Chizzo y Tete 15 años después durante el recital de La Renga en Salta, en 2022. Foto: Max Hanne
Coberturas

La Renga en Salta | En la esquina de mi barrio

Una fiesta de rock vieja escuela se vivió en el autódromo de nuestra ciudad. Cerca de veinte mil personas dieron el presente en el segundo show de la gira Alejado de la red.

Fotos Max Hanne

En una ciudad donde todos los fines de semana tocan bandas de rock que muy rara vez venden más de cien entradas, la presencia de La Renga fue una revolución. No musical, porque rock hay y mucho en Salta y en cada ciudad del país. El tema es que muy pocas bandas y artistas del género llaman la atención hoy en día para que puedan crecer y vivir de eso, llenando teatros o estadios, como sí está pasando con lo urbano y sus estrellas de ascensos meteóricos.

Cerca de veinte mil personas se llegaron al autódromo Martín Miguel de Güemes de nuestra ciudad para vivir la fiesta que fue el segundo show de la gira Alejado de la Red, el nuevo disco de la banda, cumpliendo lo anunciado en noviembre del 2021.

Chizzo pasó con la moto por la puerta de mi casa”, le decía un oyente a FM La Plaza el día anterior al show, cuando se viralizó la llegada del grupo a nuestra provincia pasando por Cafayate, primero, y luego ingresando épicamente al autódromo el jueves. Se sabe que el grupo se encuentra registrando todo con cámaras y drones para una futura película documental que retratará la gira. Ojalá que no tarden diez años en sacarla, como Divididos.

Parece un caso perdido

A diferencia de lo que pasó con el Indio en 2009 y 2011, el panorama de la ciudad no cambió mucho esta vez. El predio se encuentra antes del ingreso al centro urbano y el grueso del público se concentró prácticamente en esa zona. Desde temprano, el barrio Autódromo se pintó de recital, situación que hace tanto tiempo no veíamos, con puestos improvisados de remeras, comidas o vecinos que ofrecían el baño de sus casas por unos billetes. La previa se desarrolló sin mayores inconvenientes, aunque gente que llegó en auto y colectivo de otras provincias contó sus encontronazos con la policía. Cómo les retuvieron bebidas totalmente cerradas y que iban en depósito o baúles. ¿Harán lo mismo con los turistas que compran vino en las bodegas de Cafayate?

El pronóstico de lluvia preocupaba, pero el calor y la humedad fueron los protagonistas de la tarde, que se pasó entre vasos, banderas, charlas y cada auto o parlante sonando con clásicos de La Renga o Los Redondos por todas las calles aledañas al predio y espacios verdes. Cerca de las 19 horas, la única fila para comprar la entrada, y la otra fiila para retirar las compras web, llegaban a más de dos cuadras. Solo una chica, la heroína del sábado, era la encargada de proveer las acreditaciones de prensa y los tickets para quienes decidieron comprar en el día y se iban impacientando al ver que pasaba el tiempo. No se puede estar una hora para comprar una entrada. Un gran llamado de atención para la producción, que a eso lo tienen perfectamente aceitado en el Cosquín Rock. Como contraste, en los kioscos de la zona había hasta cinco personas atendiendo con una velocidad absoluta. Todo se pudo descontrolar pero la familia renga es tranquila y no pasó a mayores.

Como lamentablemente se esperaba, la policía hizo de las suyas con un violento y poco practico operativo de seguridad en el ingreso. Haciendo formar en fila de a uno para acceder al último cacheo del único ingreso. Un show para veinte mil personas en fila de a uno. La requisa fue excesiva en algunos casos pero no impidió que unos imbéciles ingresaran con bengalas, prendiéndolas para casi arruinar el show de Perro Ciego. Muchas y muchos fueron maltratados y violentados por policías que no tienen nada de instrucción para estas situaciones. Otra vez las cosas no pasaron a mayores por la tranquilidad de la familia renga.

A la salida se volverían a repetir las secuencias de malos tratos. Si siguen tirando caballos encima de la gente y violentando de la nada, un día no van a ser tranquilas las reacciones y la culpa será de ellos. Siguiendo con las pálidas, hay que marcar los robos que hubo dentro del predio aprovechando descuidos en el pogo y en el tumulto. Aunque según el posterior anuncio policial hubo solo cuatro denuncias de robos de pertenencias, el mismo informe indicó que el cuestionado operativo contó con más de 300 efectivos y registró 31 infracciones.

