Entrevistas

Juntos y revueltos

Semilla Bucciarelli y Sergio Dawi estuvieron en Purmamarca, presentando SemiDawi. La vigencia del espíritu vanguardista de Patricio Rey en sus trabajos actuales, la música y la comentada reunión con el Indio Solari.

Fotos de Florencia Llompart

El dúo SemiDawi, compuesto por Semilla Bucciarelli y Sergio Dawi, quienes fueron respectivos bajista y saxofonista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, brindaron dos shows sumamente hipnóticos en Purmamarca. Ante un paisaje increíble sellaron su primera visita al NOA. Rock Salta estuvo presente y dialogo con ellos, analizando en la charla esta nueva etapa en sus búsquedas artísticas más la ineludible e interminable sombra de Los Redondos.

Formados en 2011 y con las ganas de mostrar esta nueva propuesta, SemiDawi salió a recorrer Argentina. Cada viaje cuesta pero lo hace posible el sumo cariño que le tiene la gente a los músicos, es profundamente irónico pensar que un “ricotero cabeza”, término asociado a lo cerrado y talibán del sonido patricio, este dispuesto a ver una propuesta tan arraigada en lo experimental como la del espectáculo Ambos a la vez. Show que trabaja con las propuestas sensoriales, la experimentación y la respuesta del público. No es un clásico recital de rock. De entrada el espectáculo es casi instrumental a pesar de los sampleos y mantras que salen de la voz de Sergio Dawi. Hay que reconocer de una buena vez, que el verdadero ricotero abraza lo nuevo, la jugada arriesgada esa que siempre realizaron Los Redondos cuando parecían imbatibles.

En pleno carnaval norteño a principios de febrero, este dúo pudo concretar dos shows consecutivos en la región, al respecto Sergio Dawi dice “Viste que es difícil venir al Norte. Para llegar al acuerdo aquí, que todo coincida, pasó casi un año. Y eso también por la voluntad de los organizadores, de estar acá presentes”. Las dos fechas se desarrollaron en el recientemente inaugurado Hostal Don Tomas, ubicado a un par de cuadras de la plaza central de Purmamarca. A la tarde y desde el café terraza donde se desarrolla la entrevista el paisaje agiganta la visita de este par de músicos que ya peinan canas.

Por su parte, Semilla destaca la facilidad de movimiento gracias a su pequeño número: viajan ellos dos y un par de asistentes. También se hace hincapié en la gran movida cultural que existe en el país desde hace unos años. Sergio dice sobre esto “En los noventa se borró todo. Desde la democracia hasta los noventa se hicieron cosas por una necesidad que se abrieron las puertas y esa primavera democrática dio la posibilidad de que mucha gente encuentre lugares y monte lugares para expresarse. Después, en los noventa, el menemato limpió con todo eso. Ya no estaba lo colectivo sino lo individual, y yo creo que esta es una época que se está como reactivando”.

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– Lo suyo está vinculado a una parte artística, no solo a lo musical. A buscar otras cosas.

– Semilla: Nuevos caminos. Si, totalmente.

– Dawi: En realidad otro lenguaje. Estamos tratando hace tiempo de caminar este lenguaje de la plástica hacia la música, y experimentar realmente, ¿no?

S: Ahora con la tecnología se puede hacer ese tipo de cosas. Y lo interesante es que sea en un tiempo real, que todo lo que hagas se haga en tiempo real, no disparar videos. Que también está bien, eh.

– ¿Cómo se les ocurrió este formato?

