Entrevistas

“El rock es una mentira”

Antes de su llegada a Salta, recordamos la entrevista con Pez publicada en la revista Rock Salta en 2012. Cómo es el camino de una de las bandas emblemáticas del rock argentino independiente. 

Son las once y media de la noche del sábado 19 de mayo de 2012 y un grupo uniforme de quince adolescentes y veinteañeros está sentado en la vereda, esperando que el boliche de sus amores abra las puertas y les permita bailar, escuchar y disfrutar la música que a ellos los conmueve. La disco de puro rock argentino es un pequeño furor en la San Martín al 1100 de la capital tucumana. A pocos metros, en la misma cuadra, los Pez (el cantante y guitarrista Ariel Minimal; el bajista Fósforo García, el baterista Franco Salvador y el tecladista Pepo Limeres) están parados afuera del Robert Nesta Club, el local en el que dentro de pocos minutos presentarán Volviendo a las cavernas, su último disco, después de una ausencia de seis años en la provincia.

La imagen de los jóvenes “amantes del rock argentino” que esperan para entrar y escuchar los remixes de un DJ, sin notar que en la misma cuadra está a punto de tocar en vivo una de las mejores bandas de los últimos quince años resulta una alegoría perfecta del camino que Pez transitó desde su formación, a finales de 1993. Una carrera marcada por estar siempre al margen del mainstream, en la vereda opuesta de los tiempos y los canales de difusión que marca la industria.

La entrevista había comenzado de manera virtual, unos días antes de la vuelta de la banda al NOA (también tocaron en Santiago del Estero, el viernes 11). Vía mail, Minimal explicaba que las dificultades que Pez siempre sufrió para poder salir a tocar por todo el país se debían a su condición de banda independiente. Contaba que desde 2006 ningún productor de la zona se comunicó con ellos. “Al no sonar en las radios ni estar en la tele se hace difícil mover una banda como Pez. Esto es algo que queremos revertir, por eso en este momento estamos más dedicados a tocar en vivo que a grabar. De todos modos, Pez es una banda que estuvo tocando siempre, desde hace 19 años”, declaraba. En el mismo mail, Minimal respondía sobre la posible fórmula para renovar al rock argentino actual: “Puede ser que el truco esté en dejar de escuchar radios pedorras, dejar de leer revistas berretas y salir a ver bandas nuevas, ¡que por suerte siempre hay!”.

Por esos caminos transita el diálogo tucumano, esta vez cara a cara, y con la participación de Fósforo. Pepo se limita a escuchar y no participa de la charla. Franco directamente no está.