También la comunicación de la producción y la banda falló seriamente al no mostrar días previos el ingreso al lugar y la disposición del mismo. Durante la espera por la banda hubo bastante tiempo para que la información se diga y se muestre en pantallas: los egresos, salidas de emergencia, ubicaciones de los puestos sanitarios, baños, donde pedir agua, basureros, etc. Eso sí: los puestos para comprar cerveza estaban bien iluminados. Situación que ya venía cuestionada de Punilla, en Salta la lata de cerveza de 473 ml tuvo un precio de $700 y hubo promos de 3 por 2 lucas y 4 por 2 lucas y media. Lata que en un bar ronda los $250.

De todas formas, hay que destacar que se pudo vivir un concierto de rock con el ingreso de menores y la posibilidad de tomar cerveza sin necesidad de estar en corralitos, con pulseras y demás. Algo que pasa todo el tiempo en las carpas y festivales de la provincia, pero que para el rock siempre está prohibido.

Banquete Salteño

Estática, la banda de Celeste Martin, abrió la jornada cerca de las 20, tocando para los tempraneros. Presentaron las canciones de su disco debut publicado en plataformas. A las 21, Perro Ciego subió al mega escenario mientras caía una leve llovizna y se veían relámpagos a lo lejos, lo que hizo pensar lo peor. Salchi, Gamba, el Pelado y Jopo se agrandan en estas situaciones. “Letras rojas”, la bellísima “Jazz cantado” y “Plagas” llegaron al principio del set.

Los seguidores de Perro se hicieron sentir cantando, festejando y aplaudiendo. Quienes los escucharon por primera vez habrán descubierto una excelsa banda de rocanrol y blues que camino a los 35 años de carrera suena impecable. Tete se acercó para verlos desde el costado del escenario, aunque esta vez Salchi no subió a tocar con La Renga, como pasó en Gimnasia y Tiro en esa helada noche de 2007. Días después, el cantante salteño indicaría, a un medio local, que charlando con los de Mataderos le recordaron ese recital con agua nieve y que recibió las felicitaciones de ellos porque “cada vez que vienen al norte, Perro Ciego sigue aguantando al rocanrol”. Tras cuarenta minutos cerrarían muy aplaudidos con el himno “Dormilon x 8”. Ese que cuenta la historia de tantas bandas del NOA y del país que no son ni serán nunca La Renga: “Te dicen muy bueno, tu rock and roll / lindo pero ahora, ya terminó. Otra noche más y otra vez cargamos y a guardar”. A esta altura la mayoría había ingresado y se veía una marea de gente.

Perro Ciego brilló en la previa del show de La Renga

Para La Renga el show de la semana anterior en Punilla marcó su regreso a los escenarios en Argentina tras casi cuatro años donde estuvieron tocando en el exterior, en shows sorpresas por CABA y por streaming en el confinamiento por la pandemia. El disco Alejado de la red era la excusa para que la banda encendiera motores y volviera a las rutas argentinas. Es su décimo disco de estudio, sucesor de Pesados vestigios de 2014. Sufrió el párate de la pandemia ya que lo venían adelantando desde el 2019.

Pasaditas las 22 se apagaron las luces y se encendieron las gigantescas pantallas de un escenario muy alto, que tenía más de 80 metros de largo. El trío salió y en medio de un griterío arrancó toda la fuerza de la guitarra de Chizzo en “Parece un caso perdido”, canción que invita al coro y al pogo inmediato. Le siguió otra de las nuevas: “Buena pipa”, que adelantaron en el show por streaming el año pasado. Había dos torres repetidoras ubicadas a los costados de donde se proyectaban las visuales, armando un olla al medio donde el sonido era demoledor y los bajos te pegaban en el pecho como una patada.

Tete corriendo y surfeando con su bajo a cuestas

“Chicas chicos después de toda esta separación que hizo esta pandemia, esta cuarentena, estamos muy pero muy contentos de estar acá en el norte, en Salta sobre todo. Vamos a hacer un repaso de toda la carrera de La Renga y también los nuevos van a estar. Nada más lindo en esta oportunidad que estar a tu lado”, fueron las palabras del líder de la banda para que el público estalle con esa enorme canción de Detonador de sueños. Canción que tras la pandemia emociona y se resinifica. Pensando en los que se fueron por el virus, en esos meses distanciados de las personas queridas, en toda esa soledad masticada en noches y días de incertidumbre. La pandemia nos dejó heridas que aún estamos tratando de entender y qué mejor que las canciones que cantamos hace veinte años para cicatrizar esas llagas.

