Entrevistas

Los pasos caminados y los que vendrán

Santuario acaba de editar 13 golpes en el frío, su nuevo disco, producido por Andrés Giménez. En esta entrevista, sus integrantes hablan del pasado, el presente y el futuro de un proyecto que ya lleva más de quince años.

Por Pablo Choke Torramorell y Diego Maita López

Se dispara una foto, una de las tantas de la sesión, y todos corren a colgarse de la fotógrafa para ver el resultado. En un primer plano abierto está EstebanFiruAgüero (voz principal) mirando fijamente el lente de la cámara, mientras extiende su brazo derecho y finge que está a punto de agarrar el cuadro de la imagen. A su lado posan Hernán Bass (guitarra y voces), Fernando Gatto (bajo) y los hermanos Paula (coros) y EduardoCucaZenzano (batería). Todos parecen estar contentos y empiezan a hacer bromas entre toma y toma. “Acá parecés un reggaetonero”, le dice Cuca a Firu, e inmediatamente arrancan las risas. Otra broma más, en este caso de parte de Hernán, y de vuelta el mismo resultado. Ríen ellos, y también nosotros. En ese clima distendido y relajado realizamos la entrevista con Santuario, la banda de heavy metal más reconocida e importante de Salta y el NOA. Y “relajados y tranquilos” son las palabras clave para el desarrollo de esta nota, pero principalmente para el desarrollo y el aguante del grupo en estos quince años y monedas que llevan juntos sobre escenarios, estudios de grabación, bares y casas de familia. 

Durante los primeros pasos de la banda, en 1995, cuando eran músicos under que solamente tocaban en movidas del palo, fueron reuniendo a los primeros metaleros de pura cepa de Salta. Sus últimas actividades los encontraron encerrados en un estudio de grabación, ultimando detalles de un disco que “va a revolucionar el rock salteño”. En toda su carrera, Santuario ha ido escalando la escena rockera y otorgándole profesionalización a su propuesta con el transcurso de los años. En 2004 editaron Las Alas De La Libertad y Nuestro Refugio, su primer CD; y con “Entre sueños” (el corte de difusión, que tiene uno de los primeros videoclips del rock salteño) llegaron a la TV nacional, pasando por el escenario del Cosquín Rock en 2005 y brindando shows que cada vez se fueron haciendo más esperados por su público.
Hasta antes de 2006, la banda tenía un formato de cuarteto con Firu en voz, Hernán Bass en bajo, RobertoDinovoPúas en guitarra, y Cuca en batería. Después llegó el alejamiento de Púas y Hernán pasó a convertirse en el guitarrista de la banda, quedando a cargo del bajo AntonioTonoPrevedt (actualmente miembro de Ey Paisano!) que fue suplantado por el actual bajista. Como todo grupo, Santuario también tenía invitados al momento de tocar, como Paula, la hermana del batero que oficiaba por ese entonces como una “constante” que aportaba la esencia femenina a las melodías hasta que formalmente terminó incorporándose como otro miembro más. En esta entrevista, los músicos hablan de su historia, del paso del tiempo, las evoluciones, las situaciones críticas, la escena metalera de Salta y de lo que vendrá.

– Teniendo en cuenta los cambios en la formación a lo largo de la carrera de la banda, ¿hoy en día, aún les queda algo cuando miran para atrás en relación a la partida de los anteriores miembros, como por ejemplo Roberto Púas?
– Hernán: Para mí todas las partidas fueron un tanto traumáticas, pero se cerraron en el momento en que conseguimos otra gente que nos pareció adecuada. Cerramos filas entre los que nos quedamos para decidir seguir apostando por este sueño. Nosotros con Roberto estuvimos más de diez años. Ver que muchas bandas contemporáneas a nosotros a un nivel local e inclusive nacional tuvieron muchísimos cambios de integrantes era una gran fuerza interna que nos motivaba a seguir manteniéndonos más de diez años con la misma gente.
