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Esta noche toca Charly 2, de Roque Di Pietro

El segundo volumen de este trabajo abarca los turbulentos años Say No More.

Esta noche toca Charly tomo II: Say No More, 1994-2008: un viaje por los recitales de Charly García, es el flamante libro de Roque Di Pietro en el que continúa con su análisis de la obra del ex Serú Girán a través de sus conciertos en vivo, discos, canciones inéditas, declaraciones a la prensa y episodios de su vida. Una completísima guía para conocer y entender al que quizás sea el más grande ídolo musical argentino vivo.

El libro, publicado por Gourmet Musical, apareció hace pocos días, poco antes del cumpleaños 70 de Charly. Y al igual que el tomo I, editado en 2017, sigue al detalle toda actividad realizada por el músico. En este caso se trata de los años Say No More, cuando reinaba el «concepto constante» como dogma. Una época que se podría resumir en frases como «El orden para mí, el caos para los demás» o «Mi capricho es ley», que muestran esa actitud de Charly de no complacer a nadie más que a él mismo. Años de enorme exposición mediática, con numerosos escándalos y mucha, pero mucha música.

Di Pietro vuelve a humillar con un conocimiento descomunal sobre la obra de Charly. Reconoce cada influencia, cada guiño y cada cita que Charly instaló en sus canciones. Compara versiones diferentes de canciones emblemáticas. Muestra cómo evolucionaron o cómo fueron interpretadas de manera horrorosa. Porque si algo caracterizó al período Say No More fue la falta absoluta de filtro. Charly podía brindar shows maravillosos y también protagonizar eventos olvidables.

En esa búsqueda constante, Charly entregó muchos discos. De La Hija de la Lágrima a Kill Gil. No todos fueron comprendidos en su momento. Es muy interesante ver en el libro cómo se lo trataba a Charly desde la crítica musical de entonces. Y también es triste ver a través de estas páginas cómo Charly fue pagando con su salud todas aquellas jugadas. Hoy podemos decir que el salto desde el noveno piso fue un paso inofensivo en comparación con el resto de los riesgos que Charly corrió entre el 94 y el 2008. De algo de todo eso hablamos con Roque Di Pietro en la siguiente entrevista.

¿Tu objetivo de encontrar «una obra paralela» en los recitales de Charly se da más en este nuevo volumen? ¿O también estaba muy presente en el anterior?
– Yo creo que en el primer tomo también está. Si vos escuchás «Confesiones de invierno» en 1984, que la empieza a tocar solo en piano, es otro tema. ¿Qué tiene que ver «Canción para mi muerte» versión 84 con la «Canción para mi muerte» con la que inaugura su carrera? El período eléctrico de Sui Generis, tocando el repertorio acústico con la impronta eléctrica, no tiene nada que ver, y pasaron dos años nada más. Creo que hay una obra paralela constantemente en la música en vivo de Charly. Salvo en el momento de La Máquina de Hacer Pájaros y de las presentaciones de Parte de la religión, las primeras, que hay como una obsesión o ambición de sonar igual que el disco. Pero Serú Girán… ¿Qué tiene que ver Serú Girán en vivo con los discos que grababa? No tiene nada que ver. La potencia de Serú Girán en vivo nunca se reflejó en los discos.

El año pasado nos dijiste que ni loco harías la tercera parte, que comenzaría en 2008 y llegaría hasta el presente. ¿Seguís pensando lo mismo? Me parece que en ese caso se rompería un poco tu hipótesis de la obra paralela.
– Claro. Charly en 2008 empieza a hacer lo que le reclamaban en el 94: trabajar de clásico. Ya está. Habría que procesar todo lo que pasó desde 2008. Ponele que la puerta está abierta, pero todavía es una etapa en construcción y a mí me gustan los libros que ambicionan contarlo todo sobre el tema que tratan aunque fracasen en el intento. Libros cuyos autores son las personas en el mundo que más saben sobre el tema que investigan mientras están preparando su trabajo. Libros como Razones locas (de Guilherme de Alencar Pinto, sobre Eduardo Mateo), la biografía de Elvis de (Peter) Guralnick, o Bossa Nova, de Ruy Castro. Prefiero ese tipo de libros y no los trabajos profesionales y correctos que ya de antemano deciden no contarlo todo. Es como salir a empatar. O ganar 1 a 0 y cuidar el arco.

¿Te sorprendió el éxito y la repercusión del primer tomo?
– A mí me llamó la atención que el libro fuese bien recibido. Yo pensé que le iba a interesar a poca gente. Porque por momentos es la descripción de lo que pasa en un recital. Eso no lo hace ni la crítica actual ni la crítica pasada. Es imposible de hacer en tiempo real, a menos que lo tengas grabado. Vos vas a un show, volvés a tu casa, y al otro día o esa misma noche escribís. ¿Y qué escribís? No escribís lo que pasa en el segundo 14 de tal tema. Nadie se acuerda de lo que pasa en un show. Se acuerda sensaciones. Te gustó, no te gustó. Lo disfrutaste o te pareció un bochorno. Pero es muy complicado escribir sobre la música que escuchaste en vivo. Es difícil mantenerla en el recuerdo. A mí me asombra que se hayan publicado estos libros porque son caprichos. Yo escribo lo que se me canta el culo. Muchas cosas son caprichos, ideas caprichosas que yo tengo, que fui elaborando como seguidor del tipo. Pero las cosas pueden ser de otro modo, completamente, y lo que yo digo que es tremendo, un monumento de la música popular argentina, capaz que a otro le parece que es una cagada, que no vale nada, que está mal tocado y suena mal. Está bien, no pasa nada. Pero para criticar a Charly García tenés que estar medianamente sentado sobre un fundamento sólido. Pero está bien, le pasó a todo el mundo. A Lennon lo destrozaron. Es mucho mejor eso que lo que tenemos ahora, que no tenemos nada. No hay más crítica musical. Se terminó todo. Yo no veo nada en ningún lado. (No veo) Crítica que circule en la calle. Porque la crítica se publicaba en el de Clarín, que vendía 600 mil ejemplares cada viernes. O sea, la crítica donde Pablo Schanton discute con Sergio Marchi (sobre La Hija de la Lágrima) se publicó en el 94 en el Sí de Clarín. Eso lo vio hasta mi mamá. Ahora, si vos hacés crítica por Twitter, es nada. No llega a la calle, no impacta en la vida. No modifica nada. Son diez tipos discutiendo.

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