Coberturas

LaForma en Beel Zebul

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LaForma presentó en sociedad y de manera oficial su nuevo disco Vamos. RS estuvo en Beel Zebul para contarte todo sobre un show muy especial.

pablo choke torramorell Por Pablo Choke Torramorell – [email protected]

En Camino

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El encargado de recibirnos en la presentación de Vamos, el nuevo hijo de los muchachos de LaForma fue un folleto con olor a recién impreso que rezaba lo siguiente: “A veces, al detener la marcha que todos los días aturde el alma, se puede escuchar desde muy lejos el lenguaje del viento (…) voces que exorcizan la sordera del olvido y de la humillación. (…)La noche del 05 de Noviembre será uno de esos momentos en los que estamos convocados a oír el lenguaje del viento… Juntos VAMOS a hacerlo” y así, a modo de carta de presentación del menú especial para ésa noche, arrancaba un agradable empujón por parte de estos artistas hacia una galera de sonidos envolventes mezclados en sintonía brava con emociones artísticas contestatarias sudacas en contra del peor animal del mundo, el hombre occidental, ese que nos recibe todos los día y que con una sonrisa nos dice “buenos días, boludo”.

 
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“Los muchachos están por ahí terminando de armar los últimos detalles…mmm, el Gonzo creo que anda terminando de calentar con el bajo allá adentro” me dice Horacio Ligoule (voz, guitarra) señalando al pequeño camerino ubicado como la sombra del escenario: me decía que Gonzalo Delgado (bajo,coros) andaba terminando de cerrar una reunión entre sus dedos y las cuatro cuerdas de su bajo, que Cristian Gana (primer guitarra, coros) y Rodrigo Troyano (batería y percusión) estaban sentados por algún hueco terminando de empaquetar el show para dejar todo listo para la presentación del nuevo muchacho que, a pesar de tener un pequeño historial ( el disco ya había sido tocado casi en su totalidad en la presentación del ya “nacido viejo” Munición de Rock&Roll ), tenía su velada de lujo la madrugada del sábado. ¿Por qué de lujo? Simple y compuesto a la vez: Vamos es un disco con un tremendo aporte extramusical de efectos de sonido que recorren un viento pegar fuerte en un montecito, una represión en un desalojo con la voz del periodista salteño Agustín Poma relatando los hechos, otra voz como la del Pibe Acosta agradeciendo emocionado al público en un show con los Cebolla de Vidrio –“si ustedes están, todo bien…”-, pasos marcando el camino a seguir, una orden de disparo en plena revolución …en fin, sonidos que contextualizan al instante y que nos remontan a una especie de “viaje de ida y vuelta” en donde los choferes son ellos, la banda. El colectivo conciente se completaría con el resto de músicos invitados que tiene el disco: Hernán Bass en guitarras y slide, Franky Nievas, Valeria Esquivel y José Ortiz en los vientos más el charango de Manuel Maidana. Todos, o por lo menos absolutamente todos, estuvieron en la presentación del disco; más el bonus track de la mano del candombe colorido y un grupo de actores sobre y bajo la escena…

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La consigna del show fue disfrutar de todos los presentes sobre la escena y por sobre las mesas del público: en Vidala del Destiempo ya se subía sobre escena el profesor Bass a gambetear junto a Cristian con las guitarras; en El Despojao subieron los vientos y el charango para terminar de ambientar a todos en el concepto del disco; en El Desoldao no necesitaron subir ya que lo hicieron todo desde abajo, cerquita a las mesas nomás: el grupo de candombe Atalachurti irrumpió el tema que arranca con el recitado de Guillén entrando desde la puerta de acceso al local tocando y al paso del ritmo. Los del grupo de teatro Espacio In Verso hicieron apariciones varias entre tema y tema representando esas cosas que más de uno suele callarse para obtener mejores beneficios en las tierras de otros: el conquistador humillado y representando a la vez al hombre occidental que hace un show de sus propios actos. Una muy buena representación de una de las momias del MAAM bastó para hacernos creer que nos encontrábamos en un show que, hasta en su versión en vivo, nos transporta a todos a aquellos lugares que el disco en la bandeja de casa nos lleva.

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“Lo que me mata es el escenario, mirá la base de la batería, los vientos allá…
”continúa Ligoule a modo de descripción mientras le brillan los apuntes musicales en su cabeza: me muestra un poco más del escenario antes de que empiece el desfile de artistas y le pregunto si van a haber algunas proyecciones en la pantalla del local, “si, algo vamos a poner” responde indicándome con la cabeza hacia la mesa de sonido y luces que se encuentra por encima de todas las cabezas arriba, escondida en la oscuridad de un primer piso. Y es que allí se encontraba Pipo Ocaranza, formero viejo si los hay (de la antigua escuela) que se encargó de todo el juego de luces y de imágenes: aspecto no menos importante en una presentación de un disco con estas características. En El Despojao y en Palo & Gas  una excelente tira de imágenes enfundadas entre sí acompañaba al cuarteto fórmico mientras todo seguía transcurriendo.

 
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Muchas remeras de la banda, a modo de un empleo contradictorio de una terminología derivada de los nuevos tiempos – merchandising –, se podían observar entrar y salir de todos lados. Lo cierto es que también el show movió a mucha gente para que todo salga como estaba planeado: y se los pudo ver a todos juntos, medio abrazados, cantando el última tema homónimo al nombre del disco, Vamos: una especie de himno acústico para el cierre del disco: Horacio pidió a toda la manada que suba a escena – “a todos, eh?” –  mientras pedía aplausos y demás reconocimientos por parte del público. “Por eso vamos y vamos y vamos, esta noche se puede creer, esta noche todo puede ser” cantaban todos a modo de despedida de fogón primaveral… “Nos encantó, o por lo menos todo salió como esperábamos” me dice Cristian Gana al bajarse del escenario. Y es que no se podía observar otra cosa que alegría y el re-encuentro entre algunos con el arte. Quizás quedaron en el bolsillo de la banda algunos temas del primer disco pero la verdad que al finalizar con todo sobrevolaba entre los presentes la sensación de que todo salió bien, todo encaminado por el camino al que nos indican que vayamos todos. ¿Vamos?
 
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