Conocerte, estar, hay un montón de cosas que pasan como músico. Cómo te vas conociendo con otros, y cómo reaccionas. Como un equipo que juega mucho tiempo junto, hay cosas que salen de taquito. La partida de Roberto fue traumática, fue toda una cuestión de plantearnos cómo íbamos a rearmar el equipo para seguir adelante. En ningún momento pensamos en dejar la banda por su ida y, entonces, si bien nos generó cierto hueco, una vez que reubicamos el equipo decidimos seguir adelante. La salida de “Tono” Prevedt también fue traumática, básicamente porque fue un accidente en el cual sufre la amputación de un dedo. Fue feo después de haber estado trabajando tan fuerte con él para que aprenda los temas, para que sume su sonido al sonido de la banda, porque realmente queríamos que tenga voz y voto en la banda, que pueda participar dentro de la composición. Estábamos ansiosos de un integrante nuevo que nos aporte esa sangre nueva, ese bagaje de otros conocimientos y fue muy triste para nosotros que de un momento para otro no esté.
– Paula: Y esas partidas como que te dejan grietas.
– Cuca: Y sí, pero creo que para las idas de los músicos, tanto de Dinovo como de Tono, fue muy bueno mantener la calma y tratar de analizar cuál iba a ser la próxima jugada que haríamos para mantener consolidada la banda. Además de que existen problemas que son externos, como el de plantearse quién podía ingresar a la banda en una época donde en Salta no había muchos músicos. Hoy sí, yo creo que la plaza es mucho más grande, pero en los momentos en que se fueron los dos integrantes no había muchos nombres dando vueltas. La agenda era muy acotada y era problemática, pero sin embargo, cuando se va Tono y con el ingreso de Gatto, nos volvimos a consolidar. Paula ya entró como integrante, no invitada, sino fija a la banda y lo bueno fue eso: mantener la calma y tratar de pensar para adelante.
– ¿Es lo mismo no separarse a estar por inercia? ¿Por donde pasa la motivación para seguir?
– Cuca: Tiene que ver con pensar en los años que teníamos encima. Yo creo que ése fue un buen aliciente internamente para la banda. Quizás, si hubiésemos sido una banda más joven en años y no hubiésemos tenido un currículum más o menos importante (que es lo que creemos que somos como banda) por ahí hubiese sido peor, hubiese sido más diluyente. Pero uno de los alicientes fue ése, el tema de pensar para atrás lo que habíamos hecho y que no es tan fácil dejar para atrás todo eso que hicimos, tanto los discos, como las tocadas, y los años que llevamos juntos. Uno piensa para atrás y se pregunta “¿cómo vamos a dejar esto así como está?”.
– Firu: Las motivaciones son principalmente las vivencias que pasamos, conocimos y que nos hicieron tan amigos, más allá de lo lindo que hacemos todos: ellos que componen, como Cuca que hace las letras. Es algo tan lindo que no te podés ir más allá porque hay algo más fuerte que nos une. Para mí es la cuestión de la amistad y la música, es increíble. Y otra cosa: tenemos tranquilidad. A veces dejamos pasar un tiempo, nos juntamos, no nos abatatamos ante los problemas. Dejamos pasar un tiempo, vemos si se puede, porque cuando se fue Roberto buscamos un montón y pasó bastante tiempo; creo que pasó más de medio año entre que Hernán pasa a la viola y empieza a sacar los temas, los arreglos. Hasta buscar un bajista, pasó más de un año.
– Más allá de la tranquilidad ¿cuál es la diferencia entre el Santuario de la vieja época y el Santuario actual? ¿Se ven complacidos, sienten que se superaron o que les falta algo?
– Firu: Hay una cosa sencilla que te digo: ahora Santuario viene para hacer revolución, viene con un buen disco, viene con movida. Vamos a hacer tocadas, vamos a hacer cosas diferentes y eso es bueno, da muchas motivaciones. Por ejemplo, yo no ensayo con los chicos, vengo a ensayar cuando tengo que tocar, ensayo dos veces. Pero es otra cosa ahora. Vos tenés que rendir y dar el cien por ciento a un disco que está mucho más allá del cien por ciento. Buscamos la tranquilidad y el tiempo en componer, grabar, y que Paula también entre al grupo, se afiance y ponga sus ideas.
