Entrevistas

Mi Karma Gonzalez

A punto de sacar su 2° disco, nos juntamos con Mi Karma Gonzalez en un ensayo y charlamos de todo. RS te presenta a una de las bandas del momento.

“SOMOS UNOS BUENOS REPRESENTANTES DE SALTA”

Se formaron en el 2005 bajo el nombre improvisado de Los Monkis Danzan. Desde entonces empezaron a saltar entre bares y fondas tocando covers de los Cadillacs y algunas que otras incipientes versiones de sus actuales temas hasta que pegaron en el lugar correcto, aquél que los llevó a participar en un concurso para tocar como teloneros de una banda grosa que tocaba en el Delmi a sólo tres años después de decidir empezar con la banda: entraron y lo dejaron todo sobre escena. Gustaron mucho y la gente los empezó a conocer de a poco.
“Los Monkis Saltannn” se hacían llamar por YouTube y ya contaban con seguidores fieles que hasta recibieron un comunicado especial anunciando los nuevos rumbos de la banda y el cambio de nombre: trámite buro/democrático difícil para cualquiera al que le cuesta moverse en un determinado medio y más aún con un puñado de seguidores que se enamoraron de la banda para empezar a bailar al ritmo de monos, cumbias y cebúes. Mi Karma González había nacido.

Fueron rebautizados por el batero de la banda, la misma persona que ideó el nombre original, siguiendo casi como por “un llamado divino” un juego de palabras que terminó en un anagrama de los nombres de los integrantes. O por lo menos de los integrantes fundadores ya que la banda incorpora músicos invitados al momento de tocar en vivo. ¿El motivo del cambio de nombre? Simple, ya estaba registrado por otra banda.
Es entonces que Andrés González (Voz, guitarra), el frontman rasta y ganador que baila e invita al baile, Carlos “Charly” Aguilera (Bajo), el sensei de las cuatro cuerdas que suele esconderse detrás de una gruesa barba, Miqueas Lopez (Teclado, coros), una especie de “Masterplan” a cargo de las teclas que se pueden vestir de acordeón, de piano de iglesia y hasta de una trompeta y Marcos “Marcusa” Goldaraz (Batería, coros), la luz del ritmo detrás de la batería de la banda, son parte de Mi Kamra Gonzalez. Oscar Ruiz (Vientos), hombre de trompeta y de algunos aportes de guitarra y el colombiano recién llegado al país desde hace 3 años, Javier Duran (Percusión) completan la banda.

Con cinco años de vida, un disco editado (titulado Los Monkis, quizás en un eterno recuerdo al nombre original) y varios shows guardados en algún sitio de sus mentes, los muchachos de MKG actualmente se encuentran ultimando detalles de su segundo trabajo discográfico al mismo tiempo que realizan esporádicas presentaciones en alguna que otra fiesta de fin de semana.
“Este viernes tenemos una tocada en el Salta Polo”
anuncia Andrés al mejor estilo altavoz de supermercado por sobre toda la sala de ensayo mientras se sienta con su guitarra a afinar. Y Miqueas le pregunta “¿otra fiesta privada?”. Le responde que sí y el armado de los instrumentos continúa en marcha.

¿Tocan mucho en fiesta privadas?

Andrés (A): Si. Las contrataciones de la banda en un 98% son privadas, o sea, es un boliche el que nos contrata a nosotros, no es que nosotros vamos a golpear la puerta al boliche. Y tocamos unos 45 minutos aproximadamente, sino se hace larga la tocada, en cambio la onda es ir y tirar toda la carne al asador.

“Siento el deseo de darte lo mejor de mí (…) yo sin ti ni sé que hago, soy un náufrago en medio del mar (…) Por que por ti, yo estoy muerto por ti”, compuso Andrés en su fase romanticona que se corona con Mi Almita, tema difusión del primer disco que tiene video oficial filmado en la cima del Cerro San Bernardo y que pegó tanto en la gente que ya cuenta con reversiones en el reggaeton (remix), cumbia (por los Bandabel) y otro remix tirando al dub.

