se disuelva más en otro tipo de programas. Es eso, ¿entendés? Ahora, cuando uno tiene que buscar lenguajes, no digo nuevos porque no sé si hay algo nuevo para decir, simplemente hay necesidades de expresión que son otra cosa. Después compartirás algunas y otras no. También hay que buscar en otros lugares que no sea la televisión. Vos me hablás de You Tube y puede ser. También hay espacios donde se hacen cosas que quizás no tienen esa oficialidad de las expresiones que están en la calle Corrientes, que tienen otros medios de producción y son más conocidas para todos.

– Y desde ese poco espacio para el humor, este año Peter Capusotto y sus Videos ya ha sacado tres cosas: la película a principios de año, el libro y ahora la 7° temporada en TV.
– Sí, bueno. Es que esto que arrancó como algo chiquito sin saber a dónde se dirigía, se terminó dirigiendo hacia un lugar mucho más convocante, ¿no? De todas maneras nosotros tratamos de cuidarnos de que eso no se deje estar y no tener la pretensión de ir a un canal más grande, donde se supone que va a ser visto por más gente, sino de quedarnos en un lugar que ya conocemos y que nos permite que esto circule un poco como nosotros queremos. En términos numerológicos o de cantidad tampoco es que lo nuestro es una especie de golazo dentro de un medio donde golazo sería que nosotros en vez de 4 puntos (de rating) hagamos 15. Capaz que 15 los tendríamos en otro canal, pero tampoco tenemos la intención de que eso pueda suceder, sino de seguir haciendo lo que hacemos como lo hacemos, en el lugar que lo estamos haciendo, que permite que el programa pueda circular así, y después se verá todo lo que sigue, ¿no? Que puede ser volverlo a hacer, no volverlo a hacer o hacer otra cosa.

– ¿Y esa aventura del cine cómo fue? ¿Les sorprendió la convocatoria, a pesar del poco tiempo en las salas?
– Sí, porque tiene que ver con que hay mucha gente que ha hecho del programa algo bueno para sus vidas, supongo. Entre un montón de cosas que le puede pasar a la gente, cosas interesantes, en esa lista, en esa especie de top ten, digamos que lo que nosotros hacemos está presente. Por supuesto que son algunos, otros no, pero bueno, eso es lo que ha sucedido finalmente con el programa. Ha tenido un crecimiento natural, que no ha sido forzado por un medio propagandístico para que la gente compulsivamente tenga que ver algo. Pasó de la nada a ir creciendo, hasta llegar a un punto que nosotros lo estamos cuidando para que eso no se deshilache y siga teniendo la misma potencia, para nosotros y para los que lo comparten.

– Como un enamoramiento.
– Sí, en este caso prefiero pensar en un enamoramiento fugaz pero intenso, ¿no? (risas) Ahora, tampoco lo sabemos porque a lo mejor nosotros lo seguimos haciendo y tardamos un poco más de tiempo para cansarnos de esto y también, como otra cosa no sabemos hacer, ¿viste? Eso es parte del asunto también. Con cierta estrategia donde también está presente esto de no hacer demasiados programas sino hacer una actividad que no te canse o que sea de alguna manera limitada. En realidad lo que pensamos es en la intensidad de lo que hacemos y no en la cantidad. Entonces, el no hacer una cantidad desmesurada hace que nosotros tengamos ganas de seguir haciéndolo también, ¿no?

– ¿Esa intensidad que decís tiene mucho filtro? ¿Ustedes ven mucho lo que hacen antes de mandarlo al aire?
– Sí, pero no somos así, tan rigurosos. Ya hay una previa donde más o menos todo lo que grabamos está aceptado por todos y por eso sale. A veces sale bien y a veces podemos pensar nosotros que no salió tan bien como esperábamos, pero en definitiva todo lo que sale está ya previamente elegido. No hay mucha discusión. Aparte la propia televisión no te permite que discutas mucho lo que vas a poner al aire o no, ya que cuando estás en el aire el programa tiene que salir y hay un punto en el cual se pierde cierto romanticismo. A veces hay que efectivizar. Nosotros sabemos que tal programa nos puede parecer más flojo que otros pero es una percepción nuestra, después nunca sabemos lo que pasa con la gente; porque lo que nosotros pensamos flojo, para la gente a lo mejor es otra cosa.

