Coberturas

Nonpalidece en La Mega

La banda oriunda de Tigre visitó por segundo año consecutivo nuestra ciudad. Como siempre, RS estuvo ahí para contarte que pasó.

Fotos de Violeta Gil / Foto nota Eduardo Pece Archivo


A riesgo de caer en un exceso de autoreferencialidad, debo comenzar este relato con una linda anécdota. Y así, mi memoria viaja hasta 2003, cuando en el viejo Zeppelin (cuando era una rockería y el gran Corbata era mozo), tocó Karamelo Santo. Era un 16 de Noviembre creo… Ese día –o quizá fue poco después, que más da-, Lucas Villafañe, tecladista de la banda lucía una “que remera”. Decía: NON – PALI – DECE, el fondo era rojo, y cada fragmento ocupaba una línea.

 

Recuerdo que se la quise comprar y Lucas no me la quiso vender, pero más allá de esa anécdota, la curiosidad me llevó a descubrir esta banda. Tenían en la calle sólo un disco, Dread al control, y se aprestaban a sacar, por 4k Records, sello de Mario Pergolini, el disco que los hizo conocidos a escala nacional: Nuevo día. Escuché mucho ese disco, luego no tanto. Después vendría un acústico, un par de discos más y una historia de crecimiento hasta llegar al punto actual, donde son, junto a Los Cafres y Dread Mar I, los números más convocantes de la especie.

 

Y esto último nos permite apreciar comparativamente el show de anoche, porque en los últimos dos años, además de las mencionadas, también nos visitaron Gondwana y Resistencia Suburbana, entre otros grandes exponentes.

 

Comienzo con una idea: el show de anoche fue de lo mejor que vi en cuanto a bandas de Reggae se refiere, de verdad, por encima incluso de Los Cafres.

 

Y vamos… El show comenzó tipo 21.15. El público se congregó tibiamente desde las 19 hs, y fue cuando dieron puerta, tipo 20.15 que la monada salió de K-Sa Tomada (reducto donde se junta el público reggae local), y recién ahí pudimos ver la magnitud de la convocatoria… Mucha gente, de entre 18 y 25 años sobre todo.

 

Abrieron con una intro, Zion Gate, luego un fragmento de «No, no, no», y el público se vino abajo con «La Flor», cantando el tribunero “y dale dale Nonpa…”, luego vendrían temas del último disco y otros que a esta altura son clásicos de la banda: «Tu recompensa», «Ay no!», «Abre tus ojos», «Dame luz», «Revolución» (en medley con Kenyatta), entre otros. Habría tiempo un tributo a Marley, cuando tocaron «I shot the Sheriff». El show duró una hora diez, muy compacto, tema tras tema solo interrumpidos por algún agradecimiento. Y luego, si, vino una avalancha de bises, varios temas, mas de los de rigor, destacándose «Reggae del Universo», y repitiendo, como despedida, y a pedido del público «La Flor».

 

Debo destacar el sonido, estuvo muy bueno, muy claro, se escuchaban hasta los mínimos detalles de percusión. Y si, la banda suena muy ajustada, con un claro equilibrio entre un sonido roots muy tradicional y sonidos muy modernos, como cuando en «Ay no!» le pusieron el Auto-Tune a la voz del cantante (los que no entienden lo que digo, escuchen «One more time» de los Daft Punk… ese es el efecto), o cuando el violero abandono la Stratocaster y disparó secuencias desde su Apple.

 

La corporalidad de la banda sobre el escenario es otro punto importante, desde la vestimenta, los bailes del cantante o el meneo del bajista y hasta por qué no, las miradas del violero de la izquierda, como buscando constantemente la presa. La iluminación también tuvo lo suyo: pude apreciar como el iluminador disparaba las luces con una sincronización e intención realmente muy precisas.

 

Párrafo aparte se merece el cantante, un tipo que sobre todo desbordó y contagió alegría. Bailó, saltó, hizo cantar y se entregó todo el tiempo a la gente. Incluso, tuvo un gesto con RockSalta cuando en medio de los bises hizo subir al escenario a la Viole, nuestra fotógrafa, para que tome unas fotos exclusivas desde arriba del escenario (Gracias Néstor!!!).

 

Realmente pudimos apreciar un show de primer nivel, de una de las bandas que mas vienen creciendo en los últimos tiempos, y con la cual, ayer quedó demostrado, el público salteño tiene mucho más que buena onda…

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