¿Qué les genera esa canción?

Miqueas (M): Es loco. Cuando empezamos a tocar Mi Almita empiezan a aparecer las camaritas a filmar, es una masa. Por ejemplo la vez pasada estábamos en Mixer y estaba lleno adentro; empezamos a tocar y la gente que estaba adentro enfiestada salió y se fue a ver nuestro recital, terminamos de tocar y volvieron a meterse a bailar.

“El otro día estaba en el banco y la cajera me dice ‘¿vos sos de MKG no?’” comenta Charly a modo de disparador de anécdotas similares. “¡Llegamos al banco!”, bromea y juega en serio al mismo tiempo Miqueas para decirme que cuando escucha un ringtone de Mi Almita se vuelve loco.
Pero el que más la sufre es el frontman rasta: “a veces la gente me pide fotos o autógrafos”, se ríe Andrés y termina “pero no es tan así la cosa, me da un poco de vergüenza”.

La banda atraviesa uno de los mejores momentos de sus cinco años de vida y cuentan con un apoyo que no puede ser más mejor: el video de Mi Almita circula constantemente por un canal de televisión local, los seguidores casi triplicaron su tamaño (con banderas y trapos propios) y tienen disco nuevo (posiblemente titulado Juego Y Dolor, con diez temas) que va a ver la luz en febrero del año que viene que se las promete como metedero de hits dulcemente pegadizos.

Terminan de conectar todo y, sentados con una pequeña luz iluminando sus cabezas, empieza el ensayo de la banda, por las tardes salteñas veraniegas. Hacen una pausa y se ponen a hablar un rato.

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Básicamente, ¿cuál es la idea del nuevo disco?

(M): Cuando hicimos el primer disco nos faltaban los temas fiesteros, y un poco la idea del segundo disco es justamente tener mas fiesta, que los temas complementen con lo que ya teníamos.

(A): Armar fiesta con temas propios, la idea es esa: armar fiesta pero con temas propios, por que nosotros antes armábamos mucha fiesta pero con covers de los Cadillacs, Pericos, Manu Chao y todo eso. Yo escucho los dos discos y escucho que el primer disco es como un poco más duro, o sea, a nivel emocional, a un nivel de las letras es como que es más revolution y menos romántico. El segundo disco tiene más canciones románticas.

¿Cómo fue el proceso de grabación disco?

(A): Lo grabamos en 5 días en el mes de Septiembre. Nos instalamos en una Casa-Estudio de Tartagal, casa que la teníamos para nosotros solos por esos días. Fue muy rápido el proceso del disco. Yo quería grabar un disco para el año que viene, y al mismo tiempo miraba que faltaba mucho para que pase un año. O sea, a mi me gustaba la idea de que la banda tenga 5 años de vida y dos discos, pero 5 años y 1 disco significa que la cosa va lenta por que lo normal es que saqués un disco cada dos años por lo menos.

(M): Limamos esos cinco días ahí, lo pasamos espectacular. Estuvo re lindo, te hacían cagar los mosquitos pero lo pasamos bien igual (risas).

(A): Lo bueno es que lo terminamos muy rápido. Lo más loco es que vos te planteas “llego a tener un estudio como este, saco temas como pan caliente” y a un nivel profesional.

(M): Ahora el sonido del segundo disco con el primero es increíble la diferencia, ahora el segundo suena mucho más de verdad, más de disco

Charlie (C): Suena impresionante, el primero suena muy bien pero el segundo es…es un amor.

(A): También la diferencia con la grabación del primer disco es el lugar en el que se lo hizo: Los aparatos que teníamos eran todos de muchísima mas calidad que los que teníamos antes. O sea vos hablabas por esos micrófonos y tu voz sonaba como mejor. Cuando vos empezás a escuchar te das cuenta, y todavía nos hace falta crecer una banda, porque por ejemplo escuchás el sonido que puede llegar a tener Juan Luis Guerra, Carlos Vives, eso está loco. Vos ponés un disco de Carlos Vives en unos parlantes zarpados y notás una diferencia impresionante de sonido.