– Paula: Creo que estamos en un punto de crecimiento importante. Desde que entré a la banda vi ese crecimiento que se daba por un lado en el espacio que tiene cada uno, a nivel de de composición libre. Es decir, cuando los chicos me dicen “Bueno Pau, dejás de ser invitada y pasás formalmente a formar parte de la banda”, me dieron ese espacio donde me dijeron “bueno, vos ahora entrás a componer también, y a generar y a crear”. Es una manera de exigencia que a nivel interno nos hace pensar que no estamos haciendo papa, y que acá no hay un director de orquesta: cada uno tiene un espacio en donde hay esa exigencia interior de crear, generar y laburar para llegar a un determinado punto. Personalmente, desde que entré a la banda hasta ahora, pienso que crecí bastante. Cuando entré manejaba un registro mucho más bajo, me costaba muchísimo llegar más arriba, pero dado ese espacio de creación dentro de la banda, es que yo misma me fui exigiendo también. Creo que la banda, a lo que era quince años atrás, creció más debido a que siempre estamos exigiéndonos y formándonos. No es lo mismo cinco años atrás que ahora.
– Cuca: Ahora estamos más gordos y pelados (risas).
– Firu: Quizás todos los lectores nos van a entender a nosotros recién cuando escuchen el disco nuevo. Van a decir “sí, Santuario cambió, hay algo nuevo, ahora entendemos la entrevista”.
– Hernán: Si, se ha hecho mucho foco en lo estrictamente musical y creo que lo que más hemos ido aprendiendo las bandas que somos más longevas, es el hecho que no es solamente musical. Acá no hay una estructura formada para el rock, entonces básicamente tenés que aprenderla vos. No sólo hemos crecido en lo musical sino que nos hemos hecho un poco más responsables en todo lo que tiene que ver con la propuesta de la banda, desde lo visual, desde mirar los shows, tratar de mirar el tema de las fotos, y hemos ido creciendo. Vamos viendo cómo el medio se ha ido profesionalizando de a poco. Ahora hay gente que va y hace buenas fotos para las bandas sin que nadie les pague una moneda, pero van y buscan y aportan a ese crecimiento de la escena, y nosotros también tratamos de ir mejorando en todo eso, en todas las cuestiones que tenés que aprender acerca del show business. Cuando empezamos, solamente nos interesaba la música, básicamente creíamos que era tocar y listo; con el tiempo aprendés que no es sólo eso. Una banda representa un montón de otras cosas en las cuales vos mismo tenés que hacer tu propio merchandising, tenés que conseguir la gente para la puerta… o sea, nosotros hemos aprendido a producir nuestros propios shows una vez que hemos tenido varias situaciones frustrantes. Eso también nos llevó un aprendizaje, que creo que es importante y que las bandas van haciendo de a poco y a medida que van tratando de generar un espacio y una huella en este medio del rock de acá.
– Pregunta para los tres miembros fundadores: con quince años en la espalda, ¿sienten el peso de ser una banda histórica o no les cae la ficha todavía?
– Hernán: Particularmente no me cae mucho la ficha de los años; no llevo contabilizado el tiempo históricamente. Siempre me ha interesado más ponerme a hacer cosas que ponerme a contabilizar fechas, años, si soy un histórico o no lo soy. Eso se da más por el reconocimiento de mis pares. Cuando empezamos, con Perro Ciego o Los Kuervos no nos dábamos mucha bola, éramos todas bandas como medio nuevas y con el pasar de los tiempos vas viendo que hay gente que entra en el rock y se va, entran y salen, y vas reconociendo a los que se quedan, a los que siguen estando, a los que siguen peleándola, a los que siguen tratando de sacar discos y de hacer cosas, estar en la movida. Y empieza a haber un reconocimiento entre nosotros. Creo que vamos generando una cultura de rock, vamos generando una escena, pero te cae la ficha más bien por eso que por muchas otras cosas.