– Hablando de por qué le cuesta tanto salir a Pez, vos decías que era porque nadie los llamaba. Y agregaste que están parando un poco para tocar y salir un poco más.
– Minimal: Sí, no sé si tiene relación una cosa con la otra, pero se dio que este año no vamos a sacar disco nuevo y que estamos saliendo a tocar un poco más por el interior, que nos gusta mucho.
– El querer salir siempre está, el tema es cómo llegar.
– M: Desde siempre, lo que pasa es que nunca supimos cómo hacerlo.
Sergio Ch, de Los Natas, decía que en Argentina estamos veinte años atrasados y que tendríamos que tener redes federales.
– M: Exactamente: de bandas, de lugares, de sellos discográficos independientes. De un montón de cosas. Estamos desconectados y en todos lados pasan cosas. Pero yo qué sé: supongo que de a poco se irá armando.
– En una entrevista reciente resaltaste la utilidad del Facebook.
– M: Y… comunicación directa entre personas, eso es importante. Puenteás un montón de cosas.
– Bueno, Internet en realidad.
– M: Sí, lo que pasa es que el Facebook es una red social con mucha gente adentro entonces es útil de por sí.
– ¿Se traduce la ayuda de Internet en la popularidad de la banda, en su crecimiento?
– M: No, la verdad no te puedo hacer un análisis, no sé. Yo lo que veo es que a cada lugar que vamos hay pibes, que todos escuchamos la misma música, nos vestimos parecidos, fumamos porros, no sé… como que existe la movida en todo el país. Sólo que hay que conectarse. Lo que decía Sergio, es eso: estamos atrasados en cuanto al armado de una plataforma independiente que no sea la de los grandes festivales y de los grandes medios. Como ya te digo: en todos los lugares existe, sólo que no estamos interconectados.
– Lo de los festivales y los medios es algo que también influye. Uno sabe qué bandas tocan aunque no veas la grilla.
– M: Claro (se ríe), las bandas se saben cuáles son porque son siempre las mismas. Son gustos, existe todo y está buenísimo que exista eso. Hay público para todo, además. Hay gente que le gusta ir a esos megafestivales, no importa quién toque. Va al festival de Quilmes, por ejemplo, a un estadio.
– Fósforo: En una de esas es su idea del rock.
– M: Claro, piensan que el rock es eso: lo que sale en la Rock & Pop, lo que te vende (Mario) Pergolini y lo que sale en la Rolling Stone. Hay gente que piensa que eso es el rock, nada más. Pero hay espacio para todo.
– Pero está la famosa cuestión de decir que si Pez o alguna otra banda saliera en esos medios o tocara en esos festivales, se renovaría la escena y cambiaría la historia.
– M: Eventualmente salimos todos en todos lados, pero (se calla, duda) no sé, la verdad… yo estoy en el lugar donde quiero estar. No me interesa…
– No te interesa tocar de telonero de AC/DC.
– M: Quizás sí está bueno. A mí me gusta AC/DC, estaría bueno tocar de telonero de AC/DC. Ahora, si mi idea de mi carrera es tocar de telonero de AC/DC, estoy en el horno. Lo mismo, si vos me decís que me llama Rolling Stone y me dice “Che, hacemos la tapa con Pez”, está bueno. Pero ahora, ¿estoy soñando, deseando, por las noches sueño que salgo en la tapa de Rolling Stone? No, me chupa un huevo. ¿Entendés? Me pasa eso a todo nivel. No es una cuestión “ellos y nosotros”. Nosotros somos unos infiltrados, nosotros tocamos en todos esos festivales. Ahora hace rato que no nos llaman, pero hemos tocado en el Quilmes, en el Pepsi, en Cosquín, en todos lados. No estamos en contra de eso, salvo que nosotros nos movemos por otro lado. Eventualmente nos movemos por los mismos lugares que ellos, a veces. En Capital tocamos en los mismos lugares donde tocan las bandas que tocan en los festivales. Pero, no sé, para nosotros son todos escenarios. No hay un escenario malo para nosotros.
– ¿Y creen que la gran cantidad de géneros que abordan les juega en contra en ese sentido?
– F (piensa un ratito): No tengo idea. No nos importa tampoco, pero no tengo idea, no creo que pase por ahí.
– M: No analizamos mucho lo que pasa con nosotros. Nosotros hacemos.
– Claro, es que uno ve que hay un montón de bandas buenas que no tienen tanto espacio.
– M: Lo que pasa es que en los festivales tocan las bandas de los sellos, los sellos meten a sus bandas. Es toda una cosa muy institucional de la que nosotros estamos afuera. Entonces, a veces, de casualidad, entramos en algún lado, pero por lo general estamos afuera. Ahora, el martes, vamos a tocar en la Rock & Pop, en Buenos Aires, un show de 45 minutos en la Trasnoche de R&P. Y a la vez, no nos pasan nunca. Hace veinte años que no nos pasan nunca. No es que sonamos en la R&P. Porque nunca nosotros tampoco pagamos como banda o como sello discográfico para sonar en la R&P. Estamos afuera, nos movemos afuera, por momentos los caminos se unen y se separan de vuelta. Pero no analizamos mucho ni nos interesa analizar mucho.

Efectivamente, el martes 22 de mayo, Pez da un gran show en el estudio Norberto Napolitano de la FM porteña. A los dos días, el grupo comunica desde su Facebook que “los amigos de la Trasnoche Rock & Pop se habían copado y subido el show en la radio del martes a la madrugada… pero las autoridades de la radio se calzaron la gorra y se lo hicieron bajar”. Dos días después, otra vez desde el Face, la banda (probablemente Minimal) linkea y asegura: “Viejas… acá están los dos primeros temas del otro día en lo de los pibes de la Trasnoche de R&P (tiro la sigla por las dudas… es la radio dónde el rock se puso un estudio jurídico-contable)”.