(M): Encima, antes de ir a dormir, nos poníamos a ver video clips por una hora para inspirarnos. Videos de todo, de bandas en general, y de ahí también íbamos sacando ideas, de todo.

(A): Nos inspirábamos en el sentido de que decíamos “tenemos que llegar a ser una banda así, con una formación impecable, en un escenario de la puta madre y todo tocando con instrumento de primera” Eso es lo que a mi me ayuda cuando me pongo a ver los videos

¿Videos de qué tipo de bandas?

Oscar (O): Es que hemos visto muchísimos de bandas, por ejemplo de salsa, en donde toca Sandoval, o sino de Juan Gabriel, algo muy variado.

(A): Claro, por ejemplo agarrábamos y elegíamos “Los Lirios Colombianos”. Listo y nos veíamos un recital de ellos.

¿Cuándo comenzaron a idear los nuevos temas?

(C): A comienzos de este año, principios por ahí. Dijimos para este año tenemos estos temas.

(A): Es que lo que pasa es que nos colgamos mucho con el primer disco, ese fue lo que provoco la demora. O sea el primer disco fue, bueno, el primer disco digamos. Además que fue muy lento el proceso de grabación.

(M): Me acuerdo que teníamos turnos de grabación cada tres semanas, y por cada semana dos horas.

(A): Cuando terminamos de grabar el disco yo ya tenia cuatro o cinco temas de los nuevos que ya los estábamos tocando, y bueno, después metimos un par de temas más.

(M): Pero estuvo buena la idea del segundo disco porque nos dijeron “hay para tal y tal fecha turnos para grabar” y teníamos 2 semanas y faltaban cerrar los temas, así que dijimos “agarremos y nos pongamos a laburar como locos” y así fue: faltaban cerrar algunos temas en el disco y lo terminamos cerrando en esas dos semanas, fuimos, lo grabamos y listo.

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Durante esos cinco días de encierro en Tartagal, ¿sintieron algún crecimiento a nivel personal?

(A): Yo creo que si hay algo que tiene la banda es que tenemos mucha armonía y no nos mezclamos tanto. Viste que por ahí una pareja no funciona porque el vago está todo el día con la mina hasta que la mina te rompe los huevos. En cambio en este grupo cada uno hace de la suya: nos juntamos dos o tres veces a la semana.

(O): Aunque por ahí nos juntamos en la casa del Andrés o en la de Miqueas. Es decir, compartimos algo.

(A): Es así pero es como más profesional la cosa. Ya no es como una banda de garaje por ejemplo que está todo el día junta.

(O): Es como que nos mentalizamos a tratar de invertir nuestro tiempo para que produzca algo en concreto.

(A): Por lo general el día que tocamos no ensayamos

(O): Ensayamos un día, o dos días antes pero nos juntamos para estar juntos. No es que caemos por separado cada uno, la idea es juntarnos e ir juntos a las tocadas.

Son una banda que se caracteriza por hacer mezclas de ritmos que a veces pican desde sonidos andinos hasta tropicales, ¿cómo ven esa cuestión?

(O): En realidad ya viene desde el primer disco, porque es como que queremos mostrar las raíces, o sea cosas de acá.

(A): En realidad en el primer disco era muy reggae y era como que éramos una banda de reggae. Pero después a la hora de componer y esas cosas ya el cuerpo te dicta esas canciones y son esas melodías y cuando las tocamos nos decimos “che pero esto es un ritmo que se parece a un huaino”

(M): Claro yo por ejemplo no conocía mucho folklore, y ahora que estoy tocando me doy cuenta que me gusta. El hecho de hacer estos temas así fusionados es bárbaro, la sensación de decir “Bueno, estoy tocando con la banda ritmos que me gustan”.

(A): A mi me pasa lo mismo.

(O): Y es que todos los temas de acá de América, Sudamérica o Centroamérica tienen casi las mismas raíces africanas. Por ejemplo en Bolivia todo lo que es saya, los cascabeles todo eso son símbolos de cadena de los esclavos africanos.