– En este año se pudo ver eso de meterse en temas en boga como puede ser la violencia de género o la despenalización. ¿Es por necesidad o un recurso del humorista? ¿Tenías ganas de decir eso?
– Eso es algo que nos convoca, la propia realidad te convoca. Vos haces, de alguna manera, otra visión un poco más distorsionada, te reis de la propia realidad, la convertís en otra cosa. Te armás un mundo paralelo que te resulte más contenedor que la propia realidad, es eso. Nosotros no tenemos una estrategia. De hecho, cuando hicimos Meconio muchos medios pensaron que lo hicimos por el tema de Tinelli con su nueva novia y el problema con su ex novio, o lo que sea. No tuvo nada que ver. No está en nuestra agenda la vida de Tinelli (risas). Nosotros hicimos ese personaje y como es algo maligno, que piensa que curtirse a la mujer de tu amigo está bien, y tenés que hacerlo sin culpa porque el que sufre es el otro y no vos (risas); entonces pareció como una cosa análoga con lo que le pasaba a Tinelli y todo lo contrario ya que nosotros lo teníamos armado desde antes. Pero también nos reímos de eso, ya que eso que a algunos les puede parecer una estrategia, para nosotros no lo es. El mundo está lleno de equivocaciones y de equívocos. Pero no hay algo puntual de lo que querríamos referirnos, o a veces sí y a veces no. Nosotros somos parte también, no sólo de lo que construimos, sino de lo que escuchamos. Hay algo inconsciente que está resonando todo el tiempo en la vida de uno y a eso después uno le da luz. Generalmente de otra manera a como se encuentra. Hay algo que está latente y se encuentra de una manera y nosotros del humor lo implotamos.

– Con Uruguay llevando políticas de legalización de la marihuana, mediante un método que todavía no sabemos cómo va a ser. ¿Ves posible ese camino en la Argentina, nos faltan décadas todavía o directamente es imposible?
– Hay cosas que parecen que están atrasadas y finalmente salen: lo del matrimonio igualitario. Hay algunas cosas que uno piensa que no van a suceder y finalmente sí suceden. Hay algunos temas que son un poco más urticantes, como el tema del aborto, que son más complejos. Hay ahí algunos matices que tienen que ver con lo religioso, o que tiene que ver con enfrentarse a un poder tan omnívoro como es la iglesia, que ya dejó de ser un estamento espiritual para ser lo que fue siempre: una especie de partido político, digamos. Y es un poder bastante complejo para enfrentar, entonces yo estoy más atento a lo que pueda pasar con el tema del aborto que con la despenalización de la marihuana; que en algún punto con respecto a lo del aborto me parece menor.
Nota: la entrevista se realizó cuando estaban tratando el tema en Diputados. Finalmente, en Uruguay se estaría por legalizar el aborto hasta doce semanas después del embarazo.

– Le dan mucho espacio a la música en el programa. ¿Hay bandas que envíen material para que lo transmitan?
– De eso se encarga Marcelo Iconomidis, que es el que tiene los archivos. Acá somos bastante democráticos: yo no elijo la música. Pero todas las bandas que aparecen en el programa me encantan. A algunas no las conozco y las veo con la misma mirada del espectador que mira el programa, que a lo mejor está mirando el video de una banda que no conoce. A mí me pasa lo mismo. Algunas bandas sí nos dan material, pero tampoco es un programa de videos. Es decir, hay tres o cuatro videos. La estructura del programa siempre fue así y de eso se encarga el Griego, que es Marcelo. Tampoco nosotros hacemos un especie de casting a ver qué nos gusta y qué no, porque no es la idea del programa. Aunque los videos siempre estuvieron presentes, porque a nosotros también nos gustan las bandas, y nos gusta el rock, y nos gusta escuchar bandas que nos conmueven. Y porque es un programa de rock.

