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“Me pagaron con caramelos” | Quién es el niño de un recordado video de Soda Stereo

Ángel Serapio participó del clip de “Cuando pase el temblor”, grabado en Tilcara en 1986.

La mañana del 30 de abril de 1986 el Pucará de Tilcara se despertó casi desierto. No existía un mercado turístico tan marcado como el de hoy y, además, no era temporada alta. El sol empezaba a asomarse por entre los cerros y el viento que corría era frío. Por el puente principal de acceso al pueblo se veía llegar a tres remises. En ellos viajaban los miembros de Soda Stereo y un equipo listo para grabar un videoclip que se volvería legendario.

El paso de Soda por esa localidad jujeña dejó significativamente una huella que hasta el día de hoy resuena. El clip que grabaron fue el de “Cuando pase el temblor”, canción que forma parte de Nada personal, por entonces último álbum del trío de Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti.

El video fue realizado por Alfredo Lois, que tenía en mente registrar tomas a partir de la letra de la canción. Así lo recordaba un extenso artículo publicado a principios de 2015 por la revista Rock Salta.

La nota recordaba que en aquella jornada inolvidable de 1986, un fuerte sol cubría las cabezas de los Soda y aclaraba aún más el impactante paisaje desde la cima del Pucará. Los autos y colectivos parecían piezas de juguetes en movimiento desde el ala este de uno de los puntos más altos del lugar, donde se podía llegar por dos formas: a pie o en vehículo con autorización.

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Foto: gentileza Alejandra Boquete

Las ruinas son patrimonio del pasado que aún hoy se mantienen gracias al extremo cuidado y mantenimiento que realizan semanalmente los empleados a cargo de la preservación histórica. Esa mañana de sol, Alfredo Lois y Gustavo Cerati se presentaron en la garita del acceso frente al encargado de turno y le contaron su idea. Debido a la espontánea situación y a la temporada baja, no hubo mucho inconveniente en acceder al permiso de grabar allí, por lo que ni siquiera hizo falta rellenar registros o papeles burocráticos.

Lo primero que hizo Lois junto a dos asistentes fue recorrer a pie desde el acceso hasta la cima contemplando maravillados los paisajes que se les iban dibujando en los ojos. Su idea era maquetar las escenas del video en la mente para luego realizar las tomas; no tenían mucho tiempo y querían aprovechar los minutos de paseo.

Cerca del mediodía, todo el grupo, unas nueve personas en total, se encontraron con Lois en el acceso al Pucará para iniciar la jornada de rodaje. La carretilla de un carrero sirvió de improvisado soporte móvil para la cámara, que hacía tomas panorámicas de los actores con el impactante paisaje.

Muchos niños acompañados por sus madres merodeaban por la zona intrigados por la curiosidad. Hasta que uno en particular le llamó la atención a Lois. El director se quedó mirándolo por un instante y tuvo una idea que no estaba guionada: grabar una escena con los tres Soda junto al pequeño, caminando cuesta abajo hacia la salida del Pucará. La idea fue aprobada de inmediato y entonces una asistente se acercó al niño, que tenía cinco años y estaba acompañado por sus hermanos mayores, para hacerle la propuesta.

Aquel chico se llama Ángel Norberto Serapio y tenía 33 años cuando la nota se publicó en Rock Salta. Por entonces, en 2015, Serapio trabajaba como empleado en el Instituto Interdisciplinario local, y vendía artesanías frente al acceso principal del Pucará. Desde allí aceptó recordar aquella grabación.

Foto: gentileza Alejandra Boquete.

Serapio, que nació en Tilcara, se enteró por un amigo de su hermano que había “gente con equipos raros actuando arriba” aquella jornada, y así fue como decidió ir a chismosear un rato. Nunca hubiera imaginado lo que le esperaba. Lois le dio un par de indicaciones para hacer las últimas tomas del día, sólo tuvo que mirar por cinco segundos a la cámara que lo tomaba en un primer plano y automáticamente girar para darle la mano a Gustavo y caminar junto a Zeta y Charly Alberti por aquella curva en bajada.

“Me pagaron con caramelos a mí y a mi amigos, y con eso nos bastó. No teníamos idea qué estábamos haciendo ni mucho menos con quiénes. No los conocíamos”, recordaba Ángel en el artículo de nuestra revista, y reconocía que mucha gente le preguntaba por ese episodio. Decía que incluso sus compañeros del trabajo no pudieron creer cuando un día del año 2006, estrenando la conexión a Internet en la oficina, vieron el video en You Tube.

Leé el artículo completo en el número 21 de la revista Rock Salta, de enero de 2015.

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