A pesar de los distintos temas para hablar, la entrevista en la puerta del Nesta cae una y otra vez en el mismo lugar. A medida que pasan las preguntas, el camino alternativo de la banda y su negativa a formar parte del circuito comercial se hacen presentes. Minimal intenta ser protocolar y en un principio dice que “está todo bien”, pero en el fondo su espíritu punk de base aflora y manda a cagar a todo el establishment rockero. La primera forma de rechazo es, precisamente, hacer la suya. El grupo edita sus trabajos y el de sus colegas amigos a través de su sello Azione Artigianale. Además, Minimal realiza constantemente trabajos paralelos entre los que se pueden contar el elogiadísimo Flopa Manza Minimal, de 2003, casi la piedra fundamental del boom de los cantautores indies que afloró en los últimos años y fue lo más parecido a una renovación en el rock argentino. Durante mayo apareció La piedra en el aire, el disco en colaboración con Flopa Lestani; y Automatización, un EP hardcore de 4 canciones en menos de 6 minutos. Todos (los de Pez también) están disponibles para su descarga legal y gratuita.
– ¿Están preparando una caja?
– M: En nuestra mente la estamos preparando. El año que viene nos vamos a sentar a prepararla. Pero sí, queremos hacer un box set que sea un libro, un par de DVDs y un par de CDs y que un poco recorra la historia, queremos que salga para conmemorar los veinte años de la banda, que van a ser a fines del año que viene. Con cosas en vivo, el DVD va a traer una película llamada Hay lo que hay, que son los primeros diez años de la banda. El otro DVD va a ser algo que grafique los segundos diez años de la banda. Y en audio tenemos que ponernos a revisar todo lo que tenemos para elegir: desde versiones de demo diferentes a la de los discos, cosas en vivo, cosas en vivo con invitados, canciones que quedaron afuera de los discos.
– ¿Cuál es el disco de Pez que más te gusta?
– M: No es que me guste más. Son todos diferentes. A mí me gusta mucho Frágilinvencible, me gusta mucho Los Orfebres, me gusta mucho Hoy, me gusta mucho Cavernas. Pero la verdad que no… (piensa) Si hubiéramos hecho el mismo disco quince veces sí habría uno que claramente puede ser mejor que otro; por una cuestión de guita para grabarlo, inspiración, momento, lo que sea. Pero al ser tan diferentes los discos, no hay uno.
– En una nota decías que ustedes no tienen grandes éxitos y por eso hiciste el tema “Pequeños fracasos”, como una ironía y un claro camino por dónde va la banda.
– M: Sí, pasa que… a ver (piensa): si nosotros entráramos en algún tipo de competición de banda de rock…
– ¿Tipo concurso?
– M: No, de nuestra carrera, de lo que sea. Como que no podemos competir, somos amateurs nosotros. No sé cómo explicarte… (se ríe y le habla a Fósforo) ¡Estoy queriendo decir lo contrario en realidad!
– F: No, la idea de ser una banda más grande, que lleva más gente…
– M: Claro, nosotros estamos afuera. Somos una banda única. Nosotros somos Pez, y estamos en el lugar que está Pez. Hacemos la música que hace Pez. No queremos ser otra banda, no queremos estar en otro lugar que en el que estamos. Todo lo que nos pasa es lo que nos pasa. Es nuestra vida, yo no quiero vivir la vida de otro. No me interesa. No me gustaría ser Ale Sergi y que pasen mi música en la tele o ser los Decadentes y que todos los barrabravas canten mis canciones. Nosotros hacemos lo que hacemos, nos pasa lo que nos pasa y esa es nuestra vida.
– En general, la prensa y el público están pendientes de muchas cosas que rodean a la música y que para los músicos no es importante, no les prestan atención.
– M: Es que los músicos en general están drogados entonces no están pendientes de nada (risas). Y todo lo que uno piensa “¿Qué habrá querido decir?”… No, estaba drogado y dijo cualquier cosa.
– F: Es que básicamente es eso, porque vos escuchás los discos, ves la banda en vivo pero todo el proceso de atrás es tan distinto como cada banda entre sí. El cómo llegás a eso y hacés es una cosa de mezcla de millones de posibilidades distintas y cada uno, cada banda, la lleva como puede.
– Ustedes sacan discos muy seguido, casi uno por año, ¿eso es algo que se da en conjunto o vos, Ariel, al ser el más prolífico sos el más insistente para grabar?
– M: Soy el más profiláctico yo (risas). Por lo general sí, pero igual la banda tiene una pulsión por registrar todo lo que hacemos. Hacemos lo que queremos. Quisimos sacar quince discos en quince años y lo hicimos. Y ahora si no queremos grabar no lo hacemos. No tenemos un contrato (piensa). No tenemos ni siquiera la esclavitud del éxito. No sé, llenás un estadio y tenés que tocar esa canción porque si no la gente te mata y tenés que mantener toda una cosa girando porque sos una megaempresa y hay gente que depende de eso. Nosotros no, hacemos lo que nos gusta.
– Encima vos tenés fama de cabrón…
– M (haciéndose el enojado): ¡Patrañas! ¡Mentiras!