– Justamente, el programa ha sido muy importante para lo que es el rock argentino. Hoy es muy difícil hablar de rock en radio, televisión o grafica sin hacer referencia o tener algún lugar en común con “Peter…”. ¿Vos creés que ya tiene su ligar en la historia del rock argentino?
– Probablemente lo tenga, en el sentido que es un programa de ficción y humor que ha tocado el tema del rock, y que quizás no ha habido otro programa que lo haya hecho. Quiero decir, siempre la cultura rock estuvo presente en el humor. Ya de la época de Cha Cha Cha nosotros hacíamos algún sketch o algún número que tenía que ver con el rock. Hacíamos una banda que se llamaba Los Poor Boys, que era como una banda pesada y que tenía que ver con esas grandes bandas y siempre había una referencia, por lo que siempre estuvo nombrado el rock en todo lo que hemos hecho. Aunque, bueno, este programa ha sido muy específico; y entonces a partir de ahí puede ser que el programa quede por lo menos en el recuerdo de la gente.

– Pero también con las bandas. Ustedes fueron los teloneros del regreso de Soda Stereo en River.
– Bueno, pero eso tuvo que ver porque la gente de Soda Stereo veía el programa y tenía una afinidad con el mismo, entonces al principio querían hacer algo en vivo, cosa que a nosotros nos parecía algo desmedido. Y bueno, eso de alguna manera también hizo conocer al programa a gente que no lo tenía tan presente, ya que fue al recital y vio parte del asunto. Pero eso tuvo que ver más con la afinidad estética que con otra cosa. No tuvo que ver con que nosotros nos sentíamos voceros de Soda Stereo o porque era nuestra banda de cabecera, sino que a los pibes de Soda Stereo les gustaba el programa como también les gustaba Todo x $2. Y me acuerdo que Cerati vino al programa también (N. de la R: a TX$2, en 2000). Como la afinidad que teníamos con Spinetta: eran espectadores del programa, que se divierten. De la misma manera que para mí Spinetta ha sido parte activa en mi vida, para el habrá sido también lo que nosotros hacemos. Es como una retribución amorosa.

– ¿Podrían volver a Luis Almirante Brown después de la muerte de Spinetta? En el personaje se ve mucho amor hacia el Flaco.
– Sí, lo hemos hecho. Todavía no salió este año, pero va a salir, porque es un personaje que tiene su propia independencia, no tiene que ver específicamente con Spinetta y entonces por una cuestión de respeto no hacerlo. Al contrario, si fuera por respeto habría que seguir haciéndolo, porque era un personaje que a Spinetta le gustaba mucho. Para nosotros Luis Almirante Brown siempre fue cómo sería que un tipo como Spinetta, con su poética, pueda convertirse en otra cosa como es Luis Almirante Brown, que termina diciendo “Sí, la poesía es muy interesante como lenguaje, pero cuando cambié la onda me vino a ver más gente y gane más plata”. Es algo que Spinetta nunca hizo, no tiene que ver Luis Almirante con Spinetta, sino todo lo contrario. Y de alguna manera eso es como una especie de homenaje: desde su antagonismo, eso de alguna manera es revalorizarlo a Spinetta. No le estamos haciendo una parodia. Todo lo contrario.

– Claro, aparte sabiendo que a él le gustaba.
– Por eso, pero como Spinetta (que yo tuve la suerte de haberlo conocido) tenía mucho humor, se dio cuenta antes que todos de eso; no es que lo ofende. Al contrario: se caga de risa de eso porque se caga de risa de su propio lugar en el mundo, también. Y se caga de risa de decirles “Bueno, chicos, ahora les voy a cantar ‘Muchacha (ojos de papel)’, que es lo que están esperando”, ¿entendés? (risas). Yo lo he visto a Spinetta en un recital íntimo para docenitas de personas y burlarse de eso.