(A): Ellos mismos dicen en su saya “Vamos a bailar la saya afroboliviana”

(O): El reggae también tiene influencia africanas, y en Cuba también.

¿Están satisfechos en su totalidad con el nuevo disco?, ¿encuentran alguna relación directa con el primer trabajo discográfico?

(A): Yo digo que este disco está justito

(M): El primer disco es como que pareció cortito. Yo cuando lo escucho pienso “pucha, ¿porqué no hay más temas?”

(A): Pienso que el primer disco está bien porque es como abrir las ventanas, decir “a ver qué onda, acá está esto”.

(O): A parte marca una época cada disco, y el tercer disco va a ser mejor, porque siempre uno pretende que lo próximo que va a hacer va a ser mejor y a eso vas a apuntar. Y siempre tenés que verlo de una manera como que marca un estado, una época, un momento.

(A): Por ejemplo en el primer disco tenés el baile del mono o algo más revolution como Melena Babylon y Niño Aturdido. A mí como compositor me pasa que eran etapas que estaba viviendo en ese momento: había conocido el cucumelo y le estaba metiendo mucho al cucumelo, después también sentía que tenía una cosa contra el cristianismo y todas esas cosas. Entonces es como que hacía una canción y lavaba mi corazón, o todas las ideas que tenía en la mente. Terminaba de escribir una canción y pensaba que ya estaba más tranquilo, porque pude expresarme, lograr compartir eso que yo sentía adentro, y ponerlo a merced de la gente que lo quiere escuchar. Este segundo disco me agarró ya en otra época, pensando en otras cosas y pienso que eso se va a ir reflejando con los años.

(O): A parte uno va creciendo como músico, como compositor, como persona, a aparte de las relaciones que mantenemos como compañeros de banda.

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Proyectos de la banda en un plazo futuro…

(A): Una de las cosas que surgió como una propuesta es que paremos de tocar este enero y volver en Febrero a hacer un teatro. O sea guardarla a la banda: tratar desde trabajar en fiesta privadas, en eventos, en donde la banda esté dentro de todo resguardada ante el público y trabajar a full mediante mails, mandar todos los temas, esa es la onda. Entonces de acá a dos meses vamos a poder hacer un evento copado. Y si hacemos algo vamos a tratar que sea medio under….

(C): Una producción cibernética…

(M): La expectativa de la banda es seguir creciendo, tocar en lugares más importantes.

Tienen la tocada en La Caldera del Rock en su segunda edición y también se aproxima un festival grande en Tucumán, ¿no hay planes de presentarse a participar para allí también?

(A): Tenemos que ir al Rock Del Valle, somos unos buenos representantes de Salta. Para eso nos estamos preparando, para representar a Salta. Ayer una mina de Santa Fe me dijo que estaba muy orgullosa de que Mi Karma González sea de Salta y que nos iba a promocionar por la radio y todos lados.

(M): Yo por ejemplo lo que hago cuando viajo es llevar siempre discos, para dárselo a los turistas, para que se distribuyan de esa manera.

¿Qué les significa tocar en MKG?

(A): Para mí la banda es mi vida, en estos momentos la banda es mi vida. Yo estoy un 100% dedicado a la banda.

(O): Yo creo que esto ya pasa a ser una inversión de un valioso tiempo. El tiempo ya no vuelve, y por lo tanto tenemos que pensar en el futuro. Lo que hacemos es componer, tratar de grabar, de figurar en Sadaic, de salir.

(A): A parte yo también empiezo a sentir el compromiso de decir, por ejemplo en el primer disco con la canción del Cucumelo resulta ser que ves a chicos de 4 años bailando el baile del mono, o a pendejos de 9 años que me dicen “che, ¿y el cucumelo, qué es el cucumelo, me gusta el cucumelo?” Ahí recién es como que me cayó la ficha y me dije “no es que hacemos música para los vagos, que se cagan de risa y siguen a la banda”. No, acá pasa algo más importante: lo está escuchando un pendejo de 9 o 10 años y creo que no está en la edad suficiente como para empezar a entrar en el mambo ese de las drogas – que no está mal – pero simplemente que no está en su determinada etapa. A un chico que tiene 4 o 5 años le decís que existe Papa Noel y le generas la imaginación para que no pierda la chispa. Por eso es que me sentí comprometido con eso y me dije que vamos a enfocar las cosas desde otras cosas. Por ejemplo los hijos de Charlie se saben los temas de la banda, su hija tiene 4 años y anda cantando Mi Almita