Seguirían “Tripa y corazón”, “Flecha en la clave” y la rutera “Motoralmaisangre”. Algo de gente siguió llegando en esa primera parte. Momento especial para “Lo frágil de la locura”, como cada vez que en el norte se canta esa charla del porteño desbordado por los paisajes de nuestra tierra.

Caminando por el costado, a paso tranquilo, desde el escenario hasta el fondo del autódromo, uno se demoraba poco más de cuatro minutos, siempre había gente en algún lugar, ya que cada uno eligió cómodamente su espacio para ver el show. La geografía del lugar resultó ideal por su diferencia de altura y mucha gente se alejó unos buenos metros para sentarse tranquila o incluso acostarse. Los pibes y pibas aguerridas se amontonaron bien adelante en el tierral del pogo. Por los costados y atrás había muchas familias con chicos corriendo, saltando por la pista. Los baños no colapsaron, solo que había que caminar sus buenos metros, porque estaban dispuestos en un mismo sector.

La geografía del lugar resultó ideal

“Paja brava” fue uno de los mejores momentos de la noche con toda su colgadés cannábica. Las de Despedazado por mil partes, el disco que cumplió 25 años en 2021 y elevó a la masividad a la banda, siempre tienen un lugar especial en las listas y pegan muchísimo en la gente. De ahí también sonó “Balada del Diablo y la Muerte”, esa que ningún renguero de alma pediría, pero que si la tocan, la canta a morir. No hay que negar las grandes canciones.

Más allá de esas eventuales y clásicas presentaciones para cada tema, el trio lo que habla es rocanrol. Con Chizzo mostrando porqué es uno de los mejores con la guitarra a pesar de no tener tanta fama como otros, con Tete corriendo y surfeando con su bajo a cuestas. Con Tanque aportando la pesadez que la banda fue cultivando con los años y la sección de vientos comandada por Manu, que apareciendo por encima del trío le daba más fuerza a todo o también le aportaba detalles y matices con su armónica o quena.

La banda sigue sacando buenos discos y el último es prueba de eso, pero la gracia de estas mega bandas que convocan multitudes es la de detonar recuerdos. Apelando a esas que nos sabemos todos, que nos llevan en el tiempo a los 90, a los 2000, como pasó con “El twist del pibe”, “El rito de los corazones sangrando”, “La razón que te demora” y “El final es en donde partí”.

Gran trabajo de las visuales durante toda la noche, pero especialmente con los nuevos temas. Iban acompañando la letra y no solo mostrando lo que pasaba en el escenario, sino siguiendo los pasos de Iron Maiden o AC/DC con animaciones alusivas y con la cuestionada temática gráfica del disco.

Tras dos horas de show llegaría la pausa y un buen puñado de gente, tal vez con miedo a una salida tumultuosa decidió irse, cometiendo un gran error porque vendría la mejor parte. “Alejado de la red” fue presentada como un viaje “para flotar por las profundidades del alma” una declaración de principios para la banda que pregona el rock vernáculo y la vieja escuela. ¿Se lo imaginan a Chizzo en Tik Tok haciendo el baile de moda? Nosotros tampoco.

Ya pasada la medianoche, “Oscuro diamante”, “Panic show” y “El viento que todo empuja” fueron las piñas finales para dejarnos nocaut. Con “Hablando de la libertad” las pantallas mostraban las imágenes de la familia renga tomadas por la tarde banderas y caras sonrientes de gente que se acercó desde distintos puntos del país y de países vecinos como los hermanos bolivianos.

Cierre para una inolvidable e histórica noche de verano salteña. Noche de gira para tantos acostumbrados a seguirlos a todas partes, de reencuentro para muchos que los ven solo cuando vienen al NOA y también de descubrimiento para chicos y chicas que continuarán con la llama del rocanrol.

Siguen San Luis, Rio Negro y los shows no anunciados en La Plata.

Mirá la galería de Max Hanne