D: Hace como 12 años, cuando con un dúo también de música experimental, que eran 2saxos2, hicimos un ciclo en una fábrica recuperada, ahí en el Abasto (Capital Federal). Semilla fue un invitado fijo que estaba siempre aportando con su imaginaria y muchas de las noches lo que hacíamos era esto, de que el con su tableta digital iba dibujando, íbamos proyectándolo y nosotros íbamos tratando de entrar en su mundo, y viceversa. Y hace cosa de un año y medio, que él tuvo una muestra muy grande en el Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata, me llama. Pero con la idea de la performance, es decir, de la acción breve. Y bueno, empezamos a jugar con esto, yo tenía material guardado, y nos dimos cuenta que esto que estamos haciendo iba más allá de lo efímero de la performance y que podíamos ocupar un espacio, que teníamos variedad de matices para mostrar. Matices del tratamiento de lo plástico, matices de lo musical y todo eso. Ahí nos dimos cuenta que podíamos darle una estructura y armar un espectáculo en donde no teníamos que ser la performance que se sumaba a otra, a otro evento. Y bueno, hubo un vértigo. Antes había performance, grupos musicales, y se hacia este formato. Ahora era un desafío decir “vamos a organizarlo nosotros”. En general cuando viajamos tratamos de tener un invitado que pueda interpretar nuestros códigos e incorporar en algún momento del show. Pero básicamente estamos nosotros sosteniendo la hora, más o menos, que es lo que dura el show.

– Se nota en los últimos años un regreso a lo que es la música de fines de los 60 y principios de los 70. Ustedes que vivieron esa época, ¿sienten que ese fue el momento máximo?

D: Mirá, yo creo que es una necesidad de los periodistas, de los historiadores, de catalogar todo lo que sucede. Creo que el mundo es muy amplio, y que decir “esto es así”, te quita ser “asá”. Y en este caso, digamos, creo que prefiero liberarme también de en qué movimiento estamos, o dentro de que, digamos que tenga un espíritu más de libertad y no tener que estar atados.

– Hay muchas ganas de eso, de liberarse y decir “yo hago música”. Ni siquiera denominarlo rock, de decir “soy artista”, de no encasillarse.

D: Justamente. Lo que hacemos nosotros es diferente a cuando yo hago música con una banda, o cuando la hago para la plástica de él, y es diferente cuando él hace un cuadro. Acá estamos haciendo lo que hacemos, para complementarnos y encontrar como nos podemos enganchar en nuestro lenguaje. Entonces también, ni es música ni es pintura, es una cosa que está ahí, armándose.

– ¿Y cómo serían los ensayos?

D: No tenemos ensayos como una banda.

S: Porque también tiene mucho de improvisación, entonces es bueno… digamos que tenemos acuerdos, que los podemos hacer hasta por mail. Una imagen, por ahí.

D: Por ahí, en estos cuadros sonoros, lo que existen son musas inspiradoras. Entonces por ahí tenemos un cuadro que, por ejemplo para conmemorar el pasado 24 de Marzo, hicimos un cuadro sonoro que estaba ligado a eso, porque también necesitábamos una manera de sacar eso que estábamos viviendo. Y bueno, capaz que lo que trabajamos es eso, por ejemplo, para los shows acá en el Norte, en el carnaval, tenemos algunas referencias en el cuadro sonoro que tienen que ver con el carnaval. Y así, hay veces que, por ahí, estos cuadros los dejamos para cuando toquemos en Uruguay dentro de unos meses, ahí podemos llevar una parte de carnaval, o no. Capaz que en Uruguay tocamos con Christian Cary, de la Triple Nelson, que es un guitarrista, como el otro día que tocamos con Andrea Prodan en un teatro en Capital.

– Entonces hay una base y sobre eso se va variando.

D: Si, sí. Hay algunos temas que ya suenan como un tema, en lo estrictamente musical, que ya tiene un principio y un fin. Pero al eso estar vinculado con la plástica, y la plástica al ser diferente, hace que el todo sea distinto cada noche, por más que la música sea la misma. Estamos viendo y escuchando, porque también en esto hipnótico está la posibilidad de dirigir la atención a los colores, a las figuras, a los delays o a la comunicación que tenemos, que cuando suena una nota aguda el tira una mancha.

S: Lo que va surgiendo.

D: Si, si, lo que vamos tratando es de estar sensibles en la comunicación.