– Firu: Generalmente las bandas se arman, se desarman, tienen un tiempo. Santuario llegó a este punto que es lo que estamos haciendo ahora. De ahí empezamos a tener vínculos con otras bandas, como Los Kuervos, Perro Ciego, y entonces ya de ahí nos vieron de otra manera, porque generalmente el metal es extremo y medio “cabeza” al mismo tiempo. Ahora somos una banda donde a veces te dicen: “che, ¿Cómo se pueden tolerar tantos años juntos?”. Y no sé, es la música que nos une, la amistad y seguimos para adelante, como así también están los chicos de los Perro Ciego, que son increíbles ellos también, una banda de años y van con todo.
– Mencionaron el paso del tiempo, los cambios y también el género que hacen (o hacían) ¿Podemos seguir encasillando a Santuario dentro del metal extremo, al menos dentro de alguna de sus variantes?
– Hernán: No hay una búsqueda compositiva por tratar de pertenecer o estar enrolado en algo; yo no me siento un músico metalero. Básicamente me siento un artista y me expreso en diferentes formas, entonces el rótulo, o como te lo acomoden viene más de afuera hacia adentro. Vendrá de los críticos hacia lo que hace la banda que desde la banda decir “no, este arreglo no lo vamos a poner porque no es estrictamente death metal melódico y no va con lo que nuestro rótulo dice que deberíamos tocar, sonar”. Sí, hubo un momento justamente en las composiciones que por ahí nos planteábamos de decirnos “che, este arreglo, no está dentro…”, pero asentíamos que es nuestra música, es nuestro arte; por lo cual lo hacíamos. Y si la gente lo toma, todo bien, y si no, bueno, tienen todo su derecho.
– Hoy se ve la ausencia de ese público extremo de los comienzos. ¿Cómo ven la relación de la banda con esa escena metalera under? ¿Se sienten respetados?
– Firu: Yo no considero que Santuario haga un death metal melódico; tiene algo, que quizás son la voz gutural, pero después, tiene arreglos increíbles de otras cosas, entrando a la faceta del rock n’ roll. Pero así también como nosotros cambiamos, así cambia la gente, porque hay mucho público también que se fue. El público en general del heavy metal cambió, creció, tuvieron sus responsabilidades, familias y dejaron a un lado la campera de cuero. El público que había antes no está ahora, y bueno, tiene sus razones, y los respetamos. Porque también, uno se hace metalero porque sos un pendejo, y sos rebelde, por todas esas boludeces, pero cuando vas creciendo te van cambiando un montón de cosas. Hay mucha gente que se va de esto, y así pasa con el público de Santuario, con el público de Perro Ciego, con muchos públicos. La gente se dice “bueno, a mi me gusta la banda pero ya no la voy a ver porque tengo otras responsabilidades, otras cosas. Todo bien con ustedes pero ya no los puedo ir a ver por el trabajo, porque tengo que ver a mi hijo, o porque mi mujer se va a quedar sola”, cosas así, viste. Cuando empezamos éramos pendejos, y ahora tenemos 35 y bueno, somos gente grande, con familia y todo lo que eso implica.
– Hernán: Hay muchos análisis que se pueden hacer; entiendo que sí, hay mucha gente que dejó. El metalero suele ser bastante militante, de ir a los recitales, de estar. Es toda una cuestión social, es importante relacionarse con los otros metaleros, con los otros que están, entonces los recitales tienen toda esa mística. Pero bueno, también hay un momento donde crecés y tenés otra responsabilidad y no podes hacer esa militancia, ya te quedás escuchando en tu casa, escuchás los programas de radio, participan desde otra manera y así también va surgiendo otra generación que está en edad de ir y estar. Esa generación nos ve un poco como unos dinosaurios del rock, digamos, y por ahí les quedamos un poco lejos porque tienen ese respeto hacia nosotros. Yo, de toda la gente con la que hablé, siento que hay un respeto, que los pibes tienen un respeto por Santuario, pero tienen otras cosas más cerca, otras bandas chicas a las cuales hacerles el aguante, otro tipo de festivales, y también como que se hizo toda una idea acerca de Santuario: nos podés ver en un festival con un sonido grande, un festival como La Caldera Del Rock. Ahí notamos cierto malestar por parte de alguna gente que te dice “ustedes deberían ir y tocar en los festivales más rústicos, sea en el patio de una casa, o lo que sea, pero acercarse de nuevo a la gente que los vimos nacer”.