– ¿Lo conocés a Gustavo Sala? Un historietista que hace humor vinculado al rock y publica en Página 12, Rolling Stone y (guiño, guiño) Rock Salta (Diego parece no asociar el nombre, pero al nombrar las publicaciones se acuerda y dice que sí lo tiene presente, y responde).
– Como expresión, el rock siempre va a ser convocado, para bien, para mal, en forma paródica, en forma de homenaje. De alguna manera, uno bien parodia lo que respeta también, uno tiene a veces esa libertad.

– El programa, en sus distintos formatos, exige muchos conocimientos previos; ya sea en rock, en filosofía o en política e historia. ¿Puede funcionar al revés? ¿Pueden llegar algunos pibes a sentirse atraídos por conocer eso a lo que se refieren?
– Lo que pasa es que a nosotros eso siempre se nos va de las manos, porque la mirada del espectador es una mirada que jamás controlamos, y me parece que es lo mejor que puede pasar. La mirada del otro hace propio lo que está mirando. En realidad es una pertenencia nuestra, pero una vez que sale al aire ya empieza a ser un poco compartida, con lo cual creemos que la circulación del misterio de lo que le puede pasar al otro, con respecto a lo que nosotros hacemos, tiene que quedar ahí. Entonces lo que le puede pasar a un pibe de 15 años con el programa evidentemente va a ser distinto de lo que le puede pasar a alguien de nuestra propia generación, sobre todo por una cuestión generacional: nosotros nombramos algunas cosas que alguien de 15 años desconoce. Pero esa persona de 15 años encuentra algo en el programa que es muy personal y quizás no tenga que ver conmigo, porque yo no tengo 15 años (risas), pero haga que se transforme en socio del programa, por decirlo de alguna manera. Pero nosotros no investigamos tanto, porque no andamos por la calle preguntándole a la gente qué le sucede con el programa.

– En la película y en estos primeros capítulos de esta temporada hay mucho acercamiento a las redes sociales, ¿estás en contacto con ellas?
– No, yo en la computadora me meto para cosas más puntuales. No hago circulación de ideas, ni tengo Twitter, y tampoco me interesa. Todavía prefiero salir a mirar el sol, qué sé yo (risas).

– En el programa se trabaja mucho con la cultura retro y la televisión está siendo dominada por Graduados. ¿Somos los argentinos gente que piensa mucho en el pasado? ¿Tanto nos obsesiona?
– No tengo la menor idea (risas). Porque también aparece Claudio María Domínguez con “no hay que mirar el pasado, sino el aquí y ahora” (risas). Yo creo que el mundo es una gran confluencia de equívocos y de muchas cosas que circulan. Solamente en el ocio podés parar un poquito la pelota y ver qué es lo que tenés ganas de hacer. Supongo que lo de Graduados también tendrá que ver también con esta cosa que a partir de internet comenzó a surgir eso de que ese amigo que tuviste en el año 72 y pensás que jamás vas a volver a encontrar. Y hoy sí podés, entonces aparece esto de la nostalgia. Eso es siempre algo para convocar. Lo que fue antes, lo que es ahora, en qué nos hemos convertido, en qué se ha convertido el mundo. El pasado, su palabra lo indica. De todas maneras yo no sería tan cruel con el pasado y me parce que lo convocaría también para ver si no es más de lo mismo o ver qué podemos aprender de lo que pasó. En términos políticos, el tema del pasado no debe ser nunca olvidado, sino todo lo contrario. Y en términos personales, el pasado también te ayuda a saber quién fuiste y si cambiaste para mejor o para peor.

– Con estos años a cuestas, el programa ya ha sido aceptado y tiene su público, ¿pero existen los detractores? ¿Te encontraste con alguno?
– Supongo que sí, siempre uno se encuentra con los amigos y los enemigos cada vez que sale a la calle. Tiene que haber detractores siempre, no puede haber una opinión generalizada. Cuando algo es interesante nunca tiene todas a favor. Es así. De la misma manera que nunca van a dejar de existir los traficantes de armas (risas).

* Nota publicada en la Revista Rock Salta N°12 (octubre/noviembre 2012).

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