– Está esa famosa frase “¡Cállense putos!” que tiraste ante el público…
– M: Y lo que pasa es que hablamos así en el barrio: “Callate, pedazo de puto”, nos decimos. No decimos “por favor, ¿podría guardar silencio?”.
– Claro, pero esa actitud es políticamente incorrecta en el mundo del rock de hoy.
– M: ¡Lo que pasa es que el rock es una vergüenza, loco! ¡El rock es una mentira! Un chabón completamente duro que empieza a mirar las banderas: “¡La gente de Hurlingham!”. Toda una chupada de medias de mentira. Eso le hizo muy mal al rock. Es importante la gente y la banda en el rock. Las dos cosas son importantes, pero cuando la gente empieza a ser más importante que la banda, se pone re berreta el asunto.
– Y eso derivó en Cromañón.
– M: Ssssí, (duda), sí, no sé… (más seguro) Sí, la estupidización del rock.
– Porque la gente se siente tan importante que lleva trapos, bengalas.
– F: No, pero eso está fomentado, aparte, por las bandas. Ahí es cuando se torna realmente un bajón. Porque de última una cosa espontánea, que alguien salte y haga determinada cosa; pero si vos ya estás inflando la situación… Pasó mucho que eso estaba fomentado por las bandas.
– Y bueno, es algo que se viene ya desgastando. Se está agotando esa forma del rock y por eso la prensa y parte del público insiste con que es necesario un cambio y por eso jodemos con que ustedes, o una banda nueva, salga con algo distinto.
– M (que entendió mal): Hace veinte años que tocamos ¿Banda nueva? ¿Sabés lo que son veinte años? (se ríe) ¿Cuántos tenés vos?
– ¿Yo? 29.
– M: Bueno, imaginate 20 (se ríe).
– Pero serían una banda nueva en el mainstream.
– M (piensa un rato): Si tenemos en mente una diferenciación y sabemos que algo es el mainstream, que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa; no queramos mezclar todo y queramos premiar, no sé, como que el mainstream es lo que va. “Por más que sabemos que es una mierda, el mainstream es la que va y estaría bueno que Pez toque en un festival” ¿Por qué?
– Pero porque llega a más gente.
– M: ¿Por qué? ¡No! Es lo mismo que pensar: “Loco, yo tengo una idea buenísima para un programa de televisión, ojalá lo pueda plasmar y estar en un segmento del programa de Tinelli”. ¡No! No quiero estar ahí, me tengo que abrir a otro lugar. No quiero estar ahí, si esto es lo que a mí no me gusta, ¿para qué voy a estar ahí? Es eso.
– F: Aparte, nosotros también nos manejamos de alguna forma como para que lo que nosotros queremos hacer, que es tocar, se vaya dando. Tampoco necesito algo como “todo el mundo tiene que escuchar Pez ya mismo”. Todos en algún momento, desde la adolescencia, van buscando cosas. Empezás por lo más fácil, lo que está en los medios más masivos; pero después vas viendo que además de eso hay otras cosas. Y así es la búsqueda con todo.
M: Es para el que le interese, no es para todos.
– Claro, esa “queja” es para que la opción esté mucho más visible. “Estaría bueno que no pongan a la misma banda de siempre, sino que vaya otra, por ejemplo: Pez”.
– F: La verdad que no nos quita el sueño.
En ese momento, un pibe se le acerca a Minimal con los discos de la banda y le pide un autógrafo en cada uno. Ariel firma, pero se niega a dedicarlos. “Lo máximo que te puedo poner es el símbolo de la paz”, le dice al fanático, que antes de irse le pide posar juntos para una foto.
– Igual te sacás tus fotos.
– M: Sí (piensa)… no sé, estoy viejo, estoy bueno. Durante muchas épocas capáz que salía con cara de orto, miraba para abajo. Ahora trato de sonreír. Ayer nos sacaron una foto con Beto César y Pablito Ruíz en Aeroparque, jodiendo. Todos se copan y es la que va. Si vienen a pedir fotos se las re doy.
– F: Aparte lo hacemos así más relajados porque ya sabemos que los pibes se copan. Es mucho más quilombo decirles que no.
– M: Claro, es mucho más quilombo explicarles “¿Para qué carajo querés una foto mía?”.
– F: O decirles “sacate una foto con tu tía, que la querés”.

Tras la entrevista en la vereda, la banda se guarda en camarines hasta el momento del show. 200 personas responderán de mayor manera con las canciones de la etapa más progresiva del grupo (“Los orfebres”) y algún que otro “hit” (“Bettie al desierto”); y no tanto con los temas de origen más punk (“El fútbol por lo menos les enciende el alma”). A pesar de que ya no tiene treinta años, Minimal sigue siendo pura descarga eléctrica contenida en menos de 1,70 m, que además rebalsa de la sensibilidad necesaria como para seguir encabezando la lista de mejores compositores de su generación. Al final, transpirado, en cueros y repleto de tatuajes; baja por las escaleras del escenario del Robert Nesta y se abre paso entre la gente, exhausto, diciendo con gestos que ya está, se acabó. Y nadie le dice nada.

* Publicado en el número 10 de la revista Rock Salta, de junio – julio de 2012.

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