– ¿Y por qué no lo hacen?
– Hernán: Básicamente no lo hacemos porque tampoco hay invitaciones, no hay un pibe que se acerque a decirnos “che, yo quisiera que toquen, esto es lo que realmente yo puedo dar, de corazón”. Porque también nos pasó de tocar en situaciones paupérrimas, en donde vos sabes que hay un productor que sí se está llevando una guita y no le pone a la gente lo mejor que puede. Entonces, a muchos de esos recitales vas sin cobrar, vas de onda, y por ahí dejás de hacer cosas en el laburo; vas, gastas en transporte, ponés tus instrumentos y vos sabés que hay un productor que se está llevando una moneda, y que no respeta tu trabajo. Si hubiera una propuesta real, de alguien que diga “mirá esto es lo que puedo y me encantarían que ustedes vayan”, cambiaría la cosa. Igual, nosotros también estamos en un camino de tratar de profesionalizar a Santuario, y estamos tratando de ir a shows grandes y que nos puedan pagar un caché, porque es mucho tiempo, mucho esfuerzo que tenemos invertido en la banda, mucha guita en equipos, en cosas que siempre han salido de nuestros bolsillos, nunca salió de otro lado.
– ¿Cómo ven el ritmo de la banda en estos días? ¿Sienten que tienen algún ritmo distinto al de antes por estar preparando el nuevo disco?
– Cuca: Por ahí la agenda de importancia de la banda siempre cambia alrededor en lo que uno tiene pensado a corto y mediano plazo. Actualmente estamos valorando mucho la cuestión del disco. Y por eso es que no pensamos que sea importante tocar aunque sea verdad que hay que ajustar un poco a la banda y hay que tratar de volver a ciertos ritmos que tuvimos en años anteriores. Por tener ese ritmo es que tuvimos huecos, más que nada una serie de detalles que tiene que ver con músicos que se fueron de la banda.
– Hernán: La idea es tratar de tener un ritmo más como el de una banda normal: sacás un disco, hacés una gira, estás un año y medio presentando ese disco. Luego te encuevás, te ponés a grabar otro disco y en dos años sacás otro disco y así. O sea, tenemos muchos años en carrera y poca producción discográfica: quisiéramos poder emparejarnos con lo que hace cualquier banda. Un disco tiene una vida útil, Las Alas de la Libertad… excedió por mucho su vida útil, tanto así que tuvimos que sacar un EP para la gente que nos pedía material nuevo (Cruzando la marea, de 2008). Ahora tenemos un gran disco en puerta y vamos a tratar de que nos lleve a un nuevo escalón de calidad, de crecer parejos de acorde al estándar que generemos con el material nuevo.
– Paula: Este disco nos llevó mucha sangre a nivel interno de la banda: hubo mucho laburo a pulmón. La guita salió toda de nuestro bolsillo y eso también hace al ritmo que tenemos como banda: ¿De dónde sale la plata? Si no laburás no podés generar plata para invertirla en el disco. Si pensamos en las tocadas en vivo es como que toda tu energía se va para otro lado: o nos dedicamos entero al disco o lo alargamos más tiempo y seguimos tocando en el medio. Nos preguntábamos mucho qué hacer porque Las Alas… se estiró mucho y los más viejos en la banda sentíamos la necesidad de salir con material nuevo.
– Cuca: Uno va haciendo un parangón con las demás bandas de acá, porque es imposible no hacerlo. Siempre a modo de chiste menciono a Daniel Tinte, porque la verdad que es impresionante la producción musical que tiene el tipo (N. de la R: saca un disco por año desde 2005) Uno se compara positivamente porque quiere reestructurar a la banda y ponerle otro ritmo y darle otro ímpetu. Sino mirá a Perro Ciego, CalmaNiño, Gardenia o lo que antes era Luca Makonia: si no están grabando están haciendo videos, si no están haciendo videos están tocando.