La devolución

Algo fundamental en SemiDawi es la reacción del público. En la primera fecha se sumaron al show unos niños disfrazados de diablos como es costumbre en la región, ellos participaron del espectáculo dándole otro tinte al evento. Pero el otrora bajista remarca la sorpresa que se lleva el público al ver el show y el respeto que expresan, el cual se nota en los silencios y en los aplausos. Sergio cierra la idea “la gente, ante algo desconocido, tiene dos posibilidades: darse vuelta o abrirse. Yo creo que en este caso la gente se abre y se deja llevar. Entonces entra en un mundo medio hipnótico, que a veces lo vamos llevando entre cuadro y cuadro sonoro. Porque un poco teníamos que darle nombre a esto que hacíamos y encontramos el nombre este de cuadro sonoro.”

– Con respecto al calor de la gente, vinculándolos a Los Redondos, ¿sienten mucho eso todavía?

S: Si, si, es increíble.

D: Eso hasta cuando vas a la panadería, a todos lados (risas). Nos reconocen, aunque no tenemos un perfil muy llamativo.

S: Pero cuando te encontras con gente que sabe quién sos, todo es cariño. En este contexto, en esto que hacemos, se nota el respeto.

D: En Willie Dixon (Nota: Reconocido lugar para el rock en Rosario). Tocamos dos veces.

S: La gente iba con toda la actitud de ir a un show de Los Redondos, toda esa onda. Sin embargo, cuando empezamos, se quedaron todos re tranquilos. Yo estaba en el medio de la gente, por ejemplo.

D: Uno de los shows que me sorprendió fue cuando tocamos este año en La Plata, en una estación de tren muy grande, casi te diría de 100 metros por 40. Y cuando llegamos, no sabíamos que era tan grande, pensábamos que era un escenario más chico. Y bueno, fue mucha gente, 4000 o 5000 personas, y poder darnos cuenta que lo que hacíamos, por más que no tiene muchos antecedentes en la gente que va a verlo, pudimos crear una hora de atención, de concentración, de complicidad también, ¿no?

S: Y sin que participe la gente, que eso también es otro tema. La gente está mirando y no está haciendo nada, no está cantando.

Vientos de poder

En el show, Dawi sale desde una de las habitaciones y se dirige al centro del patio donde se desarrolla la performance, vestido todo de blanco y con su saxo colgado, se va a plantar delante de la tela colgada para la ocasión y que oficia de pantalla, para el mismo formar parte del cuadro. Sus lentes y su pose característica recuerdan a esos multitudinarios shows de antaño, donde deambulaba por todo el escenario ejecutando teclados incluso. Una de las sorpresas de la noche es un pasaje de “El Arriero” con los sonidos de vacas y toros. Incluso algo de humor tiene la experiencia que la gente va a corear y aplaudir hasta el cansancio en la última nota.

– Respecto a los saxofonistas, Sergio, hay algo que tal vez no se habla mucho en nuestro país. ¿Hay estilos de saxofonistas en Argentina? Porque una de las cosas que dejaron Los Redondos al rock argentino es eso, el saxo. Por ahí antes de ustedes no había mucha importancia en el instrumento, ni en todos los vientos en general.

D: Si. En Argentina había una tradición del saxo ligado al jazz, básicamente. De ahí Gato Barbieri y muchos jazzeros se han desarrollado en ese estilo. También ha habido cantidad de saxofonistas que se han dedicado a la fusión del jazz con el folclore, trabajando lo instrumental. Lo que pasa es que cuando se incorpora el saxo en el rock, tiene un rol que nunca va a ser comparable con la guitarra pero que en muchos momentos sustituye para también poder lograr una variedad en lo que uno va haciendo. Muchos roles que los haría una guitarra, a partir de ciertas formaciones, el saxo empieza también a utilizar esto, el saxo también tiene una suerte de palabra cuando va tocando.

– Esta el ejemplo de Dancing Mood, con los vientos bien al frente, ¿les parece bueno?

