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En Junín | A diez años de uno de los shows más impactantes del Indio

El ex Redondos se presentó el 3 de septiembre de 2011 ante una multitud.

“Con un concierto impactante, el Indio Solari se presentó en Junín y rompió récords de convocatoria”, comenzaba la crónica del show del sábado 3 de septiembre de 2011 publicada en Rock Salta. Era el reflejo de uno de los shows más recordados por la gran cantidad de público, algo que se volvía cada vez más habitual en sus recitales.

Se trataba del segundo show de la gira del disco El Perfume de la Tempestad. El primero había sido en Salta, en marzo de ese año.

“Todo comenzó a las diez de la noche, cuando los más de 120 mil espectadores provocaron una conmoción telúrica”, seguía el texto. Ese día, fiel a su estilo de empezar con las canciones nuevas, el Indio y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado interpretaron “Todos a los botes”. “El tábano en la oreja” y “Ceremonia durante la tormenta”.

“Luego de la seguidilla de temas recientes apareció la primera perla: ‘Yo caníbal’ alteró a todos los presentes, que pidieron que por favor el adiós de los Redondos no se alargue porque ya se cansaron de tanto esperar”, seguía la crónica. Eran tiempos distintos a los de hoy. Patricio Rey llevaba “apenas” diez años de una separación que continúa y hoy ya se ve como definitiva. Por entonces aún había esperanzas.

El Indio ofreció, como siempre, clásicos ricoteros: “Tarea fina”, “La hija del fletero”, y “Mariposa Pontiac/Rock del país” llenaron de felicidad el autódromo Eusebio Marcilla y fueron las canciones que prepararon el terreno para la verdadera gema de la noche: “La murga de la virgencita”, canción olvidada por los rankings. Una canción que no sonaba desde el concierto final de Patricio Rey, el 4 de agosto de 2001. “Cuiden a las pibitas del barrio, la prostitución es una elección de los adultos”, agregaba el cantante.

“El Indio se mostró de muy buen humor, a pesar de algunos problemas de sonido que hicieron que no se escuche del todo bien en algunos sectores del inmenso campo bonaerense. El viento y el frío tampoco ayudaron al cantante, que como ya es costumbre se disculpó por las típicas gripes que se apoderan de su humanidad antes de cada show”, seguía la crónica de Rock Salta.

“Están mal las cosas en el mundo. Había que quedarse aquí, ¿vieron?”, aseguraba el Indio antes de arremeter con “To Beef or not to beef”, esa oda al exilio melancólico que se encuentra al final de El Tesoro de los Inocentes.

“Vamos las bandas”, “Maldición, va ser un día hermoso”, “Juguetes perdidos”, “Flight 956” y “Ji ji ji” cerraron la noche, después de más de dos horas de recital. Pasaba así el primer concierto del Indio sin bengalas, una práctica que había sido casi abandonada después de Cromañón, pero que Solari nunca había impedido en sus conciertos. La muerte de un espectador durante un show de La Renga unos meses antes, en ese mismo 2011, cambió todo.

“Tras el final, la gente se quedó tambaleando ante la falta de anuncio de una nueva fecha, una práctica tan rutinaria como el final con el pogo más grande del mundo. Quizás, las inseguridades que convivían en la organización y el escepticismo que el mundillo rockero tenía antes del show (todos creían que se encendería pirotecnia a pesar de las advertencias) provocó cautela y se haya decidido esperar el resultado de este concierto antes de anunciar los pasos a seguir. Por lo visto este sábado, va a ser muy difícil que se detenga el fenómeno”, finalizaba el texto de nuestra web. No se equivocaba.

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