– Mirando la escena local, han pasado quince años y ya no es la misma de antes. ¿Están viendo bandas actuales? ¿Qué es lo que les sorprende?
– Cuca: Desde hace casi seis años veo un crecimiento cada vez mayor en la escena y al ver esto sabemos que tenemos más posibilidades de insertarnos así como cualquier banda. Fijate, en internet están los Antena Rock, los Salamanca TV, Rock Salta; tenés la Radio Dínamo, Natura, FM La Plaza, la revista Rock Salta. Hay muchísimas cosas como para ofrecer a los músicos de Salta, para todas las bandas locales es importantísimo que esto se sostenga.
– Hernán: Creo que se fortaleció mucho la escena de bandas en el NOA. Se hace una especie de rock regional. Me gusta esa posibilidad de generar un rock regional y generar una escena fuerte y poderosa para no depender solamente de lo que pasa en Buenos Aires. Me parece que se va generando ya un sonido propio del norte que no tiene nada que ver con lo que viene de Buenos Aires. Y a ver si podemos dar vuelta la historia, de que de Salta salgan colosos en el rock sin que sean mirados como músicos folcloristas. ¿Por qué no puede salir un rockero que tenga la misma calidad que un folclorista si estamos en la misma tierra, tomamos el mismo mate, comemos el mismo bollo? Y en vez de estar tan esperanzados de pegar en Buenos Aires tendríamos que pensar en pegar en Chile, Bolivia: están mucho más cerca y si vos vas ahí no importa si sos del interior o no, sos argentino y eso basta.
– ¿Cómo ven al movimiento heavy local? ¿Se sienten los únicos representantes del heavy en Salta?
– Hernán: Hay movimiento, creo que ha aparecido la sangre joven. El metal estuvo un tiempo con pocos exponentes y ahora no. Somos referentes en cuanto a la longevidad porque no creo que hayamos generado una escuela a nivel musical. Es decir, que existan bandas que imiten o copien el estilo compositivo de Santuario. Por lo longevo es que somos referentes, pero el tiempo cambia y cambian los paradigmas. Por ahí los pibes de Gauchos De Acero nos toman como referentes, hay un aprecio ahí. La gente de Ater Silence también, los pibes de Viejos Leones, los Tommyknockers, los Todo O Nada… hay muchos. Creo que todavía no hay un referente local en lo musical en donde la gente copie la música y el estilo. Todavía Salta no ha generado un exponente fijo.
– Cerremos con un juego: piensen a qué banda o artista les gustaría invitar en un hipotético futuro show a tocar con ustedes y viceversa, quién o quienes les gustaría que los invite a tocar.
– Hernán: Quiero que me inviten a tocar los Perro Ciego, que ya me habían invitado para su cumpleaños pero estaba en Buenos Aires mezclando el disco así que no pude ir. Y me gustaría invitar a subir a tocar con Santuario a Pedro Cruz, un gran bajista.
– Firu: Rafael Vivas cantó “Frágil” en el primer disco y me encantaría que cante nuevamente con nosotros. Me gustaría subir a tocar junto a los Todo O Nada que, también ya me habían invitado a tocar pero no pude cumplirles.
– Paula: Mi sueño ideal, casi muy ideal: me gustaría tocar con la Sinfónica. También cantar con dos bandas que están sonando y me gustaron mucho, los Todo O Nada y los Tommyknockers.
– Cuca: Zapar con los Luca Makonia hubiese estado buenísimo. Lo mismo que con Anguila Macabra. Para invitar a subir con Santuario me gusta mucho como toca Gustavo Imperio, es un músico que pega con la banda. A la gente de Perro también estaría bueno tenerlos en escena con nosotros. Igualmente yo ya toqué con Perro pero no me enojaría tocar unas 132 veces más (risas).
– Gato: Me gustaría tocar o cantar con los chicos de Viejos Leones, me encantó esa banda. Y para invitado de Santuario estaría bueno verlo al Mecha, con alguna armónica donde sea.

Entrevista publicada en la revista Rock Salta número 5, de septiembre de 2011.

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