D: Si, está buenísimo. Me parece bárbaro. El poder aportar a la diversidad es una de las posibilidades que te da el arte en general, también la música. El poder darle espacio a otros instrumentos es sano, creo, para que la cosa se vaya refrescando. A veces uno escucha, tengo ahí este canal Film & Arts, es un programa que tienen siete u ocho bandas, y como aprovechan.

S: Y bandas de primer nivel aparte.

D: Bandas de primer nivel, pero de repente ves a un tipo con una mandolina, otro con un trío de violonchelos, o unos africanos. Eso es un poco lo que es la vida. A mí me parece que está bueno todo lo que sea recrear los géneros. Personalmente no soy amigo de la ortodoxia de los géneros.

– ¿Cuándo vos le aportaste tu saxo a Los Redondos, venías del jazz para aportar ahí?

D: Ehh, en realidad quería aclarar que me sumo a Los Redondos con el antecedente de Willy (Crook), gran saxofonista. O sea que yo continué, también cada uno tiene su manera, sus timbres, su forma de hablar, pero también continué esa línea. Pero yo había tocado de todo antes de Los Redondos, cosas de jazz, de rock, de música popular. Había vivido también casi diez años en España, lo que me permitió poder estar tocando con jamaiquinos, con franceses, con brasileros. La diversidad de música fue algo que siempre me gustó y me ligué con eso, música irlandesa, gallega, etc.

Música y más música

– La otra última vez que nos encontramos con Semilla (Salamanca Rock 2011, ver Rock Salta N°4), charlábamos que por ahí sucede algo extraño con Los Redondos, que todos quieran parecerse. Hoy en día hay muchas bandas que tienen cosas similares a los Redondos o algunas que son un calco. ¿Qué les parece?.

D: Ojalá sea un proceso.

S: Claro, que sea un paso para otra cosa, hacia algo original.

D: Hasta los Rolling Stones empezaron haciendo covers. Es una manera, pero bueno, cada uno también tiene su tiempo, hay bandas que necesitan más tiempo de estar en los covers para sacar a flote temas propios. Pero creo que también la adrenalina toma otro cuerpo cuando haces temas tuyos.

– Nosotros difundimos muchas bandas nuevas pero cada vez es más difícil sobresalir ¿Creen que va a haber un recambio, que puede existir ese recambio?

D: Mirá, mientras todo este manejado por la industria… La industria quiere el pesito rápido. Y va a los seguro.

S: Se complica. Pero la música está por ahí, eh. Hay un montón de música muy original. Ya te digo en Córdoba hay un montón de bandas que son geniales.

– Pero igualmente hay estilos que parecen estar destinados a no ser masivos. Si hay un chico que tiene una banda de heavy metal ultra pesado, por más interesante que suene, es muy difícil que llegue a la masividad.

D: Y bueno, pero yo creo que también, uno que vive en Capital y ve como las calles con los locales de venta de instrumentos ha crecido, también te da una proporción de la cantidad de bandas que hay. Estoy seguro que en mi manzana hay dos o tres músicos, mínimamente. Esto de que “vamos a llegar a estar en el ranking de los más escuchados”, no sé si es la meta de todos. Y si, de alguna manera, se ha encontrado el espacio de poder agregarle letra o lo que se logra en las cuatro paredes de una sala de ensayo. Hay un intercambio, en donde hay también una intención de producir, se mueve como un espacio que excede esta meta de ser exitosos.

– Creen que esta bueno que haya una superpoblación de bandas nuevas.

S: Si, por supuesto.

D: Bueno, son bandas que va a ser difícil que tengan un espacio, pero bueno, tienen otro espacio que yo no creo que la única alternativa sea el éxito y que el hecho de poder estar juntos, haciendo algo grupal, el estar sintiendo algo, me parece que es algo muy importante, una buena vibración que le hace bien a todo. A todo y a todos. Cuanta más música haya, mejor.

– El año pasado se sanciono la Ley de la Música, la cual puede ayudar a en muchísimos aspectos. Ustedes siempre sacaron discos independientes. ¿Creen que es el turno de la música independiente? ¿O se necesita a las discográficas y a la industria para poder lograr algo?