(C): Mis hijos llevan el disco de la banda al jardín…

(M): Lo loco es que a los chicos chiquitos les gusta la banda, o sea, le pasa a Charlie como a mí y a Andrés también nos pasa con los sobrinos, que se saben el orden de los temas y todo eso.

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¿Qué opinan de la creciente movida actual en lo que respecta al Rock Salteño? ¿Tener a un público folklórico y cumbiero que abunda perjudica el desarrollo de una banda rockera salteña?

(A): Todo bien. Pienso que la música no tiene competencia. No podés ser tan egoísta de querer que todos escuchen tu música. Yo siempre dije que el día tiene 24 horas y vos podés escuchar lo que querés en ese periodo, cada música tiene su momento.

(C): Lo que está bueno es que todos conocen a la banda y nos respetan a un nivel musical, o sea saben que sonamos bien más allá del estilo y si te gusta o no la banda, y eso está buenísimo porque ven tu laburo hecho y es un reconocimiento a lo que hacemos.

(A): Pienso que el camino de tu banda lo va abriendo uno mismo. No podés decir que “como en Salta nadie escucha este género, mi banda no va a crecer” es como decir “como no está de moda el fucsia yo no me voy a poner algo fucsia” a pesar de que te guste ese color.

(O): En vez de decir eso hay que agradecer la ayuda que vos recibís de otras personas. Tenés que acordarte de los que te ayudaron en el momento que lo necesitabas.

(A): A parte está muy bueno ver que la plaza local te escucha el folklore y la cumbia, es buenísimo eso.

(O): Y nosotros tratamos también de hacer una fusión del folklore con la cumbia a nuestro modo.

(C): La gente escucha hoy en día te escucha de todo. No es como antes, antes vos escuchabas rock y si llegabas a escucharte una cumbia te ponían en una cruz.

(A): En cambio ahora vienen Vicentico y Calamaro y te meten una cumbia. Algunos nos dicen “che vos sos reggae, ¿porqué hacés cumbia?” Y nos ponemos a pensar en la Bersuit que hace punk, ska, reggae, cumbia, hacen de todo; escuchás a Calamaro y el vago tiene discos de tango, canta folklore, canta lo que se le viene a la cabeza. O sea, pienso que encerrarte en un solo estilo es muy limitado, porque podés pasar por muchas melodías.

(O): Lo que nosotros hacemos es un reflejo del medio ambiente de donde vivimos, lo que escuchamos todos los días.

(A): También pienso que esto tiene que ver con la vejez, que ya tenemos un tramo recorrido cada uno. Porque seguramente en su etapa todos agarramos y nos encasillábamos un tiempo en cada género. Yo empecé con el folklore, después me fui a las baladas y después al hip-hop, entonces me decía a mí mismo “sos medio cualquiera porque te gustan las baladas y el hip-hop” y después escuchás a artistas que mezclan las dos cosas, por ejemplo Eminem, y hacen un golazo. Es cuestión de meterse a husmear, hay que mezclar nomás, y si está lindo lo fundamental es tener una linda canción más allá de todo lo demás.

Y ahora sí se acomodan de vuelta para la calle y empiezan a irse de la sala ubicada en el centro salteño. Se saludan entre ellos, me saludan y saludan a los que no están mediante bromas. Algunos se van a trabajar y otros no. Miqueas quiere conseguir vuelto para cargar gas y Andrés carga su guitarra en los asientos de atrás de su auto. Carlos y Javier se van a trabajar y Marcos junto a Oscar desaparecen al mismo tiempo con Andrés. Tocan en una fiesta el fin de semana y la caravana sigue hasta la presentación en enero.

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