D: Bueno, si vos queres el éxito rápido por ahí se necesita. Si por ahí el objetivo no es el éxito, es hacer música, hacer cosas que te gustan, compartir, es otra historia. Yo tuve un acercamiento a la gente de la U.M.I. y con esto de la Ley de la Música, me parece que es bueno, que son todas cosas que suman. Es evidente que hay tantas bandas y que muchas no tienen posibilidades, están huérfanas, está bueno poder tener algo desde el Estado.

¿Entonces les parece bien que el que se quiera dedicar a hacer música esté amparado? Darle un marco para que no siga siendo considerado casi un hobby.

S: Si, me parece bárbaro.

D: Es esa pregunta: “¿Y qué haces”, “Soy músico”, “Ah, y de que trabajas?” (risas)

– Semilla vos usas mucho las redes sociales, ¿crees que gracias a ellas ha resurgido todo esto de los dibujos, el comic?

S: Totalmente, te conectas muchísimo, mucha gente que está haciendo un montón de cosas y bueno, ves a que nivel está la gente trabajando. Siempre acá hubo buenos dibujantes, pintores y esas movidas así de mezclarlo con la música, hay bastante, me han mandado bastante material.

D: Uno de los elementos que tenemos en común, y que tiene que ver con el lenguaje que desarrollamos, es que lo nuestro es digital. Es decir, el dibuja a partir de un lápiz o un haz de luz digital. Y yo también, mi saxo está procesado, digamos, todo pasa por el 0, 1. Eso también le da un color que es distinto a cuando vos haces un dibujo con el lápiz y una cámara te lo filma y lo proyecta. Es otra manera. Es esta cosa que nos hace más fusionados.

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Aquel abrazo

A fines de 2011, el Indio Solari dejaba sobre el tapete la invitación a sus viejos compañeros de banda, “Ahora que pasó todo un tiempo tengo ganas de invitarlo a Semilla, a Sergio, para que graben en el próximo disco. Antes no lo quise hacer porque podía sonar medio demagógico, pero ya está, va a ser el cuarto disco, todos se vendieron bien, los shows son multitudinarios. No hay ninguna necesidad de tener un acto demagógico en este momento. Sólo tengo ganas de estar con ellos que, pobres, son los que se tuvieron que comer el sapo de un momento para el otro y quedaron flotando en la nada.”, declaraba entonces al diario La Nación. Respecto a esta invitación, el ahora dúo se mostró algo hermético en la charla, siguiendo los métodos del calvo cantante. Aunque Semilla uno de los más escépticos y críticos a la disolución redonda, se mostraba alegre con la colaboración “a mí me parece bien el hecho del reencuentro”. Por su parte Sergio comenta “estamos en eso, es algo concreto”.

En marzo de este año, y buscando alguna primicia innecesaria, similares dichos fueron tergiversados por distintos portales y medios (“universo blogudo”) anunciando un posible regreso de la mítica banda, lo que generó de inmediato un comunicado del convocante solista: “Hoy, después de tres trabajos discográficos reconocidos y exitosos y conciertos masivos, está claro que no me mueven otras razones que volver a jugar en el estudio con Semilla, Walter y Sergio”, manifestaba como respuesta. “Habrá, entonces, solamente un tema compuesto y ejecutado por ellos con una de mis letras. Y probablemente (si están con ganas) subirán conmigo al escenario de algún próximo show”, continuaba en lo publicado por el sitio Redonditos de Abajo, lugar donde acostumbra dirigirse el autor de “El tesoro de los inocentes”. Y afirmaba “Por supuesto que no es una reunión de Los Redondos. Más allá de los motivos que nos separan no puede haber Redonditos sin Skay”.

El comunicado también contenía como despedida la ahora mítica frase “Aquel abrazo”, convertida al segundo en un popular meme en esta era de redes sociales. 

Entrevista publicada en la revista Rock Salta N°14 (abril-mayo de 2013).

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